En Venezuela, el sector privado representa el 75% de la economía, lo que realmente molesta a EE.UU y a la oligarquía nacional es no poder disponer de mayor control y condiciones más ventajosas a la hora de explotar el sector petrolero.
La contrarrevolución no fue un accidente, sino el resultado de un largo proceso de retroceso ideológico y erosión estructural dentro del propio socialismo.