Anuel, en un acto de descarada sumisión, agradeció a Trump por la oportunidad de estar allí, ignorando la explotación y la pobreza que el imperialismo ha impuesto sobre Puerto Rico.
Los aranceles de Trump no son una excepción: en 2018, tras una breve ola de indignación y amenazas de represalias, la UE optó por negociar en lugar de confrontar.
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