Trump pensó que hiciese lo que hiciese, siempre le tendría a su favor, pero tensó demasiado la cuerda y los aranceles, los insultos a los aliados y demás desmanes que ya le conocemos, y sobre todo las presiones y amenazas a un país de la aparentemente dormida Commonwealth cambiaron la situación.
Pese al enorme esfuerzo por parte de los medios de comunicación mayoritarios, especialmente los ingleses, por mantener la popularidad de Carlos y Camila, un 40% de los británicos tiene una imagen negativa de la pareja.
El Plaid Cymru ha anunciado que gobernará en solitario, a pesar de que esté a seis escaños de la mayoría absoluta, gracias al apoyo externo de los dos diputados del Partido Verde, y a que el líder interino del Partido Laborista indicara la abstención de sus nueve diputados.
La derrota laborista ha sido mucho más bochornosa en uno de sus feudos históricos, ya que no solo le ha arrebatado el escaño el Partido Verde, sino que le ha superado también Reform UK.
El conflicto parece haberse encendido el 16 de enero, cuando Zelensky cedió, de facto, la riqueza mineral de Ucrania a los británicos. A partir de entonces, comenzó una puja por trasladar ese control hacia la nueva administración estadounidense.
El gubernamental Progressive National Party (PNP), ha vuelto ha ganar de una forma abrumadora, ganando 16 de los 19 escaños en juego -2 más que en los anteriores comicios-, lo que supone también la reelección de Washington Misick como primer ministro.
Durante más de una década, laboristas y conservadores miraron hacia otro lado frente a las bandas de origen pakistaní que explotaban sexualmente a adolescentes y menores inglesas.