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La iniciativa surgió de asambleas internas en las fábricas de Leonardo, donde cientos de operarios, ingenieros y técnicos han firmado una carta abierta.
Por Sergio Meneses | 17/11/2025
En un acto de desafío ético y sindical en la industria armamentística italiana, los trabajadores del gigante Leonardo, uno de los principales fabricantes de defensa de Europa, han lanzado una petición formal a la dirección de la compañía para que detenga inmediatamente las exportaciones de armas y componentes militares al régimen israelí. Los empleados, organizados en asambleas y respaldados por sindicatos de base, argumentan que no desean participar en «el asesinato de civiles en Gaza» y acusan directamente a la cúpula directiva de Leonardo de ser «cómplices de la operación militar israelí».
Leonardo, con sede en Roma y presencia en múltiples plantas italianas como las de Nápoles, Turín y Campi Bisenzio, es un pilar de la economía de defensa nacional. La empresa produce desde helicópteros y sistemas de radar hasta misiles y drones, muchos de los cuales han sido exportados a Israel en los últimos años bajo acuerdos bilaterales. Según datos públicos del Ministerio de Asuntos Exteriores italiano, entre 2022 y 2024, Italia autorizó exportaciones de material militar a Israel por valor de más de 500 millones de euros, incluyendo componentes para aviones de combate y sistemas electrónicos integrados en armamento de precisión.
La voz de los trabajadores: ‘Nuestras manos no mancharán sangre inocente’
La iniciativa surgió de asambleas internas en las fábricas de Leonardo, donde cientos de operarios, ingenieros y técnicos han firmado una carta abierta. «Trabajamos para defender a nuestro país, no para contribuir al genocidio de un pueblo», declara uno de los portavoces anónimos de los empleados, citado en un comunicado difundido por redes sindicales. Los trabajadores denuncian que componentes fabricados en Italia, como sistemas de guía para misiles o partes de drones, se utilizan en operaciones que han causado miles de víctimas civiles en la Franja de Gaza, según informes de la ONU.
Esta acción no es un hecho aislado. Se enmarca en una ola creciente de protestas contra la guerra en Oriente Medio que ha ganado fuerza en Italia durante el último año. Desde octubre de 2023, cuando se intensificó la masacre en Gaza, el país ha visto un aumento exponencial de movilizaciones contra el régimen sionista. Sindicatos como la CGIL (Confederación General Italiana del Trabajo) y USB (Unión Sindical de Base) han liderado campañas que incluyen huelgas sectoriales, manifestaciones masivas en ciudades como Roma, Milán y Palermo, y acciones directas como el bloqueo de barcos cargados con armamento.
Destacan los episodios en los puertos de Génova y Livorno, donde estibadores afiliados a sindicatos portuarios se negaron a cargar buques con destino a Israel. En mayo de 2024, en Génova, trabajadores bloquearon el muelle durante 48 horas impidiendo la salida de un carguero con contenedores sospechosos de transportar explosivos y municiones. Similarmente, en Livorno, en septiembre pasado, una acción coordinada paralizó operaciones portuarias, con lemas como «Puerto cerrado a la guerra». Estas protestas han inspirado a otros sectores, desde universidades hasta fábricas, creando una red de solidaridad que trasciende las fronteras laborales.
Contexto político: El gobierno de Meloni bajo presión
El gobierno de Giorgia Meloni, en el poder desde octubre de 2022, ha mantenido una postura firme de apoyo al régimen de Israel, alineándose con aliados como Estados Unidos y otros países de la UE. Italia ha aumentado sus presupuestos de defensa, alcanzando el 2% del PIB en 2025 como compromiso OTAN, y ha defendido las exportaciones armamentísticas como «esenciales para la industria nacional y la seguridad europea». Sin embargo, estas políticas han generado fracturas internas. Sindicatos y organizaciones de izquierdas acusan al Ejecutivo de priorizar «presupuestos de guerra» sobre necesidades sociales, en un momento de inflación y recortes en sanidad y educación.
En respuesta a las crecientes protestas, el sindicalismo de clase ha convocado una huelga general nacional para el 28 de noviembre. Bajo el lema «Contra la militarización y los presupuestos de guerra», la movilización busca paralizar sectores clave como transporte, educación, sanidad y industria. Organizaciones como SI Cobas, USB y sectores disidentes de CGIL llaman a una jornada de lucha que incluirá manifestaciones en plazas principales y posibles bloqueos en fábricas de armamento, incluyendo las de Leonardo.
Reacciones y perspectivas futuras
La dirección de Leonardo ha respondido con cautela, afirmando en un comunicado que «cumple estrictamente con las leyes nacionales e internacionales» y que las exportaciones están autorizadas por el gobierno italiano. No obstante, fuentes internas indican que la presión sindical podría forzar revisiones internas, especialmente ante el riesgo de huelgas en plantas clave.
Esta presión de los empleados de Leonardo representa un punto de inflexión en el debate italiano sobre ética en la industria de defensa. Con la huelga general del 28 de noviembre en el horizonte, el país se enfrenta a un dilema: priorizar la paz y los derechos humanos, o mantener el statu quo militarista. Las próximas semanas serán decisivas para medir el impacto real de esta ola de desobediencia civil.
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