Tras la traición de los Acuerdos de Oslo: Desengaño y Transformación en Palestina

El papel crucial de la juventud en la resistencia armada y la evolución del movimiento de liberación.

Por Héctor Santorum | 19/01/2024

Taher Ali: “Al final, la mayor parte del pueblo palestino es refugiado y quiere volver a su lugar de origen. Eso no se negocia. Se toma por asalto. Los proyectos a largo plazo de la resistencia palestina son precisamente esos: la descolonización de todo el territorio con el retorno de los refugiados y la autodeterminación para toda Palestina histórica, libre desde el río Jordán hasta el mar Mediterráneo.

La Autoridad Palestina es más bien una entidad carente de legitimidad, podríamos decir que es el brazo ejecutor de la burguesía palestina, colaboracionista.”

Taher Ali en la que expone diversos aspectos de la lucha palestina, el papel de la juventud, la traición de los Acuerdos de Oslo y la evaluación de la Autoridad Palestina.

Aborda la imposibilidad de la solución de los dos Estados, la naturaleza ideológica del proyecto sionista y la actuación de actores internacionales como Turquía y la OTAN.

Taher Ali subraya la importancia del internacionalismo de principios y el papel activo de las nuevas generaciones en la resistencia. La entrevista concluye con una evaluación crítica de la Autoridad Palestina, destacando las divisiones internas y el importante papel que desempeña la juventud en la configuración del futuro de Palestina.

Héctor: Quería entrar en una de las cosas que más se ha repetido por partidos europeos. ¿Por qué no es posible la solución de dos Estados?

Taher Ali: En primer lugar, quiero destacar la posición de la Resistencia Palestina, ya que representa a los pueblos. No vamos a ceder ni un centímetro de nuestra tierra y reivindicamos el derecho al retorno de cada refugiado a su lugar de origen, no a guetos, como establece el derecho internacional según las resoluciones de las Naciones Unidas.

En primer lugar, no lo permitiremos. En segundo lugar, existen circunstancias objetivas que hacen que esa solución sea imposible. El proyecto colonial sionista no puede limitarse ni comprimirse en un espacio, ya que va en contra de su propia naturaleza ideológica y de su impulso. La voluntad del sionismo es expandirse tanto como sea posible, incluso hasta llegar al río Nilo y al Éufrates, y más allá si es posible. Esto no es ficción; el sionismo ha ocupado territorios de Egipto, como el Sinaí, y actualmente ocupa partes del Líbano y Siria.

Es erróneo pensar que el conflicto se limita a Palestina; incluso si nos exterminaran a todos, seguirían enfrentándose en su proyecto colonial con los pueblos árabes vecinos.

Volviendo al tema de los dos Estados, la ideología sionista, cada vez más fundamentada en lo religioso, requiere la conquista completa de Cisjordania. Según su mitología, Cisjordania es el territorio histórico que deben reclamar, ya que alberga lo que ellos llaman Judea y Samaria. Aunque históricamente no tienen vínculos con Gaza, Haifa, Yafa o Tel Aviv, sí los tienen con Cisjordania según sus libros sagrados. Su naturaleza los lleva a querer apoderarse de ese territorio, supuestamente destinado a los palestinos.

En la práctica, han continuado conquistando a pesar de los Traicioneros Acuerdos de Oslo. Estos acuerdos fueron traicioneros porque Israel traicionó a la Autoridad Nacional Palestina, y el sector derechista de la OLP y la burguesía que los firmó traicionaron al pueblo palestino.

Incluso si alguna fuerza internacional los obligara a retirarse de Gaza y Cisjordania, y nosotros no reclamáramos nuestro territorio y derechos inalienables como el retorno, ¿qué futuro nos espera conviviendo con un Estado nazi?

Quiero comentar algo sobre el debate que está surgiendo en algunas fuerzas de izquierda acerca de la realidad objetiva de que el futuro será un solo Estado. Algunos mencionan un Estado binacional, otros líderes de la izquierda española hablan de un Estado plurinacional. Esto es un error, y aquí surgirán las luchas del mañana.

Palestina es diversa en términos religiosos y étnicos, con musulmanes, cristianos, drusos, una minoría judía, afropalestinos, armenios y descendientes de europeos, todos parte del proyecto palestino-árabe. El árabe se entiende no como homogeneidad étnica, sino como contenido político que va más allá de lo étnico.

