Vientres de alquiler: la cruda realidad de no aceptar que no se puede ser madre


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Laura Isabel Gómez García


Para hablar de qué es la gestación subrogada es mejor hacerlo empezando por decir lo que NO es. La gestación subrogada, no es una técnica reproductiva, no es reproducción asistida, no tiene nada que ver con la fecundación in vitro como la hemos conocido comúnmente pues se fecunda a una mujer con el embrión cuya carga genética es diferente a la de ella, no es una donación (de óvulos/esperma), y para acabar, la denominación de “gestación subrogada” es una contradicción en sí misma pues la gestación no es subrogable. Un embarazo no es algo externo al cuerpo de la mujer, es un proceso biológico que sucede en el interior del cuerpo humano femenino. Un embarazo no es algo “estanco”, que empieza y termina, y ahí acaba todo, pues, aunque el bebé haya sido gestado a través de esta práctica, esa mujer ha parido, por lo que es madre de esa criatura ya por siempre, de esa y de todas las que nazcan a través de su útero, por más contrato que haya firmado, por más embrión con diferente carga genética, por más dinero que reciba, etc. sea como sea, esa mujer ES MADRE, pues ha dado a luz, y esto es un hecho científico y no opinión personal.  Por ende, la manera que más amable y ajustada a la realidad para nombrar esta práctica es vientres de alquiler, si es que hay algo de amable en esas dos palabras juntas. Aunque para quien escribe este artículo, es compra/venta de ser humanos (bebés), y por consiguiente tráfico de personas y explotación reproductiva del cuerpo de una mujer.

El Patriarcado y el Capital es muy hábil utilizando eufemismos cuando del uso del cuerpo de las mujeres para su mercantilización se refiere: gestación subrogada/vientre subrogado, o incluso como el término esperpéntico con el que los denominó el diputado de Ciudadanos, Toni Cantó, “Barrigas solidarias”; para la prostitución y la pornografía encontramos otros tantos: trabajo sexual, cine erótico, etc.

Los vientres de alquiler, no es otra cosa que comprar un bebé usando el útero de una mujer en el que se implanta a través de una fecundación in vitro el material genético de terceras personas para gestarlo a cambio de una compensación económica.

Los donantes o padres/madres de intención, (he aquí otro eufemismo), del material genético son los padres y madres compradores de la criatura siendo la madre gestante quien pasa por todo el proceso de los 9 meses de embarazo, así como del parto y el posparto. Sí, parto y posparto. Es importante recalcar esto, al igual que lo mencionado anteriormente con la maternidad, una vez que una mujer da a luz ya es madre para siempre, pues con el proceso del embarazo sucede que a quienes defiende la utilización de esta práctica para ser madres/padres, reducen el embarazo a embarazar a una mujer fecundándola con material genético externo a ella, y un parto; siendo así como comienza y acaba este proceso, obviando todo lo demás que envuelve al proceso gestacional en su conjunto: cambios hormonales, procesos psicológicos que afectan a la madre gestante y que son inalienables al embarazo, los cambios físicos que dejan los 9 meses de embarazo en el cuerpo de la mujer, las secuelas del parto (que varían según sea natural o cesárea), y el consecuente posparto donde la mujer sufre trastornos hormonales, físicos, y psíquicos. Poco importa la carga genética del embrión pues el embarazo transcurre igual que si fuera un embrión “normal”. Quien haya sido madre, sabe por todo lo que se pasa durante el embarazo y dista mucho de esa visión idílica y patriarcal que blanquea este proceso biológico de 9 meses por el que pasa una mujer y en los que su cuerpo sufre a todos los niveles. Más allá de lo hermoso de la maternidad, un embarazo es lo que es, es duro, por no mencionar mujeres que aun con enfermedades muy complicadas pasan por un embarazo y que lo hacen aún más difícil y complejo.

A parte del proceso de fecundación, embarazo, parto y posparto, hay que hablar de cómo se llega a eso; el periplo que los compradores hacen para elegir a la madre, así como los requisitos que le imponen a ésta para “contratarla”. Sí, contratarla. Pues las agencias que se dedican a los alquileres de vientres tienen una plantilla de mujeres a las que tratan como si fueran empleadas; cuando seamos sinceros, parir (y el embarazo), no es un trabajo, ni las madres gestantes son empleadas. Cito aquí la entrevista a Sveta Planchinta, una madre gestante que en una entrevista para el ABC dijo esto:

Todo esto es aún peor en países como India o Nepal donde existen auténticas “granjas de mujeres”, donde las mujeres viven tendidas en una cama los 9 meses de embarazo en condiciones infrahumanas y con unas condiciones insalubres para el parto.

Artículo de la activista y feminista Nazanín Armanian 

Páginas web de empresas que se dedican a los vientres de alquiler hay cientos, voy a utilizar algunas capturas de pantalla para ilustrar mejor cómo operan estas empresas.

Supongamos que quiero ser madre, pero por razones “x” no puedo serlo de manera natural y decido contratar a una mujer para que geste a mi bebé a través de una de estas agencias. Me meto en internet y encuentro una que me gusta y que se ajusta a lo que quiero.

La página que estaría visionando sería una como esta:

En una página de estas, como si de elegir el banco con las mejores condiciones para pagar la hipoteca de mi piso, o el préstamo para un coche nuevo; puedo elegir el modo de financiar la compra del bebé, el alquiler del útero de la mujer, y elegir las condiciones en las que la operación se va a realizar, así como la elección de la madre gestante dentro de un catálogo variado de perfiles.

