Netanyahu sigue apostando a la posibilidad de que la opinión internacional y regional se vuelva receptiva a la limpieza étnica de los palestinos de la Franja de Gaza y, posteriormente, de la Cisjordania ocupada.
Los conflictos en Ucrania y Gaza han impulsado las ventas globales de armas a niveles récord, proyectándose para 2025 en unos 700.000 millones de dólares.
Tres narrativas dominantes se disputan el futuro de Gaza y la Palestina ocupada, pero solo una se está traduciendo en acciones consecuentes: la narrativa israelí de dominación y genocidio. Esta visión singular y violenta es la única respaldada por la fuerza bruta de la política y los hechos.
Funcionarios de Defensa Civil afirmaron que más del 90 por ciento de las redes de agua en la Franja han sido destruidas por los bombardeos realizados por las fuerzas de ocupación, y que más de 15 millones de toneladas de escombros están esparcidos por todo el enclave.
Miles de casas parcialmente destruidas corren el riesgo de derrumbarse debido a las fuertes lluvias y vientos, lo que representa una grave amenaza para las familias desplazadas que se refugian en su interior.
Si el genocidio de Israel en Gaza está enteramente motivado por el deseo de aplastar a los grupos armados, entonces ¿por qué continúa el aplastamiento de Cisjordania?.