Retrato de una época histórica: Leño en directo

Por Mariano Muniesa / Loquesomos

Cuando se mira en retrospectiva, sobre todo a tenor de los últimos artículos que he ido compartiendo con todos y todas ustedes en estos “Papeles del Rock”, se da uno cuenta de hasta qué punto más allá de los obvios y conocidos acontecimientos políticos y sociales que se vivían en España, el año 1981 también tuvo, seguramente como consecuencia de ese cambio sociopolítico que nuestro país vivía, un considerable impacto en la ya imparable evolución del rock español, que ya emergía con una fuerza incontenible.

Al margen la ya mil veces manoseada “movida” pop, 1981 es el año del debut de Barón Rojo, del triunfo en el Trofeo Rock Villa de Madrid, en aquella época un evento de repercusión nacional, de unos Obús que en noviembre de ese mismo año reventaban el Pabellón de Deportes del Real Madrid, de los conciertos históricos de Los Suaves teloneando a los Ramones, del inmenso álbum de Ramoncín ‘Reventando la ciudad’ -“Litros de alcohol/ corren por mis venas, mujer,/ no tengo problemas de amor/ lo que me pasa es que estoy loco por privar”… ¿lo recuerdan?- y muy especialmente, de la grabación en directo de un álbum que se registró justo hace 40 años en la ya desaparecida Sala Carolina de mi barrio en Madrid, Tetuán: «Leño en directo».

Leño, el mítico trío madrileño que con el tiempo se convertirían en el referente básico, en la escuela en la que generaciones enteras que después aprenderían el estilo, el mensaje, la actitud que hizo suyo el llamado “rock urbano estatal” –Barricada, Leize, Porretas, Boikot, Reincidentes- curiosamente tomó la decisión de grabar un disco en directo porque justamente en ese momento no estaban ni mucho menos en su cénit de popularidad, sino que al contrario, probablemente vivían su época de mayor decadencia y de pérdida de credibilidad.

¿Razones? La más importante, quizá la única, el hecho de que unos meses antes, en julio de 1980, Leño habían sacado al mercado un disco, ‘Más Madera’, en el que en gran medida por la presión que ejercieron algunos responsables de su compañía discográfica, al igual que ocurrió con el ‘Pret-A-Porter’ de Topo, optaron por hacer un álbum que marcaba distancias considerables en muchos aspectos con su álbum debut, más duro, más progresivo si se quiere incluso, para hacer unas canciones más ligeras en lo musical, con una producción que tal vez buscaba acercar a Leño a los grupos de la movida que estaban triunfando comercialmente. La jugada no solamente no logró hacer de Leño un grupo que tuviera opciones de funcionar fuera del mercado del rock, sino que al contrario, les hizo perder gancho entre lo que era su gente, su elemento natural, el rock de barrio, de periferia, el rock de Carabanchel, Usera, Entrevías, Móstoles o Leganés.

El grupo se dio cuenta muy pronto de esa situación y no quiso que esa sensación de desencanto de sus seguidores se extendiera. Por ello, y como pese a que ‘Más Madera’ era un disco que en general había decepcionado, Leño conservaban intacta su credibilidad como grupo de puro rock en directo, en cuyas actuaciones su ADN genuinamente rockero en modo alguno se había perdido, pensaron que la jugada estaba clara: grabar un disco en directo, un álbum en vivo en el que aunque tocasen varios temas de ese disco “maldito”, se apreciara el tratamiento que le podían dar en directo, y que sobre todo, reivindicase a los Leño del comienzo, a los Leño de los directos, de la protesta y la dureza, a ese grupo de rock crudo y visceral que con el tiempo serán ese modelo y esa influencia para todo un nuevo movimiento de rock urbano estatal.

Su sello, Chapa Discos, nunca había afrontado el reto de grabar un disco en directo, especialmente por lo costoso de la producción técnica que había que poner en pie para llevar a cabo esa grabación, así como la escasez de medios adecuados y de personal experimentado en estas lides, pero estuvo de acuerdo con el grupo en afrontar ese desafío, y aún con unos medios muy precarios si los comparamos simplemente con los que pudo usar Miguel Ríos un año después para su ‘Rock & Ríos’, se lanzó a la aventura de grabar los tres conciertos que Leño anunciaron para los días 26, 27 y 28 de marzo de 1981 en la Sala Carolina, es decir han pasado 40 años.

Convirtiendo en una suerte improvisada de unidad móvil que Rosendo Mercado, el líder de Leño, declaró a mi colega periodista Pedro Giner en su libro ‘Rosendo, Rock en las tripas’, que aquel equipo era un “magnetófono guarrindongo”, el grueso de los estudios Kirios se desplazó a la Sala Carolina y esos tres conciertos –el primero con un aforo por debajo de lo esperado, el segundo considerablemente mejor y el tercero con un lleno absoluto- se grabaron para sacar en el otoño de aquel mismo año «Leño en directo».

Un testimonio, un documento de valor histórico que además de capturar la pura esencia de «Leño en directo», contó con la participación de una serie de colaboradores que le dieron al disco ese valor añadido de retrato de toda una época. Jaime Asúa, año y medio más tarde guitarrista de los Alarma!!! de Manolo Tena y una casi desconocida Luz Casal, que solo tenía un single editado en 1980 llamado “El ascensor”, fueron quienes hicieron los coros de voz, Teddy Bautista –sí, el mismo- tocó los teclados y un excelente saxofonista como Manolo Morales hicieron una labor de apoyo en directo al grupo realmente encomiable.

Y en modo alguno quiero ni puedo dejar de mencionar en este recuerdo a los Leño de aquel ‘En Directo’ a quienes les presentaron, y cuyas voces sinceramente pienso que debieron haberse incluido en el disco: La Abuela Ángeles, nuestra siempre añorada Abuela Rockera, que no se perdía ni un solo concierto de heavy metal en el Pabellón madridista del Barrio del Pilar y que se convirtió en todo un icono del rock duro español de aquellos años y mi siempre admirado y querido Paco Pérez Bryan, el conductor del que durante mucho tiempo fue mi programa favorito de la FM madrileña en aquellos años en los que recién aterrizado en Madrid, empezaba a entender, sentir y vivir el rock: El Búho Musical.

Rosendo Mercado nunca se sintió orgulloso de ‘Leño en directo’. “Es horrible como suena y lo sigue siendo ahora, pero era real”, dijo a Pedro Giner en el libro anteriormente citado. Y es en gran parte cierto. Como hemos señalado anteriormente, no existían ni medios, ni ingenieros de sonido, ni equipamiento técnico con la suficiente experiencia ni calidad como para poder sacar adelante discos en directo con la brillantez que años más tarde se harían.

Ahora bien ¿alguien se atreve a negar que ese disco marcó un antes y un después en la historia del rock español?

Se admiten apuestas…

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