Reflexiones sobre cómo rebajar la tensión en Cataluña y análisis de la estrategia de Podemos

Por Pablo Laín Guerrero

Como todos sabemos, el tema catalán ha monopolizado la actualidad política del país, haciendo que se pasen por alto – dicho sea de paso – otras noticias como la aprobación del polémico tratado CETA en el Senado con la abstención del PSOE y la probada existencia de la Caja B del PP.

Estamos en un momento histórico y la crisis catalana representa un desafío para el Estado Español, se ha roto el pacto territorial del 78 y algo más grave: la convivencia en Cataluña. Podríamos hacer un recorrido por la historia de nuestro país para ver cómo hemos llegado hasta aquí, desde la Constitución y su modelo territorial hasta el 1 de octubre, que fue una gran movilización pese a la violencia policial pero no un referéndum como tal -ya que no se cumplió con los puntos que establece el Código de Buenas Prácticas sobre Referendos elaborado por la Comisión de Venecia- , pasando por el Estatuto de Autonomía de 2006 tumbado por el TC tras el recurso del PP y por la consulta del 9-N de 2014. Podríamos analizar cómo entre unos y otros se ha echado más leña al fuego, y discutir sobre si desde Madrid se ha alimentado al monstruo o si el problema viene de la inacción, si el Gobierno es una fábrica de independentistas o si los nacionalismos se retroalimentan y sirven para que los dirigentes oculten a su pueblo la corrupción.

Todo esto es muy interesante, al igual que la guerra de relatos y cómo la palabra “democracia” se usa desde los dos lados con significados muy distintos; pero éste no es el propósito de mi artículo, hoy vengo a hablar sobre la estrategia de Podemos para resolver la cuestión catalana.

“Promoveremos la convocatoria de un referéndum con garantías en Cataluña para que sus ciudadanos y ciudadanas puedan decidir el tipo de relación territorial que desean establecer con el resto de España”.

Esta cita es del programa electoral de Podemos para las elecciones generales del 26 de junio de 2016, las últimas que ha habido en España. Podemos es, desde su creación, una fuerza política favorable al derecho a decidir; aunque nadie debería olvidarse de que eso no significa que quieran la independencia de Cataluña, al contrario, Podemos es una fuerza españolista que quiere ganar al independentismo en las urnas; de hecho, desde hace ya un tiempo, sus dirigentes vienen reivindicando un nuevo concepto de patria distinto a lo que aquí desde la dictadura se ha entendido por patriotismo. La idea de patriotismo de Podemos viene expresada en su eslogan “Mi patria es la gente”, este concepto encaja perfectamente dentro de su discurso populista (construir pueblo a través del nosotros – ellos).

Dando por hecho que ya todos conocemos la problemática que supone gestionar internamente Podemos, con su paso de movimiento a partido y con sus marcas blancas y distintas corrientes, por no hablar de su costumbre de discutir algunas de sus cuestiones internas en internet para que lo vea todo el mundo; a continuación paso a relatar los últimos acontecimientos en la formación morada respecto al tema catalán:

Cuando comencé a escribir este artículo, el día 29 de octubre, la corriente Anticapitalistas (una de las 3 “familias” que conforman Podemos) acababa de reconocer “la nueva República Catalana” en un comunicado. Después, en twitter, pusieron: Ante interpretaciones interesadas. No reconocemos ni dejamos de reconocer. Estamos contra el 155 y por el derecho a decidir de Cataluña. Es cierto que en el comunicado no dicen directamente algo como “reconocemos la Cataluña independiente…” pero sí se hace alusión a “la nueva República Catalana”; a vueltas con el lenguaje, creo que utilizar esos términos es reconocer la independencia ya que si no reconoces algo no lo nombras como tal.

Los anticapitalistas no son conscientes del daño que han hecho a la imagen del partido con un solo comunicado. Alguno podrá decir que no es para tanto, pero así han puesto en bandeja al tertuliano de turno un argumento más contra Podemos. Debido a que la gente no se informa al detalle y no va a ir a buscar lo que ha dicho X dirigente de Podemos sobre la independencia para compararlo con lo que ha dicho Y dirigente, también de Podemos pero de otra corriente, el daño está hecho. La mayoría de la gente se queda con el titular sensacionalista y Anticapitalistas se lo ha puesto en bandeja a la prensa para que ésta relacione Podemos e independentismo. He de añadir que la familia anticapitalista es una minoría dentro de Podemos, no representa ni una cuarta parte de lo que es el partido, y que Teresa Rodríguez (coordinadora de Podemos Andalucía) y “Kichi” (alcalde de Cádiz), miembros de dicha corriente, se desmarcaron del comunicado.

