Shahid, crecer o morir en Palestina. Una infancia convertida en testigo y mártir

Un shahid tiene una doble connotación, como testigo y mártir. Así toda una generación de jóvenes palestinos -el 37% de la población tiene menos de 14 años, y el 21% entre 14 y 25-, convertidos en shahid a la fuerza.

Por Angelo Nero | 7/09/2025

Las cifras de muertos y heridos en Gaza han revelado algo más que el fracaso de la Comunidad Internacional, cerca de 65.000 palestinos y palestinas han sido asesinados por el ejército israelí, 18.000 de ellos niños y niñas, y más de 160.000 han sido heridos. Es el fracaso de la humanidad, que asiste en directo a un genocidio mirando hacia otro lado. Gaza ya se ha convertido en una herida abierta en el mundo que señala primeramente, a los autores de una limpieza étnica anunciada, a estado sionista, y también a sus cómplices, Estados Unidos y la Unión Europea, pero que también interpela a los indiferentes, a los que no se posicionan, a los que callan. Por eso es tan importante seguir alzando la voz, situarse en el lado correcto de la historia, y denunciar el genocidio, a la vez que reivindicamos una Palestina libre, desde el río Jordán al mar Mediterráneo.

El cine se ha revelado como una importante herramienta para mostrar la terrible realidad del pueblo palestino, y hoy nos detenemos en documental dirigido por el documentalista Joan Giralt y el periodista Andreu Merino, estrenado en 2024, que pone el foco en Cisjordania, donde, desde la última ofensiva del ejército israelí sobre la martirizada Gaza, han sido asesinados más de mil palestinos y palestinas, más de siete mil han sido heridos, y 18.000 han sido detenidos, muchos de ellos menores. Según un informe de UNIFEC, la agencia de Naciones Unidas para la infancia, un niño palestino es asesinado cada dos días en Cisjordania como promedio.

Este es el contexto en el que se desarrolla “Shahid, crecer o morir en Palestina”, en el que los directores catalanes ponen el foco en la cotidianidad de tres niños palestinos: Nadeen, Mayar y Watan. Un shahid tiene una doble connotación, como testigo y mártir. Así toda una generación de jóvenes palestinos -el 37% de la población tiene menos de 14 años, y el 21% entre 14 y 25-, convertidos en shahid a la fuerza, testigos de una ocupación que no comenzó el 7 de octubre, sino que tiene su origen en la Nakba de 1948. El genocidio -aunque esa palabra parecía exclusiva del holocausto nazi- comenzó en ese momento, facilitado por las grandes potencias que propiciaron la partición de Palestina y la creación de un estado judío en el 55% de sus tierras. “Queríamos ir más allá de las cifras y combatir la anestesia que nos afecta a todos cuando recibimos esos números que hacen que perdamos la perspectiva de las cosas”, señala Andreu Merino, sobre los objetivos del documental.

A través de los jóvenes protagonistas del documental, recorremos el campo de refugiados de Yenín, el tercero más grande de Cisjordania, destruido por las numerosas incursiones del ejército israelí. De hecho, a comienzos de 2025, Israel lanzó la mayor operación militar contra Yenín, expulsando a la práctica totalidad de sus habitantes, unos 40.000, y destruyendo el 80% de sus casas. Los niños juegan entre los escombros, y comentan con una naturalidad escalofriante los ataques de los colonos y del ejército, o lamentan que ya no pueden ir a clase. Son testigos, pero también saben que, un día cualquiera, pueden convertirse en mártires, y así la cámara sigue el funeral de otro joven palestino asesinado o la detención de otro menor en un barrio de Jerusalén -250 niños cisjordanos están en las cárceles israelís, muchos de ellos en “detención administrativa”, esto es sin presentar pruebas en su contra. “Una de las cosas que más sorprenden es la capacidad que tienen para integrar en su día a día cosas muy bestias como es la muerte de familiares o personas de su entorno. Pueden estar jugando con balas de cristal y, mientras tanto, hablan de la incursión militar del ejército israelí que ha terminado con la vida de un joven”, apunta Andreu Merino.

Además de poner rostro y de dar voz a estos pequeños shahid, en el documental también se recoge uno de los pocos momentos de alegría para el pueblo palestino, la de la liberación de 150 de sus presos, en uno de esos canjes realizados por soldados israelís, tras uno de los primeros alto el fuego entre la Resistencia Palestina y el estado de Israel.

Andreu Merino, que fue por primera vez a Palestina hace diez años, confirma que “que la impunidad sigue y que el empleo avanza. Se están incumpliendo resoluciones de la ONU cada dos por tres y las colonias avanzan. La violencia es el pan de todos los días. Cuando vuelves de allí te queda poca esperanza de que haya una solución a corto o medio plazo.”

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