Los descendientes de colonos pueden unirse a la resistencia y convertirse en palestinos, al igual que hubo franceses que se unieron al Frente de Liberación Nacional y se volvieron argelinos. Ser colono es una posición política, no genética ni de nacimiento.

Al integrar a los colonos, ¿se formará una nación israelí o postisraelí? Esto sería equiparable a reconocer el sionismo y permitir que perdure. No existe una nación israelí; hay colonos «israelíes» de origen ruso, argentino, polaco, pero eso no convertirá al futuro Estado en plurinacional con argentinos, húngaros o rusos. No hay que trasladar modelos ajenos al contexto.

Héctor Santorum: ¿Cómo perciben la participación de la comunidad internacional en el conflicto? Tengo una inquietud sobre tres aspectos específicos: ¿Cuál es el papel de la OTAN? ¿Cómo interpretan el comportamiento aparentemente contradictorio de Turquía, al menos en términos de Erdogan? ¿Y cuál es la valoración de la Resistencia Yemení?

Taher Ali: Responderé a esta pregunta desde la perspectiva de un militante de base del movimiento palestino. No soy un experto en geopolítica. El papel directo de la OTAN no es necesario, ya que Israel es el mejor portaaviones de esta coalición, una forma elegante de referirse a Estados Unidos y sus aliados.

En cuanto a Turquía, su posición es contradictoria, ya que el presidente debe dirigirse a sus bases con un discurso populista islámico que muestra cierto apoyo a Palestina. Sin embargo, en la práctica, los aviones israelíes no podrían bombardearnos sin el suministro de petróleo proporcionado por Turquía.

Esto no significa un seguidismo ciego, ya que Turquía parece seguir cada vez más su propia agenda o al menos se reserva el derecho de vincularse a otros socios cuando le conviene.

Con respecto a la OTAN, está relacionada con la idea de «Dos Estados» y las negociaciones. Mahmoud Abbas propuso una Palestina desmilitarizada protegida por la OTAN, supuestamente para evitar que Israel anexara más territorios nativos. Esto refleja la apuesta de las oligarquías burguesas palestinas por asegurar su propio campo de explotación, lo cual requiere una alianza con la ocupación, el imperialismo o ambas.

Lo que está haciendo Yemen, al igual que Hezbolá, es brindar un ejemplo de principios internacionalistas. Participan en un conflicto que no les beneficia por cuestiones de principios y solidaridad entre los pueblos. A pesar de ser un país que ha sufrido su propio genocidio y ha sido ignorado por gran parte del mundo, Yemen está arriesgando todo para detener el genocidio contra el pueblo palestino. Esto es un ejemplo que destaca ante la izquierda europea.

Recientemente, compartimos una imagen de un tirachinas que se transformaba en un triángulo rojo. Alguien sugirió que el símbolo que necesitábamos era el de las Brigadas Internacionales, un símbolo hermoso. Las Brigadas Internacionales sí, ¿pero no te unirías para luchar en el tercer mundo? Los yemeníes, sin embargo, lo están haciendo. Esta es la diferencia entre las palabras y los hechos.

Para ser internacionalista, no es necesario tener una ideología muy marcada ni identificarse con altos principios. Es necesario pasar a la acción.

Héctor Santorum: ¿Crees en los gestos del PSOE y Sumar?

Taher Ali: Bueno, en esto, nosotras y nosotros tenemos como objetivo estar a disposición de las facciones palestinas que están combatiendo. Nosotros, que hacemos una lectura y estamos en este territorio, tenemos el pie puesto en la lucha de liberación nacional palestina. No se trata de creer o no creer, es cuestión de estrategia y práctica. Tenemos contacto con todas las fuerzas de izquierdas parlamentarias y muchas extraparlamentarias, un contacto que cuidamos y para el cual hacemos valer nuestra agenda. Ahora mismo, más o menos todas nos atienden, aunque no ha sido siempre así.

Debemos mantener esa interlocución porque es lo que necesita el pueblo palestino.

No se trata de creer o no creer, sino de observar los datos objetivos. En realidad, las fuerzas de izquierdas no suelen ser muy propalestinas… bueno, no sé si sería posible cambiar eso sin tomar otras decisiones simultáneamente aquí.