Paso ahora a adentrarme en el embrollo institucional de Podemos en Cataluña. En el Parlament tenemos al grupo parlamentario Catalunya Sí que es Pot [CSQP a partir de ahora] con 11 diputados. CSQP es una coalición formada por Iniciativa per Catalunya Verds (ICV), Esquerra Unida i Alternativa (EUiA), Equo y, finalmente, Podem [la marca blanca de Podemos en Cataluña]. Es una evidencia que dentro de este grupo parlamentario hay división, su portavoz, Joan Coscubiela (de ICV), pronunció un memorable discurso que puso en pie a diputados de PP, Cs y PSC; y ha habido varios choques entre él y compañeros de grupo. Después, Coscubiela fue atacado por el tuitstar Gabriel Rufián desde su red social favorita.

Como sabréis, el 27 de octubre el Parlament declaró “la república catalana, como Estado independiente y soberano” tras una votación secreta. No voy a entrar en si es una DUI de facto o no. Los diputados de PP, PSC y Cs se marcharon para no participar en la votación y sólo quedaban las fuerzas independentistas y CSQP. Se contabilizaron 10 votos en contra de la declaración unilateral de independencia y CSQP tiene 11 diputados. También hubo 2 votos en blanco. En este sentido, los diputados de CSQP mostraron su voto negativo antes de acercarse a las urnas, rompiendo con el protocolo de voto secreto, con tres excepciones: Àngels Martínez Castells –ya conocida por retirar las banderas de España colocadas por el PP el 6 de septiembre y por romper la disciplina de voto de su grupo votando junto a JxSí y la CUP la enmienda sobre la adicional 31 de la ley de Presupuestos que garantizaba una partida para el referéndum, además en twitter recientemente saludó a la “nueva república”- , Albano Dante Fachin y Joan Giner. Los tres son de Podem Catalunya. Dante Fachin aseguró que votó No pero que no mostró su voto como gesto de solidaridad con la gente que probablemente sea perseguida por el sentido del mismo. La realidad es que las cuentas no cuadran y algún diputad@ votó por lo que en teoría no se esperaba de él/ella según su afiliación.

Podemos ha perdido el control de Podem y el pasado domingo desautorizó a Dante Fachin -su líder-, es decir, que hizo con su marca blanca en Cataluña lo mismo que Rajoy con la Generalitat: intervenir. Salvando las distancias, Iglesias no destituye a Fachin ni nombra una Gestora en Cataluña pero sí le pasa por encima convocando una consulta entre los militantes para intentar hacer prevalecer los deseos de la dirección nacional.

Podríamos decir que Podemos aplicó una especie de artículo 155 a Podem. Parece de recibo que aquel que no comparta la línea del partido en un tema tan importante como la unidad de España debería salir del mismo y afiliarse a uno independentista; es algo legítimo tener el sentimiento independentista, por supuesto, pero también es de sentido común que si estás en un partido pro-unidad y tienes ese sentimiento/voluntad te vayas del mismo. Los motivos de Podemos para intervenir han sido los coqueteos de Podem con el independentismo y su falta de transparencia con la dirección estatal –no informaron del sentido de sus votos en una votación tan importante como la de la DUI del 27/10-. No sé si la cúpula de Podem es independentista o no, pero todo indica a que las acusaciones de Podemos a Podem se corresponden con la realidad y que había motivos para intervenir. Me gustaría señalar que el rechazo de Podemos a aplicar el 155 choca un poco con lo que ha hecho en su propio partido y que si Iglesias estuviese ahora en el Gobierno y una CCAA hace una DUI tras un referéndum sin garantías ni campaña por el No posiblemente hubiese hecho lo mismo que Rajoy desde su responsabilidad como Presidente de Gobierno, pero desde la oposición todo se ve de otra forma. Como ya dijo Manuela Carmena, se llegó a un callejón sin salida en el que era inevitable la aplicación del 155.

Otro debate es si con Pablo Iglesias en el Gobierno el movimiento independentista hubiese alcanzado estas cotas de popularidad. De todos los partidos de ámbito estatal el PP es el segundo menos votado en Cataluña, sólo Ciudadanos le supera por lo bajo, y seguramente los catalanes verían con otros ojos un gobierno español en el que no estuviesen los populares, sin estos años de Partido Popular al mando quizás el Gobierno no hubiese sido esa fábrica de independentistas. También he de añadir que la fuerza más votada en Cataluña en las últimas elecciones estatales (26-J) fue En Comú Podem: la coalición electoral formada por el Podemos catalán, ICV, EUiA, Equo y Barcelona en Comú. De lo que estoy seguro es que ni Pablo Iglesias ni Mariano Rajoy deseaban intervenir, intervenir no es agradable pero a veces no te dejan otro remedio, no puedes quedarte de brazos cruzados.

