Rubio es un esperpento más montado en un dinosaurio

Salvar Al Garito IOSIF

Por Norelys Morales Aguilera

Marco Rubio mintió hasta ser desmentido por medios y congresistas. Pero la verdad sobre Rubio la ha contado Stephen Edward Schmidt, un estratega estadounidense de comunicaciones y asuntos públicos que ha trabajado en campañas políticas republicanas, incluidas las del presidente George W. Bush, el gobernador de California Arnold Schwarzenegger y el senador de Arizona John McCain. [1] 

Así lo desnuda: 

«Tus padres vinieron en 1956. No huían del comunismo. Solo buscaban una vida mejor como los inmigrantes trabajadores que tú has abandonado, porque temes a Trump y adoras tu posición. (…) (Rubio) No es amigo de la libertad. Es un burócrata de corazón. Un habilitador egoísta y un colaborador de la indecencia que una vez denunció. Rubio es el tipo de hombre que se habría quedado en Cuba en 1959. Es el tipo de joven ambicioso que habría intuido nuevas oportunidades… Es una verdad difícil de enfrentar. Eres un hombre tímido y asustado. Tienes espíritu de colaboracionista…»

Sin embargo, la estafa de «huir del comunismo» la mantiene el congresista estadounidense hasta hoy. Interrogado en exclusiva el 31 de octubre por el medio CiberCuba [2], un medio que usa la mentira como estrategia de marketing político; el pequeño Marco -como se burló Trump de él-, dijo: 

«La solución más lógica es que los cubanos no tuviesen que huir de su país natal porque están cansados de vivir en un país socialista…» [3] 

Los padres de Rubio huían de la dictadura de Batista y las dificultades económicas, pero eso lo escamotea por mentiroso. El individuo resulta ser un oportunista y un charlatán, pero en la supuesta democracia Made in USA todo vale y ya se sabe que no es una frase manida. [4] 

Como un hombre apto para vivir en la dictadura que derrotó la Revolución, ignora la democracia en Cuba, su sistema electoral, y el respeto a los derechos humanos en la Isla, contra todo lo cual arremete, como se puede ver en sus numerosas intervenciones públicas, donde también escupe acusaciones falsas, la mayor y más peligrosa la de los supuestos ataques sónicos del gobierno cubano a diplomáticos.

Con estos antecedentes se entiende a Marco Rubio, pero es que el hombre ha rebasado la capacidad de asombro durante el mandato de Donald Trump. Toda la maldad elucubrada por los batistianos que huyeron de Cuba en 1959 pensando que regresarían a sus desmanes en unos meses y luego los terroristas entrenados por la CIA, esa perversidad es la política que sigue Rubio. 

El senador estadounidense mentiroso tiene la mira a tres países: Cuba, Venezuela y Nicaragua y es integrante de una camada de políticos de Florida que se han apoderado de la política de Trump hacia estos países, por componendas politiqueras y electorales. 

Rubio no puede ignorar que sus escasos seguidores de la Isla a quienes ensalza, son mercenarios pagados, y bien sabe él que el dinero que los sustenta para su accionar propagandístico o terrorista, sale del aporte de los contribuyentes canalizado por entidades como la USAID, la NED, y otras ONGs que timan al fisco estadounidense, con la complacencia de su clase política corrupta. Baste señalar sus encuentros con Yoani Sánchez, Antúnez y más recientemente Eliécer Ávila.

Nada bueno para Cuba puede augurar un sujeto como Marco Rubio, que de la Isla solo conoce la base naval de Guantánamo usurpada por su país a los cubanos, que quizás aspire a ser procónsul, en una supuesta y nada posible condición de que la Isla fuera doblegada por las tropas gringas. 

Aquí, nadie se inmuta del lenguaje matón y gansteril, que nos llega del Norte revuelto y brutal que nos desprecia, pero tampoco nadie es ingenuo.   

 «Vienen cosas, todas buenas para la libertad de Cuba y para preservar la democracia en todo el mundo libre” ha dicho CiberCuba que Rubio dijo a un gusanito. Mientras, Trump, del cual chupa Rubio como una sanguijuela, ha dicho a la gusanera miamense que “Grandes cosas van a suceder”, también reseñado por el medio anticubano. 

La vileza de estos personajes es de marca mayor, pero no supera la identidad y el nacionalismo de los cubanos de buena voluntad, tanto fuera como dentro de Cuba. En todo caso, Rubio es un esperpento más montado en un dinosaurio. 

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[1] https://progresosemanal.us/20200820/hablando-de-prostitutas-un-desmontaje-de-marco-rubio-en-twitter-por-un-lider-republicano

[2] https://www.youtube.com/watch?v=c4frfCe68lA&feature=emb_title

[3] https://www.cibercuba.com/noticias/2020-10-31-u1-e199572-s27061-marco-rubio-eeuu-vigila-apoyo-cuba-al-regimen-maduro-grupos

[4] http://www.cubadebate.cu/especiales/2020/02/26/marco-rubio-un-pobre-oportunista-al-servicio-de-si-mismo  


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