Toros Korkmaz: ‘El panturquismo es una de las corrientes ideológicas en la tradición estatal turca’

En lugar de romper lazos con Rusia por completo, Pashinyan busca diversificar la política exterior de Armenia.

Por ANF | 10/07/2026

El equilibrio de poder en el Cáucaso está experimentando una profunda transformación. A medida que Armenia reevalúa su política de seguridad centrada en Rusia, busca estrechar lazos con Europa y Estados Unidos. El politólogo de origen armenio Toros Korkmaz señaló que este cambio es impulsado por la postura de Moscú durante el conflicto de Nagorno Karabaj y las nuevas realidades geopolíticas creadas por la guerra en Ucrania.

El académico evaluó para la agencia de noticias ANF cómo estos cambios regionales podrían afectar a Turquía, Azerbaiyán y a la cuestión kurda.

Korkmaz afirmó que el debilitamiento de la influencia de Rusia ha sido el factor definitorio detrás de la reciente transformación en el Cáucaso, describiendo la guerra de Nagorno Karabaj, en el año 2020, como el punto de inflexión. Sostuvo que Rusia no cumplió con las expectativas de Armenia durante la guerra y fue incapaz de desempeñar un papel de mediación eficaz, lo que permitió a Azerbaiyán establecer el control sobre Nagorno Karabaj.

Según Korkmaz, esto impulsó al gobierno del primer ministro armenio Nikol Pashinyan a alejarse de una política exterior centrada en Rusia y a diversificar sus relaciones con la Unión Europea (UE), Estados Unidos y otros actores occidentales.

Korkmaz añadió que la renovada victoria electoral de Pashinyan demostró el apoyo público a esta dirección de la política exterior. También señaló que la prolongada guerra entre Rusia y Ucrania ha debilitado aún más la influencia de Moscú en el Cáucaso. “Rusia ha tenido que dedicar gran parte de su atención y recursos al frente ucraniano. Como resultado, su influencia en el Cáucaso ha disminuido”, expresó.

Rusia hizo la vista gorda ante las políticas de Turquía

Korkmaz indicó que la relación que se desarrolló entre Rusia y Turquía durante este período estuvo configurada por consideraciones estratégicas mutuas. “Durante la guerra entre Rusia y Ucrania, Moscú quería que Turquía adoptara una posición más contenida hacia Rusia -analizó-. Después de todo, Turquía es miembro de la OTAN y parte del bloque occidental. Rusia dio gran importancia a evitar que Turquía brindara un apoyo total a Ucrania o se convirtiera en una amenaza directa a la seguridad”.

“Por esa razón, hizo en gran medida la vista gorda ante el apoyo de Turquía a Azerbaiyán durante la guerra entre Armenia y Azerbaiyán -remarcó el politólogo-. Oficiales del ejército turco proporcionaron a Azerbaiyán una asistencia técnica y militar sustancial, lo que tuvo un impacto significativo en el resultado de la guerra. El enfoque de Rusia fue esencialmente: ‘Mantienes una posición más limitada sobre Ucrania y yo pasaré por alto tus políticas en el Cáucaso’”.

Korkmaz estimó que la reelección de Pashinyan también envió un mensaje claro de que Armenia tenía la intención de profundizar sus relaciones con la UE y Estados Unidos. “Eso, a su vez, abrió la puerta a un nuevo período en el que es probable que los actores occidentales desempeñen un papel mayor en el Cáucaso”, dijo el académico.

Al evaluar la reciente dirección de la política exterior de Armenia, Korkmaz aseveró que el país ha priorizado cada vez más la normalización y la paz debido a sus preocupaciones de seguridad y al cambiante equilibrio regional. “Armenia se ha cansado de la guerra y quiere la paz. Al mismo tiempo, reconoce que Azerbaiyán, respaldado por Turquía e Israel, se ha vuelto significativamente más fuerte -apuntó-. Existen serias preocupaciones de que, si estallara otra guerra hoy, Azerbaiyán tendría la ventaja y la integridad territorial de Armenia podría verse amenazada”.

“Armenia tampoco recibió el apoyo que esperaba de Rusia ni en 2020 ni en 2023. Durante muchos años, basó su política exterior y de seguridad en gran medida en Rusia -puntualizó el académico-. Cuando esas expectativas no se cumplieron, comenzó a diversificar su política exterior. Al atraer a la Unión Europea y a Estados Unidos de manera más activa a la región, Armenia espera aumentar la presión tanto sobre Azerbaiyán como sobre Turquía a favor de una solución pacífica. El gobierno de Pashinyan busca compensar el vacío de seguridad dejado por Rusia fortaleciendo los lazos con Europa y Estados Unidos”.

La influencia de Rusia en Armenia no ha desaparecido

Korkmaz rechazó las afirmaciones de que la influencia de Rusia en la región haya llegado a su fin, argumentando que Armenia sigue manteniendo fuertes lazos con Moscú. “En primer lugar, Armenia sigue siendo económicamente dependiente de Rusia -explicó-. La mayor parte del gas natural del país es suministrado por Rusia. Además, un gran número de armenios vive y trabaja en Rusia, y esa diáspora proporciona a Armenia importantes ingresos en divisas. Rusia también mantiene una presencia militar en Armenia, donde todavía opera una base militar”.