Volviendo a los hechos del domingo en Podemos, la dirección estatal puso en marcha una consulta a las bases para que Podem pueda concurrir a las autonómicas del 21 de diciembre de la mano de Catalunya en Comú, el partido de Ada Colau y Xavi Domènec. Los líderes de Podemos a nivel estatal ven con buenos ojos la idea, que ya fue rechazada antes por Fachin, siendo ésta una de las causas de tensión entre Podemos y su marca en Cataluña. Catalunya en Comú se fundó en 2016 (no está en el Parlament ya que las elecciones fueron en 2015) y es, a su vez, una unión de los partidos ICV, EUiA, Equo y Barcelona en Comú -la plataforma municipalista que hoy gobierna la Ciudad Condal con Ada Colau como cara visible-. Cualquiera se pierde entre este lío de siglas de partidos y coaliciones electorales.

Podemos tiene mucho que perder y su actuación frente a la crisis catalana puede ser el detonante de una pérdida masiva de votos en las próximas elecciones generales. Creo que no se tacha a Podemos de equidistante, al menos, no al Podemos estatal, representado mejor que nadie por Pablo Iglesias. El problema es de percepción de las ideas moradas entre la gente, la falta de un único portavoz sobre el tema propicia esto: que la gente crea que hay varias posturas dentro de Podemos y sus marcas; y las puede haber, eso es sano, pero en un tema como la unidad del país confunde al español de a pie. Esto, sumado a que el Podemos catalán coqueteó con el independentismo y al hecho de que desde Anticapitalistas también se sumasen a la fiesta y visibilizasen las diferencias en Podemos crea en el elector una sensación de caos.

La propia naturaleza de Podemos, su manera de organizarse internamente y de relacionarse con otras fuerzas políticas, que a veces tantas ventajas tiene, podría ser en este caso la causante de estos malentendidos. Estas asimetrías ponen de manifiesto que la formación morada debe cuidar muchísimo su comunicación, vigilando su sistema de portavocías, ya que en teoría hay unos pocos portavoces pero en la práctica hay mucha gente que actúa como tal en nombre del partido sin tener ese cargo. Un área a supervisar es twitter, creo que es preferible discutir de puertas para adentro y dar una imagen de unidad en las redes a que se discuta de más en internet, donde la sobrecarga informativa, los bulos y los malentendidos por 140 caracteres están a la orden del día.

“El 155 de Podemos” a Podem es un movimiento inteligente a nivel electoral. Mejor para ellos perder un puñado de votos en Cataluña a perder la confianza de todo un país. Es un hecho que se está empezando a instaurar entre la gente la idea de que Podemos no es una fuerza que defienda la unidad de España y ya puede decir misa Pablo Iglesias que en política lo importante es aparentar, vives de la apariencia que la gente tenga de ti y de tu partido.

Otra de las noticias en Podemos es el cese de Carolina Bescansa de la Comisión Constitucional, que ha sido sustituida por Irene Montero, que mantiene una relación con Pablo Iglesias. Ojo, no voy a actuar como cierta prensa sensacionalista que usa el terreno de la vida privada para explicar estas decisiones y quiero creer que no se decide así; pero vuelvo a aquello de la importancia del aparentar. Con esta decisión ya están sembrando la duda entre la gente y abriendo la puerta a sospechas de todo tipo.

La decisión se justificó diciendo que los miembros de la dirección de Podemos que se formó tras la consulta a las bases debían estar en la comisión; y llevan razón en eso, a Bescansa no la eligieron las bases, pero poco se habla de que no está en la dirección porque prefirió desmarcarse de pablistas y errejonistas en Vistalegre II. Lo que se hizo con Bescansa por poder se puede hacer, pero creo que se han equivocado cesándola por lo que comenté antes de aparentar y por lo siguiente:

Carolina Bescansa es parte del núcleo fundador de Podemos, una persona que lleva en el partido desde el principio y que es admirada tanto por los votantes de la formación morada como por simpatizantes y afiliados de otros partidos. Es doctora con sobresaliente cum laude por unanimidad en Ciencias Políticas y Sociología, dos disciplinas que sin duda necesitan de capacidad analítica. Además, Bescansa es diplomada de Especialista en Derecho Constitucional y Ciencia Política del Centro de Estudios Políticos y Constitucionales; dado que la comisión en la que ella estaba tenía por objetivo analizar y debatir una reforma de la Constitución, ella parecía la persona adecuada para el puesto. Sin duda Irene Montero tiene muchas habilidades y es una excelente portavoz de Unidos Podemos en el Congreso, para la historia queda su memorable discurso de dos horas en el intento de moción de censura a Rajoy, pero ya está en más comisiones y es licenciada en psicología con un máster y un proyecto como investigadora en formación a sus espaldas.

La estrategia de Podemos para ganar siempre ha sido renunciar del eje izquierda – derecha y apostar por la transversalidad, de hecho, algunos analistas consideran que estamos ante un catch-all party del descontento y la indignación. No es de extrañar que el núcleo fundador de Podemos pusiese como ejemplo de lo que no se debe hacer el caso de Izquierda Unida, a la que criticaban en 2014 por identitaria, previsible y por usar los símbolos tradicionales de la izquierda. Podemos optó por la búsqueda de significantes vacíos y de ahí viene gran parte de su éxito.

