La historia tiene ejemplos suficientes para saber qué produce bombardear un país desde el exterior con el objetivo declarado de cambiar su régimen. Produce destrucción. Produce trauma colectivo que dura generaciones.
Bajo asedio y repetidos ataques militares, los líderes de Gaza a menudo priorizaron alianzas basadas en apoyo tangible durante el conflicto. En este contexto, el papel de Irán, junto con el de Hezbolá y los movimientos regionales aliados, se consideró indispensable.
La izquierda estatal, lease Sumar, Podemos, Izquierda Unida… se han convertido en una maquinaria obsoleta con escaso cuerpo social, sin apenas arraigo y comunidad.
Trump, quien en su campaña prometió evitar ‘aventuras militares’ en Oriente Medio, ahora lidera la novena acción militar extranjera significativa en poco más de un año.
Washington está contribuyendo a desencadenar una crisis que podría repercutir directamente en su propia economía. Al mismo tiempo, alarma a las mismas monarquías del Golfo que se han convertido en importantes inversionistas en Estados Unidos.