
La legislación impulsada por la coalición gobernante apunta a sancionar no solo el uso de símbolos comunistas, sino también cualquier forma de promoción ideológica.
Por Sergio Meneses | 6/06/2025
La Cámara de Diputados de la República Checa aprobó recientemente una reforma al Código Penal que introduce medidas para criminalizar la promoción y el apoyo al comunismo, equiparándolo con el nazismo en términos de sanción penal. Esta enmienda, aprobada el 30 de mayo, establece penas de hasta cinco años de prisión para quienes promuevan públicamente la ideología comunista o utilicen sus símbolos, como la hoz y el martillo. La medida, impulsada por la coalición gobernante, ha generado una fuerte reacción del Partido Comunista (KSČM), que la califica como un ataque directo a los derechos constitucionales y una forma de censura política.
La reforma al Código Penal
La enmienda al Código Penal, impulsada por figuras como el diputado Martin Maxa Dlouhý y aprobada con el apoyo de la coalición liderada por el primer ministro Petr Fiala, modifica disposiciones existentes para incluir explícitamente la propaganda comunista como un delito equiparable a la promoción del nazismo. La reforma especifica que ‘propagar el comunismo, al igual que el nazismo, será castigado, ya que ambas ideologías conducen a la violencia y la supresión de la libertad’. La legislación apunta a sancionar no solo el uso de símbolos comunistas, sino también cualquier forma de promoción ideológica.
Esta reforma retoma intentos previos en la República Checa para restringir la influencia comunista. En 1991, Checoslovaquia ya había modificado su Código Penal (artículo 260) para prohibir la ‘propaganda comunista’, aunque estas menciones específicas fueron eliminadas posteriormente por falta de claridad legal. En 2005 y 2007, se presentaron propuestas para prohibir la promoción del comunismo y sus símbolos, pero ambas fracasaron. La enmienda de 2025 representa el esfuerzo más contundente hasta la fecha, en un contexto donde el país busca reforzar su narrativa de ‘descomunización’ tras décadas de socialismo (1948-1989).
Censura y persecución política
El Partido Comunista (KSČM), una de las formaciones políticas más relevantes del país con un historial de representación parlamentaria desde 1989, ha denunciado vehementemente estas reformas. En un comunicado reciente, el KSČM acusó al gobierno de Petr Fiala de instaurar una ‘oleada de censura’ que amenaza las libertades fundamentales garantizadas por la Constitución. Según el partido, la criminalización de la promoción del comunismo no solo busca limitar su discurso político, sino que también podría servir como pretexto para un nuevo intento de ilegalización del KSČM, algo que ya se intentó sin éxito en 2011.
El KSČM argumenta que la reforma es ambigua y podría aplicarse de manera arbitraria para silenciar a opositores políticos. Además, han señalado que el gobierno ha intensificado la persecución de activistas y simpatizantes comunistas mediante la prohibición de sitios web, la intimidación y la criminalización de actividades políticas legítimas. ‘Nadie hará callar al Partido Comunista’, afirma el KSČM en un comunicado, acusando al gobierno de establecer un régimen censor que vulnera el derecho a la libertad de expresión y asociación.
La ilegalización de la Unión Comunista de la Juventud (KSM) entre 2006 y 2010, por defender la socialización de los medios de producción, es citada por el KSČM como un precedente preocupante. En ese caso, el Ministerio del Interior justificó la medida argumentando que el programa de la KSM violaba la Constitución, una decisión que fue vista como parte de una campaña más amplia de criminalización del comunismo. El KSČM teme que la nueva enmienda al Código Penal pueda usarse para reactivar esfuerzos similares contra el partido, a pesar de su legalidad y su apoyo electoral, que alcanzó un 7,76% en las elecciones de 2017.
La reforma se inscribe en un movimiento más amplio de ‘descomunización’ en Europa del Este, donde países como Polonia, Ucrania, Lituania y Letonia han implementado leyes para prohibir símbolos y propaganda comunista, equiparándolos con el nazismo. En la República Checa, la Ley sobre la Ilegalidad del Régimen Comunista de 1993 ya declaró al Partido Comunista de Checoslovaquia (KSČ) como una organización criminal. Sin embargo, esta ley no afectó la legalidad del KSČM, que opera como un partido independiente desde 1989. A diferencia de otros países de la región, donde los partidos comunistas han perdido relevancia o han sido ilegalizados, el KSČM ha mantenido una presencia significativa en la política checa.
La enmienda ha generado polémica en el país. Algunos juristas argumentan que la vaguedad de la ley podría permitir su uso selectivo contra opositores políticos, socavando la libertad de expresión. La reforma aún debe ser ratificada por el Senado checo, donde se espera un debate igualmente polarizado. El KSČM ha anunciado que impugnará la ley ante el Tribunal Constitucional si entra en vigor, argumentando que viola los principios de libertad de expresión y asociación garantizados por la Constitución. En un contexto regional donde el anticomunismo ha ganado terreno, la reforma checa podría sentar un precedente para otros países que buscan limitar la influencia de organizaciones comunistas.
Estás comparando Checoslovaquia con Chequia (Bohemia y Moravia).
El KSČM ha mantenido una presencia significativa en la política checa? Ha passat de 750k militants el 1990 a 16k avui, no té diputats ni senadors, ni regidors a Praga, 1 MEP, 32 diputats a les regions (de 685) i 455 regidors, de 61k.
Prohibir un partido es fascismo, aunque el comunismo está muerto desde hace años .hoy por hoy en europa hay cientos de siglas de subpartidos del comunismo, la mayoría comunistas europeistas, que la vieja guardia stalinista denuncia como reformistas , véase pcpe, pta,….. Y al otro lado el pce(r)del camarada arenas que se reclaman de ser los únicos verdaderos comunistas existentes hoy .
Así que prohibir a los pocos comunistas que quedan es más un acto de radicalidad e inútil,porque el comunismo está agonico .
Salud y anarkia