Argelia ha tenido una larga y sangrienta experiencia con el fundamentalismo islámico, en lo que se conoció como la “Década Negra”. La guerra civil entre el ejército y el Frente Islámico de Salvación (FIS) que entre 1990 y 2001 dejó más de 200 mil muertos.
Son constantes y cada vez más letales los ataques que están sufriendo en sus países los tres ejércitos que sucesivamente han tomado un rumbo nacionalista: a partir del 2020, Mali; en 2022, Burkina; y al año siguiente, Níger.
Este tipo de maniobras militares podría alimentar la crisis diplomática que persiste entre Argel y París, incrementando las tensiones a un nivel aún más alto.
En un momento histórico en el que la comunidad internacional sigue sin tomar medidas concretas para garantizar la autodeterminación del Sáhara Occidental, la postura de Argelia es crucial.