El portavoz del Departamento de Estado de EEUU, Ned Price, ha señalado que su gobierno “ha pedido desde hace tiempo un cese de hostilidades, incluido el regreso de las fuerzas del TPLF a Tigray», así como un acceso humanitario.
No había pasado ni un año del premio Nóbel de la paz para Abiy, cuando los ejércitos de Eritrea y Etiopía volvían a empuñar las armas, pero esta vez no para enfrentarse entre ellos, si no como aliados en la invasión de la región norteña de Tigray.
No parece que, por ahora, los llamamientos a la paz tengan mucha suerte de arraigarse ni en el gobierno de Abiy ni en la coalición rebelde liderada por los tigriños.
Ahmed, el martes dos, declaró el estado de emergencia en todo el país y pidió a sus efectivos que multiplicarán su esfuerzo en defensa de la capital e incluso llamó a los abisinios a que: “Utilice cualquier tipo de armas para bloquear la embestida rebelde, derribarlos y enterrarlos”.