Si hablamos de transversalidad, pocas cosas hay más transversales en España que el querer un país unido. Esa voluntad es común a la inmensa mayoría de españoles y si Podemos quiere conservar sus votantes de las pasadas generales debe tener este hecho siempre presente a la hora de desarrollar sus estrategias. Al fin y al cabo la gente se queda con los gestos y ver a Podemos en el mismo espacio que PP, PSOE y Ciudadanos sería muy sano para la formación morada si hablamos de imagen de cara a la sociedad. Al hablar de “mismo espacio” me refiero a estar en la misma línea, en la misma “trinchera” (ideológica) si me apuras –respecto a este tema, no hablo de política económica ni social- ; una foto, un gesto… algo así que coloque a Podemos al mismo nivel que los partidos que se dicen “constitucionalistas, aunque sea de manera simbólica. La gente valora muy positivamente el ver a fuerzas políticas tan distintas unidas por la misma causa: la unidad de España. Y claro que hay muchas formas de defender la unidad de España, a porrazos o con urnas, pero posicionarte con esos partidos no te convierte en un conservador, neoliberal, corrupto ni nada por el estilo. Uso estos adjetivos porque tengo la sensación de que quienes dirigen Podemos sí tienen en mente eso, veo cierto temor o acomplejamiento ante cualquier tipo de acercamiento a los partidos del Régimen del 78.

Es curiosa la etiqueta ésta de “constitucionalista” que ha surgido en los últimos tiempos; sin duda, es un término que evoca fuerza, compromiso y legalidad, algo que gusta al defensor estándar de la unidad de España. Creo que es una obviedad que si aplicamos la Constitución del 78 tal y como está al pie de la letra como única receta para resolver el problema nos estaríamos equivocando, hacen falta cambios y nuevas opciones no contempladas en el texto. Podemos no ha reclamado para sí dicha etiqueta –y esto les puede pasar factura, la gente se queda con estas etiquetas- aunque desde la formación morada están siendo honestos y no han querido retorcer el lenguaje para anotarse un tanto de marketing político.

Me explico, si Podemos se autodenominase constitucionalista en el marco del debate catalán estaríamos ante una media verdad. Lo que defiende Podemos –un referéndum- viene recogido en la Constitución [artículo 92], por lo que podrían esgrimir esto para colocarse la dichosa etiqueta, igual colaría. Sin embargo, cualquier persona que tenga unas nociones básicas de Derecho Constitucional español sabe que el referéndum de AUTODETERMINACIÓN de una CCAA, he aquí la palabra clave, no está recogido como tal en el texto. Las leyes se pueden interpretar y retorcer pero es un hecho que al redactarse el artículo 92 no se hizo pensando en esos términos. La Ley Orgánica 2/1980 sobre regulación de las distintas modalidades de referéndum tampoco ofrece esperanza a las tesis soberanistas; por no hablar de que toda declaración de independencia choca frontalmente con el artículo 2 de la Constitución [“indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles”]. Obviamente, la Constitución se puede reformar y ya se está trabajando en esa dirección, aunque ahora, con la ley en la mano, la propuesta de Podemos difícilmente encajaría con esa etiqueta de constitucionalista. Celebro que Podemos no haya tratado de engañar al populacho con las etiquetas, pese a que podría haberlo hecho por razones de marketing.

Esta honestidad choca con la hipocresía del Partido Popular, que podrá ser constitucional ante el Procés pero que luego es el primero que se salta la Constitución en otros asuntos, por no hablar de que el partido político del “Luís, sé fuerte”, el primer partido imputado por corrupción en la historia de nuestra democracia, no parece el más indicado para ir dando lecciones de respeto a la legalidad.

Eso sí, Podemos debe ser plenamente consciente de que en el caso que nos ocupa, el Procés y su choque con el Estado, hay unos políticos que están en la legalidad y otros que no; el partido debería repetir esto más, se haría un favor a sí mismo.

Podemos ha sido marginado de las reuniones de septiembre para discutir el problema catalán. Mariano Rajoy convocó a Sánchez y Rivera pero nunca contó con Iglesias, pese a que el PSOE intentase mediar indicando al Presidente del Gobierno que se tendría que hablar con todos.

