Visión política de Interstellar: ¡No es el momento de ser precavido!

Por Francisco Gallego

No time for caution” es una pieza de la banda sonora que el extraordinario Hans Zimmer compuso para la gran producción espacial “Interstellar” de Christopher Nolan (2014). Toda la banda sonora es formidable y eleva la película en multitud de ocasiones, en lo que influye también la perfección con que está implementada en las mejores escenas de la película, como en el despegue hacia la Endurance o al paso por Gargantúa.

Interstellar nos habla de muchas cosas, desde el éxodo de la humanidad, que debe abandonar una planeta Tierra afectado gravemente por el cambio climático, a la ciencia, con la teoría de la relatividad de Einstein y los aportes del físico teórico Kip Thorne, necesarios para recrear el agujero negro, pasando por la complejidad de las relaciones y acciones humanas en situaciones límite. Es ahí, en el límite, donde transcurre todo. Cada fracaso de la siguiente acción, cada mala decisión, puede suponer la extinción de la raza humana. Con esta idea se nos intenta situar en la dificultad de los personajes para hacer lo que hacen, por ejemplo el Dr. Brand (Michael Caine) tiene engañado a todo el mundo, pues sabe que no puede resolver su famosa ecuación, pero considera necesario mantener la esperanza. Cooper (Matthew Mconaughey) desconfía de Amelia Brand (Anne Hathaway) cuando deben elegir que planeta visitan primero, al percibir que tiene sentimientos por Edmunds, lo que le lleva a elegir el de Miller, sí, el de las olas gigantes, perdiendo décadas. El punto culminante, tanto de la banda sonora como del film, se produce en una escena a la que ha acabado dando nombre la pieza musical de la que hablábamos al principio “No time for caution“. La cobardía y el egoísmo del Dr. Mann (Matt Damon) le llevan a traicionar a Cooper, romper su casco, abandonarlo para que muera y tomar el Ranger con la intención de acoplarse a la Endurance y tomar el mando de la mision. Cooper, sin embargo, se las arregla para avisar a A. Brand y juntos se dirigen hacia la Endurance con el objetivo de evitar que el Dr. Mann se haga con la nave.

“Hace falta decir hasta la saciedad, que no solo es posible acabar con el capitalismo, es necesario hacerlo si no queremos que destruya sus dos fuentes de riqueza”.

Una vez que estamos en contexto, pasemos a analizar “No time for caution“. Cooper y Brand intentan convencer al Dr. Mann de que no realice la maniobra de acoplamiento, pues no conoce el procedimiento y pone en riesgo la seguridad de la Endurance. Por supuesto no tienen éxito y el Dr. Mann acaba provocando un incidente que destruye parte de la nave y lo despide al vacío, de lo que todos nos alegramos ¿no? Llegamos al momento clave, tanto Brand como Cooper se ven sobrecogidos por la explosión, la cual expulsa a la Endurance de su órbita y la precipita a la estratosfera, el destino de la misión y de toda la humanidad parecen abocados al fracaso absoluto y la desaparición. Pero Cooper no lo permitirá, tras un instante contemplando como se expanden los restos del siniestro ocasionado por Mann, decide arrancar en dirección a la Endurance, comienza a sonar “No time for Caution” y nos quedamos pegados a la butaca/sofá, vamos a contemplar una de las mejores escenas de la historia del cine de ciencia ficción gracias al potente apoyo musical de Hans Zimmer.

Entra en escena uno de los robots, Case. La lógica por la cual se rige la máquina sugiere inmediatamente que no se malgaste combustible en esa maniobra, a lo que Cooper contesta raudo que analice la rotación de la Endurance. Amelia Brand, sorprendida pregunta ¿qué vas a hacer? Cooper responde contundente “ACOPLARME”, y empujón de Zimmer. Una nueva batalla dialéctica entre Case y Cooper tiene lugar, este último da la orden de que se prepare para igualar su giro con lo retropropulsores. La lógica de Case dice que “NO ES POSIBLE”, pero case no tiene instinto de supervivencia, no puede soñar con lo que parece inalcanzable y hacerlo realidad, Cooper sí, es humano, y contesta “NO, ES NECESARIO”. Historia del cine. Con la ayuda del otro robot, Tars, Cooper acabará acoplando el Ranger a la Endurance, mantiniendo viva la esperanza de dar un nuevo comienzo a la humanidad.