“El gobierno armenio, configurado por la experiencia histórica, no quiere confiar únicamente en Occidente para su seguridad -agregó el politólogo-. En lugar de romper lazos con Rusia por completo, Pashinyan busca diversificar la política exterior de Armenia. El anuncio de su gobierno de que no se retirará de la Unión Económica Euroasiática es una clara indicación de ello. Por lo tanto, la dirección actual de Armenia no es la de una ruptura con Rusia, sino la de perseguir una política exterior más equilibrada entre diferentes centros de poder”.

Todavía existe una fuerte oposición prorrusa en Armenia

Korkmaz también destacó el equilibrio de fuerzas dentro de la política armenia, argumentando que las evaluaciones que afirman que la influencia de Rusia ha desaparecido son poco realistas. Aunque Pashinyan resultó ganador de las elecciones, dijo, el primer ministro no logró el nivel de apoyo que esperaba.

“Todavía hay una oposición prorrusa significativa dentro de Armenia. Pashinyan obtuvo alrededor del 49% de los votos. Si la oposición hubiera estado unida, podría haber obtenido un apoyo de entre el 35% y el 40% -manifestó-. Eso significa que el equilibrio político aún podría cambiar. La Iglesia armenia, los círculos empresariales con vínculos comerciales con Rusia y partes de la élite económica, siguen favoreciendo las relaciones estrechas con Moscú. Además, una parte considerable de la diáspora armenia en Europa y Estados Unidos no apoya a Pashinyan. Estas son comunidades influyentes que realizan importantes contribuciones económicas a Armenia. Por esa razón, no creo que las relaciones entre Armenia y Rusia se vayan a romper por completo en el próximo período”.

Al referirse a las implicaciones regionales de la normalización entre Turquía y Armenia, Korkmaz apuntó que se espera que el progreso diplomático conduzca a la reapertura de los pasos fronterizos y la restauración de las conexiones ferroviarias. Sostuvo que la normalización podría crear importantes oportunidades económicas para ambos países y aseveró: “Las relaciones comerciales se expandirán. Turquía es un mercado importante para Armenia. Del mismo modo, Turquía podría lograr un acceso más fácil a Asia Central a través de Armenia. Ciudades fronterizas como Kars, Iğdır, Ağrı y Doğubayazıt podrían experimentar una mayor actividad económica. Un renacimiento del turismo alrededor del monte Ağrı (Ararat) también se encuentra entre los posibles resultados de este proceso”.

El movimiento kurdo democrático ha logrado avances importantes

Korkmaz remarcó que la normalización tendría consecuencias no solo económicas sino también sociales, enfatizando la importancia de fortalecer las relaciones entre los pueblos. “La apertura de las fronteras ayudará a que las personas se conozcan más de cerca. En particular, el movimiento kurdo democrático ha logrado avances importantes en la cuestión armenia en los últimos 15 años -estimó-. Un ejemplo fue la moción parlamentaria presentada por Sebahat Tuncel, en 2013, seguida de declaraciones de figuras dentro del Partido Democrático de los Pueblos (HDP). Una parte importante de la población kurda de la región ve a los armenios con simpatía. Esto podría proporcionar una base positiva para ampliar el diálogo y aumentar el contacto entre los dos pueblos”.

Korkmaz abordó la transformación interna de Armenia, afirmando que el gobierno de Pashinyan ha adoptado un enfoque más liberal hacia los derechos de las minorías que las administraciones anteriores. “Aunque sus números son pequeños, el gobierno de Pashinyan ha creado un espacio mayor para que las minorías preserven sus identidades y desarrollen sus derechos culturales -analizó-. Esto refleja la orientación política más liberal y democrática de Pashinyan. Si el proceso de normalización con Turquía produce resultados positivos, su impacto se extenderá más allá de la economía a la vida cultural y social. Un mayor contacto entre los pueblos podría fomentar el intercambio cultural, fortalecer el pluralismo y, a largo plazo, reducir la desconfianza mutua”.

Preocupaciones sobre la seguridad de Armenia

Korkmaz subrayó que las preocupaciones sobre la seguridad de Armenia no desaparecerían incluso si el proceso de normalización avanza, argumentando que Azerbaiyán y Turquía abordan la cuestión desde una perspectiva más pragmática. “Armenia ve este proceso principalmente como una búsqueda de paz y seguridad duraderas porque comprende las consecuencias que podría traer otra guerra -afirmó-. Turquía y Azerbaiyán, por otro lado, parecen abordar la cuestión de manera más pragmática y a través del prisma de los intereses geopolíticos. Por esa razón, incluso si la normalización avanza, no sería exacto decir que las preocupaciones de seguridad de Armenia han desaparecido”.

Korkmaz también criticó el enfoque del gobierno turco: “La ideología oficial del Estado y el bloque político gobernante abordan este problema desde una perspectiva diferente. La reciente descripción que hizo Devlet Bahçeli del corredor de Zangezur como el ‘Corredor de Turán’ (un concepto geopolítico panturco) es un ejemplo. El panturquismo sigue siendo una de las corrientes ideológicas que continúa influyendo en la tradición estatal turca, y sus huellas son visibles dentro del bloque gobernante actual. Por esa razón, creo que algunos círculos ven la normalización entre Turquía y Armenia no solo como un proceso de paz y cooperación, sino también a través de los objetivos geopolíticos más amplios asociados con la idea de Turán”.

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