Ahora, con las elecciones autonómicas del 21 de diciembre en el horizonte, las cuales parecen tener un cierto carácter plebiscitario –quizás comparable al de las municipales de 1931-, Podemos se enfrenta a un dilema: hacer campaña por el No de la mano de “los constitucionalistas” o mantener una distancia prudencial con lo que ellos han denominado “el bloque monárquico”. Desde el punto de vista electoral a nivel estatal les interesa acercarse a los constitucionalistas, un Podemos que trate de seducir a la mayoría de españoles tiene que ser percibido en el mismo plano que PP, PSOE y Cs en cuanto al tema territorial. Mientras Podemos siga pudiendo acorralar en un debate sobre corrupción, mantener su apuesta por los servicios públicos, mientras continúe sin deber ni un céntimo a los bancos, siga gestionando sus Ayuntamientos del cambio y mantenga su discurso sobre las puertas giratorias y las eléctricas, seguirá siendo una opción para muchísima gente pese a que haya cierto miedo a juntarse, aunque sea de manera simbólica, con La Casta. Que Podemos se acerque a los constitucionalistas con motivo de la crisis catalana no va a significar que ya defiendan lo mismo que ellos en materia económica o de política social y eso es algo que no se debería olvidar. Otra incógnita es si se van a afrontar las elecciones más desde el eje nacional o desde el social.

Soy consciente de que en mi análisis del párrafo anterior se están omitiendo muchas otras perspectivas, pero yo estoy llevando todo al terreno de la búsqueda del éxito electoral EN TODA ESPAÑA. Un análisis desde otros puntos de vista daría para escribir ríos de tinta, al igual que si nos proponemos tener como objeto de estudio las estrategias de los otros partidos, analizándolas una a una con sus riesgos y aciertos como en este artículo. Obviamente, hay muchísimas diferencias entre Podemos y los partidos del Régimen del 78 y se podría decir que la formación morada propone un proyecto de país muy distinto al de dichas fuerzas políticas. He aquí la contradicción de Podemos: ¿Defender la unidad de España de la mano de estos partidos cuando tu proyecto para el país es distinto o mantenerse marginado con el riesgo de suicidio electoral que eso conlleva? Alguno podría sugerir que en el término medio está la virtud, pero en ese caso puedes ser tachado de equidistante o puede ocurrir que tu posición no se entienda, por lo que puedes perder la confianza de los electores. Esta “postura del término medio” sería más o menos la que ha defendido Podemos hasta ahora, pero estamos en un momento en el que la inercia parece dirigirnos hacia la política de bloques, con todo lo que eso conlleva.

Si distintas fuerzas independentistas lograron unirse en torno a un objetivo común podría pasar algo parecido con las partidarias de la unidad para el 21-D. Seguramente la fórmula de Podemos sea presentarse con su marca autonómica de la mano de Catalunya en Comú, descartando así participar en una posible candidatura unitaria del No. Por lo tanto, tendríamos así un bloque unido de varios partidos españolistas (a lo Junts pel Sí pero con el No) y a un verso libre –como la CUP a la inversa- que quiere el No pero no coincide con las formas/ideas/soluciones de los del bloque unitario.

Otra opción, utópica e imposible, sería la contraria a la mencionada al principio del texto sobre aquellos que no comparten la línea del partido en la cuestión nacional. En vez de que se marchen del partido, que se queden y participen en la resolución del problema. Así un partido sería una micro-Cataluña, dejaría de ser tan homogéneo y sería más plural, y, dando un ejemplo de civismo se podría debatir y llegar a consensos. Dentro de cada partido catalán –ya no hablo sólo de Podem- hay distintas sensibilidades y formas de afrontar la situación, muchos militantes no están de acuerdo con la posición de sus respectivas direcciones e incluso sospecho que hay casos de partidos por el No en los que con el tiempo algunos miembros han terminado queriendo el Sí. Despistados hay en todas partes pero al fin y al cabo los tiempos cambian y el independentismo tiene hoy más popularidad que hace unos años. Esta opción choca frontalmente con la propia naturaleza de los partidos políticos y su manera de funcionar y parece ser un tren que ya ha escapado, puesto que en el momento actual el que no estaba de acuerdo con la línea del partido ya se ha ido, ahí tenéis las dimisiones en el PSC y Podem.

Dejando de lado la ciencia ficción del párrafo anterior, me gustaría aclarar que salvo cuando indique lo contrario mi análisis se construye desde el punto de vista del estudio de los apoyos al partido morado en toda España, por lo que no tengo en mente sólo el 21-D, sino lo que viene después. Podemos podría perder, de cara a las próximas generales, el trabajo de años en poco más de un mes, éste, que sin duda va a ser recordado por todos los españoles al ir a las urnas.

En mi opinión, las llamadas de Podemos a la racionalidad y al diálogo en un clima que cada día parece más de preguerra –o eso te dirán los que han vivido una- son para quitarse el sombrero; pero, por otra parte, es entendible que haya gente que ande despistada y no sepa muy bien qué propone Podemos.

