Galiza

Galiza ten Memoria

Resultaba insultante que para “limpar” o nome dun asasinado despois dun xuízo sumario, tiña que a familia demostrar documentalmente a súa inocencia

Alejandro Varo

Omega

Detrás de cada testimonio existe un sufrimiento que sería ultrajado si se permite que caiga en el olvido al que van abocados, a menos que aboguemos por la responsabilidad común que le debemos a todas las víctimas. No sería justo que dentro de unos años únicamente se honrase a todas aquellas gentes anónimas, cuyos nombres no aparecerán jamás en los boletines, en los gráficos o en los periódicos, mediante un mero acto político, una insignificante placa o unos insuficientes minutos de silencio.

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Te recuerdo Amada…

Amada estaba embarazada y sus verdugos decidieron esperar a que naciera el niño para ejecutar la condena. La llevaron a la cárcel de mujeres de Ferrol y el 31 de octubre de 1937, en una fría madrugada en la que los dolores del parto la dejaban sin respiración, fue trasladada al hospital de caridad, donde tuvo que parir bajo la vigilancia de un guardia armado. Así nació Gabriel, el único varón, el niño que nunca pudo abrazarla ni sentir su cálido aliento.

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27 de enero. Recordar hoy y por siempre. Día Internacional de Conmemoración anual en memoria de las víctimas del Holocausto.

Los deportados españoles son los grandes olvidados. Existe un desconocimiento generalizado de estas víctimas del franquismo y del nazismo. La mayoría vivieron la Guerra de España, partieron para el exilio en Francia y allí les sorprendió la Segunda Guerra Mundial. Estos hombres y mujeres, muchos de ellos héroes en Francia, para España son seres ignorados. Jamás ha existido un reconocimiento a nivel estatal a estos españoles que lucharon contra el fascismo y por la libertad. La ‘modélica transición’ y la ‘democracia’ cubrieron su lucha y su memoria con un velo de indiferencia.

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Mercedes Núñez Targa y la historia de una carta

El día de mi liberación no sé lo que hice. No puedo recordarlo. Fue tal el choque. Hubo mujeres que se murieron aquel mismo día, que no se podían mover y estaban agonizando en la cama y que se pusieron de pie al oír la noticia. Era una cosa de locura. Fue una alegría inmensa. Lo que sí recuerdo es que mis compañeras españolas que fueron evacuadas me habían confeccionado una banderita republicana.