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Los manifestantes denuncian la falta de medios y de planificación en la prevención y la extinción de los incendios.
Por Javier Guijarro | 22/08/2025
En las últimas semanas, España ha sido testigo de una creciente ola de protestas en varias ciudades, impulsadas por la indignación ciudadana ante lo que muchos consideran una gestión deficiente de los incendios forestales que han devastado amplias zonas del país.
Las regiones más afectadas, como Galicia y Castilla y León, han sido el epicentro de estas movilizaciones, donde miles de personas han salido a las calles para exigir responsabilidades, mejores políticas de prevención y una respuesta más eficaz frente a la crisis.
Ourense: El grito de «Lumes Nunca Máis»
En Galicia, la ciudad de Ourense ha sido un punto clave de las protestas. El pasado 14 de agosto, unas 150 personas se congregaron en la Praza Maior en una manifestación espontánea convocada por la organización ambientalista Amigos das Árbores y la plataforma Ríos Limpios. Los asistentes, visiblemente frustrados, corearon consignas como “Lumes Nunca Máis”, recordando la histórica movilización gallega tras la catástrofe del Prestige. Las críticas se dirigieron a la Xunta de Galicia, a la que acusan de negligencia en la gestión de incendios como el de Larouco, que arrasó más de 30.000 hectáreas.
El 21 de agosto, la plataforma Por un Monte Galego con Futuro amplificó el descontento con protestas simultáneas en casi 30 localidades gallegas. Estas manifestaciones denunciaron la falta de una política forestal efectiva por parte del gobierno autonómico del PP, que ha permitido que más de 87.000 hectáreas fueran consumidas por las llamas en la región este año.
Los manifestantes exigieron medidas urgentes para la reforestación y la prevención, así como mayor transparencia en el uso de los recursos destinados a la lucha contra los incendios.
Castilla y León: Clamor por la dimisión de la Junta
En Castilla y León, las protestas han sido igualmente intensas, especialmente en las provincias de León, Zamora y Burgos, donde los incendios han causado estragos. El 19 de agosto, cientos de personas se concentraron en La Bañeza (León), una localidad duramente golpeada por los fuegos, para exigir la dimisión del presidente de la Junta, Alfonso Fernández Mañueco, y del consejero de Medio Ambiente, Juan Carlos Suárez-Quiñones.
Los manifestantes pidieron la activación del nivel 3 de emergencia, que habría permitido al Gobierno central asumir la coordinación de la respuesta ante la crisis, algo que la Junta no solicitó. Un día después, el 20 de agosto, Valladolid y Burgos se unieron a las movilizaciones.
En Valladolid, unas 1.500 personas, según estimaciones policiales, se reunieron para expresar su solidaridad con las zonas afectadas y criticar la falta de medios y planificación en la gestión de los incendios.
En Burgos, las protestas también señalaron la insuficiencia de recursos autonómicos y la necesidad de una estrategia más robusta para prevenir futuras catástrofes.
En Ponferrada, capital de El Bierzo, las manifestaciones comenzaron días antes, el sábado previo al 19 de agosto, con un mensaje claro: “Más medios, menos promesas”.
Un clamor común: Prevención y responsabilidad
Las protestas comparten un denominador común: la demanda de una política forestal más efectiva, mayor inversión en prevención y una respuesta coordinada ante los incendios. Los ciudadanos critican la falta de planificación a largo plazo, la reducción de recursos para los servicios de extinción y la priorización de intereses económicos sobre la protección del medio ambiente.
Además, en regiones como Galicia, se ha señalado la proliferación de especies como el eucalipto, que favorecen la propagación de los fuegos, como un problema estructural que las administraciones no han abordado.
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