No se trata de eso. Tenemos que diferenciar incluso nuestra propia posición política como trabajadores que están en el Estado español cuando somos parte del movimiento de liberación de Palestina. A veces es necesario golpear fuerte, pero también hay que tener diplomacia.

Así es como hay que entender que Hamas, que lidera la resistencia, felicite a Pedro Sánchez por unas declaraciones que pueden parecernos lo más tibio y débil del mundo. Sabemos que han sido tibias y débiles, pero que Hamas lo felicite genera tensiones en el lobby sionista y en la situación.

Héctor Santorum: ¿Actualmente qué se está haciendo desde España y Europa?

Taher Ali: En el Estado español y en el resto del mundo, se está brindando bastante apoyo en términos morales, y probablemente, aunque sea más difícil de observar, en términos materiales. Hay un gran respaldo popular, y los partidos de izquierda tradicional se sienten desbordados por sus propias bases, lo que los obliga a adoptar posiciones más decentes.

Incluso los gobiernos que se consideran más progresistas deben retroceder, elegir cuidadosamente sus palabras y abordar las cuestiones de una manera un poco diferente.

En lo que respecta a la Unión Europea, a nivel institucional se está haciendo bastante poco. Sin embargo, se están llevando a cabo numerosas manifestaciones y acciones de boicot, que, aunque siempre son insuficientes, también es necesario agradecer que tengamos a tantas camaradas dispuestas a luchar aquí.

Héctor: ¿Qué papel juegan las nuevas generaciones en la lucha palestina? ¿Cuáles son los objetivos a largo plazo del movimiento palestino?

Taher: Como es natural, las nuevas generaciones engrosan los movimientos de base, la resistencia armada.

Una declaración de Hamas, dijo que la mayoría de los partisanos que participaron en la operación del 7 de octubre eran huérfanos de alguna israelí. Es una generación que ha crecido después de los fracasos de Oslo, a la que ya no se le puede engañar.

Que se ha visto desengañada también por la política tradicional. Hay que destacar también que aunque Hamas gobierna la franja desde que ganó las elecciones a principios de siglo, también ha sufrido una gran transformación, una transformación de base con nuevos estatutos. Esto es impulsado por la juventud, que lleva al impulso popular y se identifica con las necesidades del pueblo palestino. Es una cuestión de clase, ya que la mayoría del pueblo palestino son proletarios en el sentido absoluto del término, personas que prácticamente no tienen más que su prole. Son masas desheredadas que son muy conscientes de cuál es su situación. Es por eso que si un partido hegemónico se vincula al partido burgués o adopta su programa, como ha hecho

Fatah o en un principio trató de hacer Hamas, las bases le retiran el apoyo o se rebelan.

Al final, la mayor parte del pueblo palestino es refugiado y quiere volver a su lugar de origen. Eso no se negocia. Se toma por asalto. Los proyectos a largo plazo de la resistencia palestina son precisamente esos: la descolonización de todo el territorio con el retorno de los refugiados y la autodeterminación para toda Palestina histórica, libre desde el río Jordán hasta el mar Mediterráneo.

Héctor Santorum: ¿Podrías hacer una evaluación de la Autoridad Palestina para Palestina?

Taher Ali: La Autoridad Palestina es más bien una entidad carente de legitimidad, podríamos decir que es el brazo ejecutor de la burguesía palestina, colaboracionista. Desde el 7 de octubre, han quedado claramente rebasados. Esa fecha marcó su destrucción, pues la Autoridad ya estaba minada internamente. Los jóvenes que participaron en la operación del 7 de octubre encarnan el espíritu palestino en dimensiones que la Autoridad Nacional Palestina jamás ha podido siquiera imaginar. Incluso ministros reconocieron que todo estaba perdido, los jóvenes los veían como traidores, lo que son.

Es importante destacar que estamos abordando un aspecto estructural y no sectario. Muchas acciones de la resistencia son llevadas a cabo por personas que forman parte de los cuerpos y fuerzas de seguridad afiliados a la Autoridad Palestina.

Muchos de ellos filtran información a la resistencia, proporcionan ayuda y apoyo material.

En términos generales, las cúpulas son las que traicionan, en los cuadros medios hay diversidad, y las bases suelen ser partidarias de la resistencia. Es por esto que una guerra civil en Palestina parece lejana, ya que hay una comprensión bastante clara de esta situación.

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