Oesterheld desapareció para siempre en abril de 1977, pasando a ser uno de esos 30.000 argentinos y argentinas que la dictadura secuestró, torturó y asesinó, e hizo desaparecer sus cuerpos,
En Pañuelos para la historia no solo vemos las historias compartidas de las organizaciones creadas por las madres de desaparecidos en dos continentes. Vemos, también, los hechos mínimos, cotidianos, tangenciales, que trazan puentes entre las sociedades kurda y argentina.
La jueza Servini ha logrado hitos históricos: en 2013 y 2014 dictó órdenes de búsqueda y captura internacional contra altos cargos franquistas, incluido el exministro Rodolfo Martín Villa.
La Junta militar creyó que, por haber hecho el “trabajo sucio” contra el comunismo y de contrainsurgencia en Centroamérica, el por entonces presidente estadounidense Ronald Reagan devolvería el favor.
El vínculo entre la empresa y las SS era tan estrecho que Adolf Eichmann huyó de Alemania hacia Argentina con una identidad falsa para trabajar como Ricardo Klement en Mercedes-Benz, en su fábrica de González Catán.
En medio de un huracán político-militar que ahora parece lejano, había una mujer argentina. Su nombre era Alina Sánchez, pero en Kurdistán ya la llamaban Legerin Ciya.