Yo sí te creo

Por Alba Martínez

Vuelvo a estas páginas para dejar constancia de mi rabia e indignación, y la mejor forma que tengo de expresarme es la palabra, mi fiel amiga desde que tengo uso de razón. 

La sentencia de La Manada ha dejado un enfado infinito dentro de mi. Pensar en que existen personas que aún justifican los actos de esos ocho seres (sí, digo ocho, los cinco acusados y los tres jueces que son tan culpables como ellos) me llena de asco, indignación, pero sobre todo mucho miedo. 

Miedo porque personas así nos rodean, y se sienten dueños de nuestros cuerpos. No nos respetan y prevalecen sus deseos de privilegiados y de opresores frente a los nuestros. Puede que un hombre no haya violado en su vida, pero intenta justificar a los cinco de La Manada y a otros muchos con frases como “¿es que debemos preguntar siempre si quiere hacer algo?”. Pues sí. Cuando entras a una cafetería y te sientas, te preguntas qué vas a tomar. Aunque vayas todos los días. ¿Deberían dejar de hacerlo? Utilizad un poquito las neuronas que tenéis por favor. 

No voy a hablar de abusos y violación porque todas sabemos ya la diferencia. O todos deberían saberla. Y si no, leed, Nuria Varela es un gran referente dentro del feminismo. O las palabras de Manuela Carmena sobre la sentencia, que en pocas palabras lo ha resumido perfectamente. 

La base del comportamiento y el pensamiento de esos chicos y ese juez en concreto está en su educación. Voy a dejar claro: A las mujeres no nos gusta que cinco tíos nos acorralen, nos metan en un portal y nos hagan toda clase de vejaciones y penetraciones y barbaridades. Eso os lo ha enseñado el porno, y el porno como el Ratoncito Pérez, es mentira. ¿Cuántas veces hay que decirlo para que quede claro? 

Solo ellos, su educación, su poco respeto hacia las mujeres y sobre todo sus actos son los culpables. Consentir por miedo no es decir sí. Judith Bosch lo deja claro: “Ella desea y él desea”. Lo demás es coacción, sumisión y violación. No existen medias tintas. Si él desea y ella consiente es violación. 

Puede que un hombre no haya violado en su vida, pero intenta justificar a los cinco de La Manada y a otros muchos con frases como “¿es que debemos preguntar siempre si quiere hacer algo?

Ahora pregunto, si esos tres jueces en vez de hombres, fuesen mujeres ¿cambiarían la sentencia? Me parece que un error así viene porque esa chica no ha tenido a nadie de su lado que comprendiese una situación así y empatizase con ella. En cambio, esos jueces, como machos alfa que son, han empatizado con ellos, porque son de los suyos, sobre todo uno de ellos, y por esta razón nos encontramos en esta situación de justicia patriarcal. El patriarcado habla, defiende y actúa para los suyos. 

Si violan a una, nos violan a todas. Desde el jueves que se conoció la sentencia, yo tengo más miedo de ir por la calle sola, de que mi hermana vaya sola, de que mis amigas vayan solas. Yo misma, hace poco me vi en una situación de acoso por la calle y no supe reaccionar, y mira que tengo argumentos y estoy muy empoderada a nivel personal. Pero mi único impulso ante un tío que me perseguía y gritaba fue acelerar el paso. Y lo que fue un minuto (gracias a que un señor que pasaba por mi lado le llamó la atención y paró ) , para mi se convirtieron en diez. 

He leído a muchas compañeras y compañeros y el rayito de luz está ahí. Somos muchas las que nos entendemos. Y muchos los aliados.

Como futura profesora (que es el motivo de mi desaparición) no me cansaré de repetir que lo importante es la educación, los referentes femeninos, la escucha activa, la erradicación de los estereotipos y lo más importante el respeto mutuo. Sin eso estamos perdidos como personas. 

Por último a esa chica cuyo nombre desconozco, me gustaría darle mi apoyo. No estás sola y te creo por encima de cualquier juez. La ley a veces no es justa y no tiene la razón. Por eso han existido durante tantos años las revoluciones y la nuestra será feminista, y es feminista porque ya ha salido a las calles. 

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