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Trump declaró que Estados Unidos estaría «muy fuertemente involucrado» en la industria petrolera venezolana tras la operación.
Por Víctor Siles | 4/01/2026
El presidente Donald Trump ha reconocido públicamente que el principal objetivo detrás de la reciente operación militar contra Venezuela, que incluyó bombardeos y el secuestro del Presidente Nicolás Maduro, es facilitar que las empresas estadounidenses accedan y exploten los vastos recursos petroleros del país sudamericano.
Estas declaraciones desmontan el relato previo de Washington sobre la lucha contra el narcotráfico. Inicialmente, los ataques aéreos en Caracas y otras zonas fueron calificados por Trump como una «medida de aplicación de la ley» contra el narcotráfico, pero sus comentarios posteriores revelan la verdadera intención: el saqueo imperialista de sus recursos energéticos.
Según los reportes, más de 150 aviones de guerra participaron en la agresión, causando al menos 40 muertes. El Presidente Maduro fue trasladado a Nueva York para enfrentar cargos en lo que se prevé como un juicio farsa.
Venezuela posee las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, con más de 300.000 millones de barriles, nacionalizadas en la década de 1970. Durante su primer mandato, Trump impuso sanciones severas al gobierno de Maduro, apoyando a la oposición liderada por Juan Guaidó. Sin embargo, en diciembre de 2025, escaló con un bloqueo naval a buques petroleros venezolanos, con abordajes a dos barcos en un vergonzoso acto de piratería.
En una entrevista con Fox News, Trump declaró que Estados Unidos estaría «muy fuertemente involucrado» en la industria petrolera venezolana tras la operación. Afirmó que el país «administraría» Venezuela temporalmente y que las compañías estadounidenses están listas para desembarcar en el país y ganar mucho dinero.
Estas declaraciones se alinean con comentarios previos en diciembre de 2025, donde demandó «petróleo, tierra y otros activos» como pago por supuestas expropiaciones ilegales.
El vicepresidente JD Vance y el secretario de Guerra Pete Hegseth han defendido la acción como necesaria para combatir el supuesto «Cartel de los Soles» que vinculan sin pruebas con Maduro, pero las palabras de Trump demuestran que la prioridad es el petróleo.
Maduro, por su parte, denunció la intervención como colonialismo antes de su secuestro, afirmando que el verdadero fin es imponer un gobierno títere para entregar los recursos naturales.
La comunidad internacional ha reaccionado con indignación. Venezuela acusó a EE.UU. de «extorsión» y de buscar controlar sus recursos estratégicos, mientras que aliados como China y Rusia condenan la violación de la soberanía.
La franqueza de Trump al vincular la agresión militar y el secuestro de Maduro con oportunidades de negocio para empresas estadounidenses en el petróleo venezolano es otro bochornoso capítulo del imperialismo estadounidense.
Por ahora, Venezuela resiste ante esta nueva arremetida con un gobierno que se mantiene fiel al proceso bolivariano y con amplias muestras de apoyo popular en todo el mundo.
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