Podríamos decir que este partido político no es ni del “A por ellos” ni del “Espanya ens roba” y que su proyecto de país pasa por ahí, por alejarse de los extremos y optar por una pacificación y un entendimiento entre los pueblos. Es decir, que los madrileños comprendan a los catanes y los catalanes a los madrileños. Esta opción no casa con todos esos exaltados, de un lado y de otro, que se entregan a la guerra de banderas, la cual no ayuda en nada a la reconciliación, más bien lo contrario: saca lo peor de cada uno. Las banderas entran en el terreno de lo visceral, que es bastante peligroso en la vida pública. Quiero creer que Europa ya está vacunada contra ese gran virus llamado nacionalismo, que tantas guerras ha causado, aunque las últimas noticias no invitan al optimismo. No sólo el nacionalismo catalán maquilla y manipula la historia, quizás esto sorprenda a algunos pero el español también lo hace, y ésta es una praxis común –en mayor o menor medida- a todos y cada uno de los Estados del planeta. Al hablar de nacionalismo en este texto me estoy refiriendo al patrioterismo, al chovinismo, es decir, a la exaltación; el significado de los tres términos es similar.

Obviamente, se puede defender tanto el sí como el no desde la racionalidad pero, por desgracia, ésta no es la norma general en los últimos tiempos. Estamos presenciando la aparición de discursos peligrosos y amenazantes que hablan del otro en el (esperemos que debate y no conflicto) catalán en términos de enemigo irreconciliable, cuando las dos partes están condenadas a entenderse por el bien de todos y todas ya que una parte no puede hacer que la otra desaparezca y tampoco puede aplastarla. Las propuestas sociales, las medidas concretas y los debates sobre economía se han dejado de lado para dar paso a la dictadura de lo visceral dentro del discurso político; por no hablar de la espiral de violencia que están provocando los neofascistas en las calles.

Para rebajar la tensión sería deseable que Rajoy reconociese que la actuación policial no fue proporcionada como dice, y que Puigdemont aceptase que no tiene legitimidad para hacer una declaración unilateral de independencia. Y parece una chorrada tener que recordar esto pero a toda la gente de las calles también se le debería hacer saber que no por sentirte español eres facha; y, por otra parte, se debería tener en cuenta que yendo a vitorear con cánticos de “A por ellos” a quiénes van a perseguir urnas a golpe de porrazo no ayudas en nada a resolver la situación y estás comportándote cual hooligan.

También sería deseable que la gente deje de lado esos discursos de “La unidad de España ni se vota ni se negocia, se defiende.” Esta frase, dicha por gente que no sea catalana, esconde un profundo egoísmo y cierra de un portazo todo intento de negociación. Permítanme el símil, sería como que una de las dos personas que forman un matrimonio obligase a la otra a continuar con la relación contra su voluntad, no parece tener mucho sentido. Como en todas las bodas, la pareja se prometió fidelidad eterna [que aquí sería el art. 2 de la Constitución, que habla de la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible]; pero como todos sabemos, también existe un derecho al divorcio, que llevado al terreno político nos da pie a hablar del derecho de autodeterminación. Este concepto es la idea de que un pueblo pueda decidir si continúa con la relación o se divorcia, sin olvidar que además dispone de una variedad de fórmulas intermedias que mantendrían viva la relación pero cambiando ciertas cosas. No todo puede ser blanco o negro, y estas fórmulas intermedias, serían desde mantener a Cataluña en el Estado de las Autonomías con un cupo como el de los vascos hasta el encaje de Cataluña como Estado federado en una supuesta Federación española –aunque si revisamos sus competencias podríamos decir que ya actúa como tal-, pasando por ideas como la del Estado libre asociado y otros modelos que presumiblemente propugnarían más autonomía.

Por lo expuesto en los párrafos anteriores se deduce que cuesta imaginarse a Podemos de la mano del Partido Popular. Además, añadiría que esta opción conciliadora podría no ser compartida por parte de los españoles, hay cierta catalanofobia en Madrid y quien diga lo contrario miente (al igual que cierta hispanofobia en Cataluña); como es obvio, desde el punto de vista estrictamente electoral –y de seguir a la masa y los impulsos de la gente- a Podemos le interesaría muchísimo más sumarse a la caverna y a su parafernalia de la épica nacionalista. Sin embargo, alguien tiene que estar ahí con esa posición calmada, si no acabamos a tortas; hay veces en las que no se puede ser un catch-all party y Podemos quiere presentarse a España como ese bombero que apaga el fuego avivado por dos pirómanos con distintas banderas. Obviamente, esta posición de la calma no sólo está representada por Podemos, también hay otros actores políticos y otras organizaciones en la misma línea, el espíritu de las manifestaciones de Parlem/Hablemos y su color blanco paz aglutinaría a todos ellos. Esta apuesta por mantener la cabeza fría y apelar al diálogo entre las partes necesita de pedagogía y trabajo duro; siempre será más fácil de explicar una posición simplista a gritos que apele a lo visceral, la creciente polarización lleva a la guerra de banderas, que atrae a muchos, exaltados, y cierra la puerta a una bajada de la tensión.