Llegados hasta aquí, como lectores de Nueva Revolución os preguntaréis que pinta en esta sección lo que parece ser una crítica de cine. Sin más preámbulos, vamos a intentar explicar el porqué hacer referencia a Interstellar y en particular a la mítica escena del acoplamiento; como dije previamente, en Interstellar todo tiene lugar en el límite. Tanto la humanidad como los personajes se ven abocados a tomar decisiones, de forma obligada, que conllevan un cambio, nunca pueden permanece estáticos si quieren conseguir su propósito. Políticamente me hace recordar al materialismo histórico y cómo este nos enseña que todos los grandes cambios de sociedad vienen dados por movimientos bruscos que originan las contradicciones instauradas en ellas, casi siempre cuando se llega a un punto crítico tras una evolución de la contradicción más o menos larga. Os puede parece extraño, pero la película me origina siempre que la veo (van 6 veces) estos mismos pensamientos. Trasladado al momento actual diría que es pesimismo. Lo que pensaba que sería una situación insostenible, con niveles de pobreza alarmantes, recortes en sanidad, educación, represión como en tiempos de Franco, el profuso aumento de presos políticos, etc., que llevaría a un cambio, ni hablamos de revolución, no ha sido así y seguimos al frente del gobierno con un partido corrupto y franquista, apoyado en su marca blanca. Mucho tiene que ver en ello los graves problemas de la izquierda, tanto a nivel nacional como en el resto de Europa, pero no quiero ahondar en este artículo sobre el tema.

12 de Abril de 1961 el primer ser humano, Yuri Gagarin, fue enviado al espacio.

Insistiendo de nuevo en la película y en la dichosa escena (pensaréis a estas alturas), otra parte de la que veo su lado político es la discusión entre Case y Cooper, cuando el robot dice que no es posible igualar el giro con los retropropulsores pero Cooper dice “no, es necesario”. ¿Cuántas veces hemos escuchado lo mismo en política? ¿Millones de veces? De hecho lo llevamos escuchando de manera asidua una década, desde el inicio de la crisis. La última vez con las pensiones, por recordar la más reciente. Decía Rajoy que no es posible aumentarlas respecto al IPC, que no hay dinero. Acto seguido se rescata otra autopista y se anuncia la inversión de 10 000 000 000 € en armamento por parte de Cospedal, ministra de Defensa. Lo que falta en política por parte de la izquierda es un Cooper, pero en un plano más profundo, no solamente en pensiones y demás. Uno de los grandes mantras de nuestro tiempo es que no hay alternativa al capitalismo, los Case de la política y la economía nos dicen que no es posible, que se ha demostrado el fracaso del socialismo y el comunismo. Una mentira gigantesca ya que el comunismo, como finalidad de sociedad, no solamente como módelo económico, nunca ha regido en ningún país. Sí lo ha hecho su etapa previa, el socialismo, y sus grandes avances y logros se han demostrado en países como la URSS, Cuba, Venezuela, la RDA o Afganistán, cada uno con sus particularidades desde luego, y a pesar de tener en contra al imperialismo occidental. Lo importante es que sí hay alternativa pero se renuncia a ella para conformarnos con medidas paliativas ante los males del capitalismo.

La extrema derecha y el fascismo resurgen en España y en toda Europa y lo más perjudicial es andarse con rodeos, capital y fascismo van de la mano.

El otro día, en Salvados, lo vimos en Errejón. En su debate con E. Madina sobre la izquierda vino a decir que el capitalismo en muy malo, muy malo, que no le gusta, pero hasta que acabe o llegué a su fin hay que tomar medidas que mejoren la vida de la gente, que haya justicia social, no a la corrupción… Desde luego con ese discurso el capitalismo será capaz de reinventarse un millón de veces, o peor, ni le hará falta porque la gente será incapaz de ver factible otro modelo de sociedad, eso es lo peor. ¡No es momento de ser precavidos! La extrema derecha y el fascismo resurgen en España y en toda Europa y lo más perjudicial es andarse con rodeos, capital y fascismo van de la mano, tengamos eso claro.

Hace falta decir hasta la saciedad, que no solo es posible acabar con el capitalismo, es necesario hacerlo si no queremos que destruya sus dos fuentes de riqueza, la naturaleza y los seres humanos.

En todo eso es en lo que pienso cuando veo Interstellar y sobretodo esa escena, la política está en todo. No sé qué os parecerá, podéis dejarme vuestro comentario, me interesa bastante saber vuestra opinión. Espero que este artículo sirva para que cuando la volváis a ver lo hagáis de forma distinta y os planteéis otro tipo de cosas que quizás hasta ahora no os venían a la cabeza en ese momento. Parte de la magia del cine reside un poco en eso.

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