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El PASTEF, liderado por el primer ministro, Ousmane Sonko, ha logrado el 54.97 % de los votos, pasando de 56 a 130 escaños, y doblando el número de papeletas, del millón de los últimos comicios a casi dos millones.
Por Angelo Nero | 5/12/2024
Senegal ha sido, hasta ahora, uno de los países políticamente más estables de África, alejado del ciclo de golpes de estado y guerras en las que se han visto envueltos la mayoría de los estados del continente, aunque el ciclo de estabilidad económica, social y política, parece haberse roto en los últimos años, tras una serie de movilizaciones populares que pusieron fin a la larga década de Macky Sall en la presidencia del país, uno de los pilares del dominio colonial francés en el continente africano. Las manifestaciones antigubernamentales, en las que hubo decenas de muertos, prepararon el terreno para que el opositor Bassirou Diomaye Faye, del panafricano de izquierdas Patriotas Africanos de Senegal por el Trabajo, la Ética y la Fraternidad (PASTEF) llegara a la presidencia en abril de 2024, iniciando un profundo cambio en Senegal.
“Poco a poco se comprobó que no funcionaron los planes liberales de ajuste estructural del FMI, el Banco Mundial y la Organización Mundial del Comercio, así como la «cooperación» con el imperialismo. Los elementos más combativos de la pequeña burguesía intelectual, los trabajadores, los campesinos, los ganaderos, los pescadores, los ingeniosos trabajadores del sector informal, las mujeres y fracciones de la burguesía empresarial se aglutinaron en torno al frente político progresista Les Patriotes (PASTEF).” Señalaba Diagne Fodé Roland, miembro del consejo de redacción del periódico comunista, obrero, popular y panafricano Ferñent.
El nuevo presidente disolvió la asamblea y convocó elecciones anticipadas, las últimas se habían celebrado en 2022, para buscar una mayoría estable para afrontar los nuevos horizontes políticos, y por los resultados parece que la apuesta le ha salido bien, ya que el PASTEF, liderado por el primer ministro, Ousmane Sonko, ha logrado el 54.97 % de los votos, pasando de 56 a 130 escaños, y doblando el número de papeletas, del millón de los últimos comicios a casi dos millones.
Por otra parte el partido del ex presidente Macky Sall, la Alianza por la República-Yakaar, que mantuvo holgadas mayorías en las últimas legislaturas, ha sufrido una estrepitosa derrota, pasando de 85 a 16 diputados, con el 14.67 %, y medio millón de votos, perdiendo más de un millón de apoyos populares en estos comicios. Amadou Ba, ex primer ministro desde 2022 a 2024, y anteriormente ministro de exteriores y de economía senegalés en los gabinetes de Macky Sall consiguió el 9,7% y algo más de trescientos mil votos, lo que le dan 7 diputados, en las listas de la coalición Jàmm ak Njariñ.
Como escribía en estas mismas páginas el analista internacional Guadi Calvo, “el presidente de Senegal, Bassirou Diomaye Faye, se impuso en abril pasado, teniendo entre sus propuestas fuertes cambios en la relación con París, que, además de la expulsión de sus tropas, pretende abandonar el uso del Franco de África Occidental (CFA), la moneda creada por Francia en 1945, con la que hasta ahora ha controlado a gran parte de sus antiguas colonias.” Por lo que no es extraño que este cambio de rumbo en la política senegalesa pueda ir en dirección a la de otros países del Sahel, como Burkina Faso, Mali o Níger, que ya han salido de la órbita francesa y exploran otras alianzas, como con Rusia y China.
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