Wagenknecht: ‘Se invoca con demasiada facilidad al espectro nazi para deslegitimar cualquier crítica al stablishment’

En una entrevista para el periódico Berliner Zeitung, la política alemana Sahra Wagenknecht señaló que ‘la gente no vota por AfD por nostalgia nazi, sino por frustración legítima’.

Por Javier Guijarro | 14/11/2025

En una entrevista exclusiva publicada el 12 de noviembre en el diario Berliner Zeitung, la política alemana Sahra Wagenknecht, fundadora y líder del partido BSW (Bündnis Sahra Wagenknecht), ha desdramatizado las alarmas sobre un supuesto auge nazi en Alemania. «No estamos al borde de que los nazis tomen el poder», ha afirmado. Sus declaraciones llegan en un contexto de creciente polarización política, marcado por el ascenso de la ultraderecha y las tensiones migratorias.

Wagenknecht, conocida por su trayectoria en Die Linke y su actual rol como figura progresista con toques nacionalistas, dedicó la entrevista a analizar el panorama político actual. En diálogo con los periodistas del Berliner Zeitung, la líder de 55 años criticó duramente lo que describió como «exageraciones histéricas» por parte de los medios y la clase política tradicional. «Se invoca con demasiada facilidad al espectro nazi para deslegitimar cualquier crítica al establishment», señaló, refiriéndose a las recientes manifestaciones contra la inmigración y el éxito electoral de AfD (Alternativa para Alemania) en los estados orientales.

¿Un resurgir del extremismo o pánico infundado?

La entrevista se enmarca en un año turbulento para Alemania. Las elecciones regionales de septiembre en Turingia y Sajonia han visto a AfD consolidarse como la segunda fuerza, con un discurso que algunos analistas equiparan a la retórica de extrema derecha de los años 30. Eventos como las protestas en Chemnitz o los debates sobre la «remigración» han avivado el debate sobre si el país se acerca a un punto de inflexión. Wagenknecht, sin embargo, rechaza esta narrativa apocalíptica. «Alemania ha aprendido de su pasado. Tenemos instituciones sólidas y una sociedad civil vigilante. Hablar de nazis en el poder es no solo irresponsable, sino que distrae de los problemas reales: la desigualdad económica, la crisis energética y la guerra en Ucrania», argumentó.

La política, que abandonó Die Linke en 2023 para formar BSW –un movimiento que combina izquierda social con escepticismo hacia la UE y la OTAN–, enfatizó que el verdadero peligro radica en el «desprecio de las élites hacia el pueblo». Citó encuestas recientes que muestran un descontento masivo con el gobierno de coalición Scholz, atribuido a la inflación y el estancamiento económico. «La gente no vota por AfD por nostalgia nazi, sino por frustración legítima. Si ignoramos eso, sí estaremos al borde de algo peor: una fractura social irreversible».

Durante el intercambio de casi una hora, Wagenknecht tocó varios temas candentes. En el ámbito de la inmigración y la seguridad, abogó por una «política de migración ordenada» que priorice la integración y controle las fronteras, pero rechazó cualquier asociación con xenofobia. «No se trata de cerrar puertas, sino de abrir ventanas con criterio», dijo, proponiendo cuotas basadas en necesidades laborales y culturales.

En lo que se refiere a la economía y la paz, criticó el apoyo incondicional de Alemania a Ucrania, llamándolo «una apuesta suicida que nos deja sin gas y con deudas eternas». Propuso negociaciones directas con Rusia y un «plan Marshall» para la reconstrucción europea, financiado por impuestos a grandes fortunas.

Respecto al futuro de BSW, ante las especulaciones sobre alianzas electorales de cara a las federales de 2025, Wagenknecht descartó pactos con AfD, pero abrió la puerta a «diálogos pragmáticos» con otros partidos. «Somos la alternativa real: ni neoliberalismo ni extremismo»

La entrevista, titulada «Contra el pánico: Por qué Alemania no es Weimar 2.0», ha generado reacciones inmediatas en redes sociales y entre analistas. Mientras algunos la elogian por su «valentía racional», otros, como representantes de Los Verdes, la acusan de minimizar el peligro real de la ultraderecha.

Wagenknecht concluyó con un llamado a la unidad: «En lugar de demonizar opiniones, dialoguemos. Solo así evitaremos que los extremos ganen terreno». Esta postura refuerza su imagen como puente entre izquierda y conservadurismo popular, en un país donde el centro parece cada vez más frágil. En un momento en que Europa observa con preocupación el rumbo alemán, las palabras de Wagenknecht invitan a una reflexión serena sobre el presente, lejos de los fantasmas del pasado.

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