Angelo Nero

Ursino Gallego, sed de justicia

Ese desencanto que nos trajo la Transición Sangrienta habría de imponerse entre la juventud, harta de que sus demandas fueran respondidas con botes de humo y pelotas de goma, y hoy, sus hijos, ya no salen a las calles ni aunque el agua potable alcance el precio de la gasolina.