Intoxicaciones alimentarias, poco control y actuaciones incompetentes

Por Carlos Sánchez Fernández
Miembro de la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública


El actual brote de intoxicación por Listeria que iniciado en Andalucía ha alcanzado a 6 CCAA más, y ha provocada hasta el momento 3 muertes, 7 abortos y mas de 200 afectados es un ejemplo de cómo están las cosas en cuanto a control alimentario en nuestro país y de una gestión incompetente e irresponsable de la Junta de Andalucía y su Consejería de Salud.

La Listeria es una bacteria que se ingiere viva y que causa una enfermedad que en principio puede confundirse con una gastroenteritis banal, pero que en algunos casos llega a producir sepsis y/o meningitis y que afecta especialmente a personas inmunodeprimidas y/o con enfrmedades previas, asi como a las embarazadas en las que frecuentemente produce un aborto. En la industria alimenticia se trata de un  contaminante que debe eliminarse en la cadena de producción. y su presencia en los productos comercializados evidencia fallos importantes en el proceso, bien en el calentamiento (por encima de 75º desaparece la Listeria y se supone que la empresa Magrudis sometía a la carne a un calentamiento de 83,9º), bien en el empaquetado y/o conservación.

Es responsabilidad de la empresa el realizar controles periódicos de los productos que se comercializan, y es evidente que no ha cumplido con los mismos. Por otro lado las autoridades sanitarias andaluzas tenían la obligación de controlar e inspeccionar la salubridad de los productos comercializados, lo que evidentemente no se ha producido.

Además la actuación de la Junta de Andalucía y en especial de la Consejería de Salud ha sido irresponsable y ha favorecido la extensión del problema. En concreto se ha tardado en dar la alarma sobre listeriosis, en inmovilizar el producto, en investigar si la contaminación estaba presente en otros productos de la marca y en investigar las CCAA donde había sido distribuido, y por fin en descubrir la “marca blanca” con que también se distribuía el producto y que además estaba mal etiquetada. Todo un record de irregularidades-

De todo ello pueden haberse derivado una mayor extensión de la infección al no haberse evitado el consumo humano. Desde luego los datos concretos solo se conocerán dentro de un tiempo porque como es sabido el periodo de incubación de la enfermedad puede prolongarse hasta 70 días, aunque la mayoría de los casos probablemente ya se habrán producido, para lo que es preciso hacer un riguroso registro de la fecha del consumo del producto contaminado. Ya veremos sin este asunto  se produce la transparencia que ha faltado hasta ahora, o si también se pretende volver a ocultar los hechos.

La Consejería de Salud en un primer momento intento ocultar/minimizar el tema, protegiendo a la empresa, y luego la incompetencia y los movimientos incoordinados  empeoraron la situación. Se ha actuado tarde, y todo  lo que se podía hacer mal se ha hecho mal, en una cadena de errores. Lo que esta claro es que su forma de actuar ha supuesto riesgos innecesarios, y probablemente graves consecuencias, para la salud de las personas, fuera y dentro de Andalucía. Es cierto que en los otros dos casos de empresas en cuyos productos se encontró Listeria la reacción fue mas rápida y eficaz, al menos parece que aprendieron algo aunque nunca han reconocido sus responsabilidades..

En España, a partir de 1981 en que se produjo la intoxicación de la colza, los brotes de intoxicaciones alimentarias habían tenido una respuesta adecuada de las autoridades sanitarias. Finalmente el Ministerio de Sanidad  actuó en un problema que ya sobrepasaba la comunidad andaluza, e impuso  los criterios  técnicos y la racionalidad en las actuaciones las consecuencias del desastre inicial, son irreparables.

Este episodio ha desvelado el problema que supone la política neoliberal de rebajar los controles sobre las empresas, lo que es muy peligroso, especialmente en todas aquellas que tienen un impacto directo sobre la salud, como es la industria agroalimentaria. Aquí el control de la Junta de Andalucía fallo de forma escandalosa, y por suerte el problema no fue mayor porque la empresa Magrudis era un verdadero “peligro público”.  Hay una amplia y concreta normativa por parte de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición como de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria que no se ha aplicado  en este caso.

Además la actuación de la Consejería de Salud andaluza ha demostrado los riesgos que tiene poner al mando de una administración tan sensible a una persona con pocos conocimientos técnicos y mucha y peligrosa ideología. Una gran  irresponsabilidad, el gobierno andaluz es directamente responsable de que no se asuman responsabilidades y de mantenerlo en el cargo auguran malas expectativas para la Sanidad Pública en Andalucía.


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