Cuando Podemos echó a rodar como partido político había una confianza, quizás desde la credulidad y la inocencia, en que un referéndum solucionaría por arte de magia el problema, apartando del debate político todo lo relativo a los riesgos y peligros del referéndum, que ya pudimos apreciar en el Brexit [resultado: 51,9 % – 48,1 %].
En los últimos tiempos Podemos ha concretado su idea y ha hecho pública su apuesta por un referéndum que no sólo diera a elegir entre el sí o el no, sino que incluyese una tercera opción. En Podemos sacan pecho ya que su idea de la tercera vía se corresponde con las encuestas, véase esta última de Metroscopia para El País.

Desde el partido también han manifestado en reiteradas ocasiones que no es ninguna barbaridad pedir un referéndum pactado y legal ya que atendiendo a las encuestas la gran mayoría de la gente cree que ésta sería la mejor manera de resolver el problema.

Las encuestas no siempre aciertan pero pueden darnos pistas. Me gustaría añadir también esta encuesta publicada en El Mundo. Como todos sabréis, ni El Mundo ni El País son diarios sospechosos de tener una línea editorial pro-independentista ni nada por el estilo.

Tras este paréntesis, y volviendo al hilo conductor y al repaso de los últimos acontecimientos: En la Asamblea de cargos públicos por la libertad, la fraternidad y la convivencia se trató de evitar el choque de trenes, aunque desgraciadamente de poco sirvió. Más tarde llegó el 1 de octubre, que Pablo Iglesias venía definiendo como una manifestación política legítima que no debería criminalizarse, a la vez que ponía sobre la mesa la “necesidad de un referéndum de verdad con garantías y con tercera opción”.

En el momento en el que estoy terminando de escribir esto recibo con tristeza la noticia de que varios consellers están siendo encarcelados, diría que estamos ante el primer acto de la campaña electoral. El encarcelamiento, lejos de solucionar el problema, lo agrava ya que enciende aún más la calle y regala al independentismo el relato de la opresión, que ahora puede añadir un nuevo elemento central a su discurso: la amnistía. La primera reacción ha sido la del PSC, que lo ve “desproporcionado”.

Falta ahora por conocer qué va a pasar después de las elecciones. De momento nadie sabe qué va a hacer el Gobierno de España si los votos a las fuerzas independentistas son mayoritarios… A modo de conclusión, diría que hemos asistido al fracaso de la política y parece que todavía quedan unas cuantas sesiones más de cine de esta interminable saga. Un nuevo capítulo triste de la historia de España, aún estamos a tiempo de cambiar el final entre todos.

5 thoughts on “Reflexiones sobre cómo rebajar la tensión en Cataluña y análisis de la estrategia de Podemos

  • 12/11/2017 at 8:14 am
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    No puedo estar más en desacuerdo con lo publicado. Que diferencia hay entre lo que has escrito y lo que pueda pensar un afiliado al PSOE? Podemos nació como una revolución para cambiar un sistema obsoleto. Si se modera muere. Es tan decepcionante que lo que se vive en Catalunya se resuma en simple nacionalismo!! No veis que es un movimiento social que va en contra de la opresión, de la monarquía y del amiguismo entre otras muchas cosas? Que pena que desde las bases de podemos hagan este tipo de recomendación a sus dirigentes. Claro que perderá votos con su desmarque del sistema actual pero vale la pena seguir sin poder gobernar renunciando a tu esencia? Para qué? Tampoco podemos saber si perderá tanto. Quiero pensar que el votante de podemos suelen ser personas conectadas con el mundo y sabrán entender desde lo que defiende el partido. Una foto con PP, PSOE y ciudadanos en este tema… NO!!

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    • 13/11/2017 at 9:45 pm
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      Varias cosas:

      1. Respecto a lo de “Qué pena que desde las bases de Podemos hagan este tipo de recomendación a sus dirigentes” – No sé en qué se basa usted para dar por hecho que yo formo parte del partido, a ver si va a resultar que estoy afiliado a Podemos y no lo sabía!! Si quiere ver las recomendaciones de las bases de Podemos a sus líderes vaya a sus Asambleas, a sus consultas internas y a sus Vistalegres, no a un texto de análisis político en un medio de comunicación. Al igual que el mencionar al PSOE para tratar de relacionarme a mí con dicho partido, cuando no sé qué pinta aquí y qué tendré que ver yo con el PSOE, partido al que ni estoy afiliado ni con el que simpatizo.