A parte del hecho de la compra del bebé (coste de la criatura), el alquiler del vientre de la mujer elegida y de las condiciones en las que quiero que el embarazo y el parto se lleve a cabo, está la cara B que por regla general se obvia en todo esto y que hace plantearnos ciertas cuestiones, como, por ejemplo: ¿Qué sucede si yo quiero solo un bebé y en cambio la gestante acaba engendrando dos o más criaturas? ¿Cuál es el destino de esos bebés “sobrantes”? ¿Qué sucede si en una revisión se detecta alguna anomalía en el feto, como un síndrome de Down, enfermedad congénita, etc.? ¿Y si nace un niño y una niña, y resulta que yo quiero un sexo y no el otro? ¿Qué le sucede al bebé del sexo discriminado?; y así un montón de cuestiones éticas que surgen y que parece que todo el mundo olvida preguntar, y si se las pregunta, las respuestas mejor ni se dicen porque son aberrantes.

Los bebés rechazados a menudo acaban en orfanatos cuando el embarazo ha llegado a término, y en caso contrario se obliga a la madre gestante a abortarlo reembolsando el dinero a las madres/padres compradores. Así, tal cual.

Llegados a este punto, recupero esa palabra, la gran olvidad desde que el Neoliberalismo se ha hecho tan feroz en nuestro pequeño gran mundo globalizado, la ÉTICA. Y me pregunto, ¿dónde ha quedado?

Ser padre o madre no es un derecho, como se expresa abiertamente desde estos sectores neoliberales, “el deseo de ser padre/madre”, y aquí lanzo varias preguntas, ¿es ético usar el cuerpo de una mujer para satisfaces ese deseo?, ¿es ético pagar un dinero por un hijo/hija para comprarlo cuando hay tantos niños y niñas que no tienen familia y se mueren del asco en las instituciones?, ¿es ético aprovecharte de la necesidad económica de una mujer para usar su cuerpo, haciéndola pasar por un embarazo que ya de por vida la marcará?, ¿la libertad sin ética qué es?.

Y a parte de todo está el mito de la libre elección. Esa bandera perversa que enarbolan algunas personas que dicen que las mujeres que se someten al alquiler de sus úteros lo hacen por amor al arte, de manera altruista y libre. Ninguna mujer pasa por algo así si no es por una necesidad económica. Alguna habrá que lo haga 100% de manera altruista, pero es un porcentaje tan ínfimo que es ridículo agarrarse a él para justificar el aprovecharse de una mujer que necesita el dinero. Cuando haya cientos de mujeres de clase media/alta dispuestas a gestar para otros, saliendo a las calles y haciendo activismo para permitirles gestar a cambio de nada, ese día es posible que el mito de la libre elección y la gestación por amor al arte para otro empiece a ser real, aunque me temo que antes veremos unicornios en los montes.

Vivimos en un mundo que nos ha hecho alérgicos a la frustración, intolerantes a una negativa y en vez de asumir, aceptar y buscar una alternativa que nos haga felices sin dañar a otras personas, utilizamos el dinero y el poder sobre otros para conseguir aquello que deseamos de manera enfermiza. Luego oigo a padres y madres quejarse porque sus criaturas les han montado un numerito en el súper, en la juguetería o en la calle porque les han pedido algo a lo que se han negado y han tenido una pataleta porque no aceptaban el no. ¿Qué ejemplo estamos dando los adultos? Hacemos lo mismo que esas criaturas solo que en vez de una pataleta pedimos un préstamo para comprarnos el bebé que la naturaleza nos niega porque parece ser que eso de tener un bebé con nuestra carga genética se ha hecho vital como si perteneciéramos a una estirpe especial que hay que perpetuar.

Lo que queda claro, es que los seres más vulnerables de todo esto, como siempre acaban siendo los mismos: mujeres, niños y niñas. Las mujeres porque son explotadas para parir bebés “de otros”, y porque las criaturas que no cumplan con el “control de calidad serán rechazados”.

Para finalizar, algunos datos extraídos de la web especializada StopVientresDeAlquiler

  • Las mafias que se dedican a los vientres de alquiler generan 6000 millones de euros al año con la venta de bebés.
  • Cada año las mujeres explotadas dan a luz unas 20.000 criaturas.
  • Las mujeres gestantes reciben MENOS de un 1% de los beneficios (el resto es para agencias, empresas y mafias explotadoras).
  • El precio del bebé está entre los 40.000 y los 150.000 euros según el país.

 

Para más información sobre vientres de alquiler, visitar estas webs de referencia:

Stop Vientres de Alquiler https://stopvientresdealquiler.wordpress.com/

No Somos Vasijas http://nosomosvasijas.eu/

RECAV- Red Estatal Contra Alquiler de Vientres http://www.noalquilesvientres.com/

 

Lectura especializada recomendada:

Libro: Vientres de alquiler de Núria González

 

 


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2 thoughts on “Vientres de alquiler: la cruda realidad de no aceptar que no se puede ser madre

  • 28/08/2019 at 5:17 pm
    Permalink

    Magnífico artículo,Laura

    Reply
  • 09/07/2019 at 2:30 pm
    Permalink

    a mi me chirria mucho que C$ qe promueve programas economic de especulacion inmob y pobreza para la mayoria = no natalidad , se ocupe d esto,
    pero estoy d acuerdo en qe alguien qe haya probado todo , ( incluida la posibilidad d adopcion )
    pueda tener un bebé de otra mujer, a la qe se paga, ( y asi podria tener opciones d salir d pobre y su negocio ) y qe tendria drcho d qedarselo si se arrepiente.

    Es evidente qe las ricas no van a alquilarse , pero es como todo
    y ademas no es semejante a la prostitucion sexual , sino una alternativa ,
    pqe el llegar a tener sexo cn alguien implica ser medianamente persona ,

    Reply

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