Etiopía
De pandemias y de guerras olvidadas
Desde diversas voces se alerta de una limpieza étnica promovida especialmente por las tropas eritreas, desde el norte, y de las milicias amharas, desde el sur, que han tenido su macabro apogeo en Axum, dónde según organismos como Amnistía Internacional o Human Rights Watch, a finales de noviembre pasado, habrían masacrado a 800 civiles, que habían buscado refugio en la iglesia de Santa María de Sión, donde se encuentra el Arca de la Alianza, que, según la tradición cristiana, guardó los diez mandamientos de Moisés.
Tigray, en la zona de sombra
Como Artsakh, Yemen, Rojava, la cobertura que se le ha prestado a estas guerras en nuestro estado ha sido tan fugaz que apenas sabemos que actores han intervenido en sobre el terreno, que intereses geopolíticos están en juego, cuáles son las consecuencias para las víctimas, para la inmensa mayoría silenciosa que es la población de cada uno de estos lugares, que pasan a engrosar las cifras de refugiados, desplazados, y se transforman así en invisibles, casi dejan de ser humanos, pasan a la categoría de los nadies de los que hablaba Galeano.
El Federalismo étnico que saltó por los aires en Tigray
El federalismo étnico ha mantenido la estabilidad política durante casi treinta años en el estado etíope, manteniendo un equilibrio, aunque no siempre exento de tensiones, entre las distintas etnias, a pesar que sus detractores, escudados quizás la idea de una nación etíope nostálgica del imperio, o a un nuevo etiopismo, opinan que este sistema ha roto con la unidad y la solidaridad entre los pueblos, y ha fomentado el sentimiento de pertenencia, más que a un país, a su propia etnia.
Abiy Ahmed, el premio Nobel de la paz que se fue a la guerra
Pese a los anuncios de la “pacificación” de Tigray, el primer ministro etíope se enfrenta a una más que posible guerra de guerrillas por parte de los milicianos rebeldes, en una región particularmente escabrosa, donde el TPLF todavía podría movilizar –aún no hay una cifra oficial de las bajas que ha sufrido en esta guerra- unos 200.000 hombres, bien equipados e incluso con artillería pesada