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Washington pretende recuperar su dominio sobre América Latina con chantajes y amenazas de intervenciones militares.
Por Joaquín Castro | 17/12/2025
El presidente estadounidense Donald Trump ha escalado drásticamente sus acciones contra el gobierno de Nicolás Maduro, imponiendo un bloqueo naval selectivo sobre buques petroleros sancionados y justificándolo con acusaciones de narcotráfico que Caracas califica de infundadas.
El 16 de diciembre, Trump anunció un «bloqueo total y completo» de todos los buques petroleros sancionados que entren o salgan de Venezuela. Esta medida se suma a un despliegue naval significativo en el Caribe, iniciado meses atrás bajo la excusa de combatir el narcotráfico.
El gobierno venezolano denuncia estas acciones como un acto de piratería moderna y un bloqueo ilegal que viola el derecho internacional. Además, la administración Trump, a través de chantajes y presiones, ha forzado a que buena parte de las aerolíneas que operan vuelos internacionales hacia Caracas hayan tomado la decisión de suspender su actividad por el momento.
Washington fundamenta su escalada en alegaciones de que Venezuela es un «narcoestado» que financia el terrorismo y el tráfico de drogas mediante sus exportaciones petroleras. Sin embargo, no es más que un pretexto para justificar una intervención destinada a derrocar al gobierno legítimo y apoderarse de las vastas reservas petroleras del país, las mayores del mundo.
El verdadero objetivo de la Casa Blanca es instaurar un gobierno títere que facilite el control estadounidense sobre los recursos energéticos venezolanos, en un retorno a la doctrina del «patio trasero» en América Latina.
Miles de venezolanos han salido a las calles en manifestaciones masivas para rechazar una inminente agresión imperialista. El presidente Nicolás Maduro ha liderado concentraciones populares, denunciando ante la comunidad internacional la inminencia de una intervención militar y llamando a la unidad regional para resistir. Estas protestas reflejan el rechazo mayoritario a cualquier intento de imponer un cambio de régimen por la fuerza.
Esta nueva maniobra de Trump forma parte de una estrategia más amplia para reafirmar la hegemonía estadounidense en la región, en un contexto de multipolaridad creciente. Venezuela, con su soberanía sobre sus recursos y su alianza con potencias emergentes, representa un obstáculo para esos planes.
La comunidad internacional observa con preocupación esta escalada, que podría desestabilizar no solo a Venezuela sino a toda América Latina. El pueblo venezolano, unido en defensa de su soberanía, envía un mensaje claro: no aceptará una nueva intervención imperialista.
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