      2. Yo hago mi análisis en clave electoral-estatal y cuando he abandonado esa perspectiva lo he dicho claramente en el texto. Desde ese prisma creo que es una obviedad que sería favorable para ellos una foto con PP, PSOE y Cs; y si no, salga a la calle y pregunte qué piensa la gente sobre Podemos y la cuestión nacional, vea encuestas de percepción de imagen. Hablo de lo que la mayoría de la gente entiende y piensa, luego que el partido se amolde a lo que pide la gente (y sea más un catch all party) o mantenga una postura firme pese a que igual no tenga tanto calado entre el español medio es otra cosa. El español medio es como es y por eso he citado lo de la pedagogía de su opción. Está en todo su derecho de no querer esa foto para Podemos y creo que usted misma con sus dudas sobre “tampoco podemos saber si perderá tanto” lo ha dejado bien claro; lo que le conviene a Podemos no lo saben ni siquiera allí dentro con total seguridad, al igual que ni usted ni yo lo sabemos. La política es imprevisible y no puedes controlar los movimientos de los otros, ya lo decía Maquiavelo con su concepto de inevitabilidad.

      3. No reduzco TODO lo que pasa en Cataluña al simple nacionalismo, pero creo que hay que llamar a las cosas por su nombre y si hay un movimiento que manipula la historia se dice y no pasa nada (véase Víctor Cucurull) – y esto no lo digo desde el más rancio españolismo ya que también te puedo reconocer las barbaridades que se han hecho para maquillar la historia desde ese lado. Volviendo al nacionalismo, algunos diputados del Parlament se han hecho eco en el pasado de estudios dudosos que hablan de genes catalanes no sé con qué propósitos, pero me parece muy sospechoso todo. Por no hablar del egoísta “Espanya ens roba”, que también podrían esgrimir Madrid u otras comunidades “ricas” (y no lo hacen). No paso por alto que el 1-O fue una gran movilización social en la que hasta gente del NO pedía votar, también he explicado lo que es el derecho a la autodeterminación y condeno los palos que recibió toda esa gente por querer votar; pero todo esto empieza a raíz del 15M, y eso no debería olvidarse, con un Artur Mas contra las cuerdas entrando en helicóptero al Parlament, que vio en todo esto del Procés una salida.

      4. Lo que he hecho es un análisis, nada más. Como he dicho en el texto cualquier analista – o hasta yo mismo- podría hablar de las estrategias de los otros partidos, con sus riesgos y sus aciertos desde la perspectiva electoralista. He tratado de ser lo más frío y sobrio posible al analizar, que creo que es lo que se le debe pedir a cualquier periodista. Creo que el error viene de creer que este artículo es mi opinión, cuando no es así, SIMPLE Y LLANAMENTE ANÁLISIS. Si fuese opinión estaría en dicho apartado, y si no yo mismo hubiera dejado bien claro que eso es mi opinión… Hacer un texto tan largo explicándolo todo bien para que luego te malinterpreten…. espero haber aclarado el malentendido, le recomiendo leer el texto de nuevo, un saludo y estoy abierto al debate!

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      • 13/11/2017 at 10:54 pm
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        Gracias por su respuesta.

        Contesto a continuación;

        1. Tiene razón, no sé por qué pensé que formaba parte de la organización de podemos. Disculpe.
        Mi mención al PSOE era para recalcar la necesidad de podemos de diferenciarse del que aparentemente debería ser su adversario a batir.

        2. Sigo en desacuerdo, una foto así hundiría a podemos, se tienen que desmarcar de los partidos convencionales que ya no representan a todos y dejaría huérfanos a miles de ciudadanos que no encuentran alternativas políticas, además de renunciar a sus principios.
        Por lo que dice de “el español medio es como es” el independentismo crece cada día. No es nacionalismo, ni racismo ni egoísmo. Es la necesidad de cambiar las cosas desde el fondo. Y visto está que el “español medio” no se va ha movilizar para este fin.

        3. También me remito a encuestas cuando digo que los independentistas no son ni adoctrinados, ni incultos que se dejan llevar por unos políticos corruptos que quieren tapar sus miserias (que también). Hay mucha gente que solo encuentra esta solución para un país mejor y más justo. Sin ser pretencioso ni ingenuo creo que se debe poder o por lo menos intentar.
        A lo de “Espanya ens roba” no diría yo tanto, pero sí que desde que los partidos generalistas (principalmente PP) ve a Catalunya como una autonomía perdida electoralmente, “no le da ni agua” para así ganar votos en el resto de España. Por lo que de seguir así el ahogo será mayor. Y para ejemplo un botón: inventarse una ley para poder cambiar el domicilio de las empresas en un ratillo… Para mí, blanco y en botella.

        4. Y por añadir un último tema, estaría muy bien que los grandes medios informaran de una forma imparcial al “Español medio”. Quizás así la brecha no sería tanta y podemos tendría más simpatizantes… Pero eso podría cambiar las cosas y no pasará, verdad?

        Por último, sé que me he centrado mucho en la independencia y no tanto en su análisis pero creo que merecía la pena exponerlo.

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