Tengo un sueño, de Martin Luther King

En la década de los 60, no sólo en los Estados Unidos, sino en todo el planeta, se produjo una explosión de esperanza, ilusión, vitalidad, espíritu de lucha y sentido de la dignidad del que ahora mismo y, en mi humilde opinión, carecemos.

Por José Miguel Gándara | 8/06/2024

En el 2021 Alianza Editorial sacó a la luz una recopilación concisa, pero no por eso, menos importante, de fragmentos de los discursos y sermones de Martín Luther King. Entre ellos, como no podía ser de otra manera, incluyen su famoso “Tengo un sueño o Veo la tierra prometida”, esa tierra de miel y leche que todo ser humano que se precie anhela y casi vislumbra a lo largo de su vida, es la misma tierra prometida, paralelos sueños de fraternidad, de justicia social.

Estos discursos y sermones, nos permiten seguir de cerca y, en primera persona, la evolución de su pensamiento y todas aquellos problemas que son objeto de denuncia por parte del líder de los derechos civiles, entre estos destacaban la brecha social entre blancos y afroamericanos y la violencia policial y estamental que los últimos sufrían de manera sistemática.

Hoy en día, movimientos como el Black Lives Matter beben del mismo anhelo de justicia y reparación social y racial que el Reverendo de la Martín Luther King promulgara a través de sus discursos y sermones por los que finalmente resultaría asesinado en Memphis el 4 de abril de 1968.

En la década de los 60, no sólo en los Estados Unidos, sino en todo el planeta, se produjo una explosión de esperanza, ilusión, vitalidad, espíritu de lucha y sentido de la dignidad del que ahora mismo y, en mi humilde opinión, carecemos.

La religiosidad de King era mucho más profunda de lo que podamos llegar a creer, su condición de pastor de la Iglesia Baptista, tuvo mucho que ver en el papel que escenificaron las Iglesias negras de todo el país, como lugares en los que se generaron la cultura y la gran conciencia colectiva de los afroamericanos de aquel momento.

Martín Luther King es un claro ejemplo de que un pocos hombres, un insignificante pastor baptista, algún que otro sueño, la idealización y la materialización de las utopías que flotan en nuestros pensamientos, son más que suficientes para volver a levantarnos y gritar “LIBERTAD”, pero no el falso concepto de libertad que nos es propuesto por el liberalismo y el neoliberalismo, sino la libertad en su ser profundo, en su verdadera esencia.

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