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‘To a Land Unknown’ es otra notable muestra del poder creativo del cine palestino, que en los últimos tiempos no está sorprendiendo.
Por Angelo Nero | 31/08/2025
To a Land Unknown es el segundo largometraje del director, guionista y productor palestino -aunque con nacionalidad danesa- Mahdi Fleifel, y el primero de ficción, ya que su anterior largo, estrenado en 2012, A World Not Ours, era “un retrato íntimo, a veces humorístico, de tres generaciones de exiliados en el campo de refugiados de Ein el-Hilweh, en el sur del Líbano.” Este nuevo trabajo Fleifel -que también tiene una decena de cortometrajes en su filmografía- fue estrenado en el Festival de Cannes del año pasado, pasando también por el ALFILM – Arabisches Filmfestival Berlin.
La historia de To a Land Unknown gira entorno a dos inmigrantes palestinos, Reda y Chatila, atrapados en Atenas, como antesala de su ansiado salto a Europa, a la de verdad, a Alemania -los griegos son pobres, como nosotros, dice uno de los protagonistas-, sin papeles y sin trabajo, sobreviven con pequeños hurtos a la espera de reunir el dinero para un ansiado pasaporte falso que les permita montar en un avión y viajar a su destino soñado. “En cierto modo es una especie de destino de los palestinos no acabar en donde comenzaron, sino en algún lugar inesperadamente lejano”, dice la cita de Edward Said al inicio de la cinta.
Chatila (Mahmood Bakri -al que descubrimos en otra notable película palestina, The teacher), ha dejado a su mujer y a su hijo en el campo de refugiados de Ain El-Helweh, el más grande del Líbano, mientras que su primo Reda (Aram Sabbah) tiene problemas de adicción, y tiene que vigilarlo para que no recaiga y de al traste con sus planes. En su camino se cruzan con un niño palestino, Malik (Mohammad Alsurafa) y trazan un plan para salir de ese impasse que les condena a una existencia miserable en Grecia. Para ello deben contar con la complicidad de una mujer griega, Tatiana (Angeliki Papoulia, actriz habitual en la filmografía de Yorgos Lanthimos). Juntos planean burlas al traficante Marwan (Monther Rayahneh) que les abrirá el camino hacia Alemania.
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La película tiene momentos donde el tiempo parece detenerse, como cuando el camello Abu Love (Mouataz Alshaltouh) recita los versos de Darwish: “The poet says / The mask has fallen from the mask / The mask has fallen from the mask / Yo have no brother, / no friends and no fortress, / Neither water nor medicine, / nor sky, nor sail, / no going forth or turning back. / Besiege your siege.” Ha caído la máscara, sin salida ni vuelta atrás, como les sucede a los protagonistas de To a Land Unknown.
Mahdi Fleifel se inspiró para su historia en el clásico de John Steinbeck, Of Mice and Men, ambientado en la Gran Depresión, en aquella época en la que eran los norteamericanos los que intentaban escapar de la pobreza, inmigrantes en su propio país, y Chatila y Reda recogen parte de la esencia de sus protagonistas, George y Lennie. Hay quién ve un cierto aire de Midnight cowboy, aunque a mi me cueste encontrarle el parecido con los personajes interpretados entonces por Jon Voight y Dustin Hoffman.
De todos modos To a Land Unknown es otra notable muestra del poder creativo del cine palestino, que en los últimos tiempos no está sorprendiendo con películas como The teacher, Yalla Parkour o Thank You for Banking with Us, que también hemos destacado en estas páginas.
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