Recordando a Kurt Cobain

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Por Antonio Mautor


Todos nos hacemos una idea, nuestra idea, de cómo es una super estrella del rock. La idealizamos, demonizamos o simplemente ignoramos, creando en nuestra mente la equivocada mentira de que conocemos a esa persona. El hecho de que seas seguidor de quien está expuesto continuamente en los medios hace que tu mente cree la ilusión de que es casi parte de tu familia. Nada más lejos de la realidad. Los artistas, ya sean famosos o no, tiran frecuentemente de crear un personaje entorno a su yo verdadero, para protegerse del ruido, las luces y las candilejas. A veces esta manera de actuar pasa factura, por desgracia a menudo el personaje engulle a la persona real. Otras veces, pese al intento desesperado de ser auténticos, se queman igualmente viendo que la sociedad y las presiones mediáticas rechazan su personalidad, y terminan por abandonar. 

Si hay una caso que ilustra claramente lo anteriormente comentado en la última década, en lo que se refiere al star system  musical, es sin lugar a dudas la figura de Kurt Cobain. Cobain representa ese híbrido entre super estrella y tipo normal, que buscó a lo largo de su vida el término medio entre lo auténtico y lo mainstream. Así lo describe el mánager musical Danny Golberg, quien allá por 1991 decidió hacerse cargo del destino de Nirvana, y pasó a ser para Kurt Cobain algo más que un mentor. Goldberg relata con pelos y señales, desde sus propias vivencias con el músico, esa contradicción y descenso final a los infiernos del líder de la banda de Seattle. 

En “Serving The Servant” (Recordando a Kurt Cobain), Goldberg hace una radiografía de Cobain desde el lado más humano posible. La relación con él fue muy estrecha, no sólo era su manager, fue su compañero y amigo íntimo. Durante el ascenso y caída del mito, actuó de confidente, testigo y sufridor de la tormentosa vida de la leyenda del grunge (por cierto, término que odiaba Cobain). Presenció el boom de “Nevermind”, la relación con Courtney Love, el nacimiento de su hija Francés Bean, su lucha contra la adicción y, por desgracia, su posterior suicido. En este relato rescata recuerdos olvidados, para ponerlos en orden e intentar explicar cómo era  realmente Kurt. 

Sus indagaciones abarcan conversaciones con amigos comunes, entrevistas realizadas a él y a la banda, anécdotas etc… 

Todo lo que relata Goldberg lo hace desde la más profunda admiración. El manager y productor musical nos muestra a un Cobain humano, sencillo, pero a la vez lleno de ambición. Por otro lado nos remarca la inmensa creatividad que tenía como artista, su compromiso con el feminismo, y esa mezcla rara, y a la vez muy atrayente, de parecer un músico punk, que quería ser una estrella en la MTV.

En su narración resalta, por encima de todo, que Nirvana llegó donde llegó por la figura de Cobain, por esa mezcla única, no vista antes, que fue capaz de crear un crisol de sonidos que parecían sacados de la chistera de un mago. Pura magia, que tuvo su reverso más oscuro.

Es duro ver como un amigo se va apagando y no puedes hacer nada. Ese sentimiento de culpabilidad te acompaña toda la vida, creer que podías haberle ayudado más y mejor y no pudiste o supiste hacerlo. Goldberg escribe este libro bajo esa sombra de culpabilidad que todos sentimos al ver partir un ser querido en circunstancias tan lamentables como la adicción a las drogas. 

Una de las lacras de nuestros tiempos: la mala prensa. Nos referimos al acoso sin misericordia a la que son sometidos multitud de rostros conocidos, por el mero hecho de serlo. Cobain pagó un precio muy alto por todo ello. Él quería las candilejas, pero al final le quemaron como a Ícaro sus alas al acercarse al sol. Las malas artes de cierto tipo de prensa amarillista hicieron sufrir a Kurt mucho, demasiado, y sumaron en buena medida para conducirlo a su desenlace fatal. 

Cobain era introvertido, depresivo, pero a la vez jovial, lúcido y genial, era un cocktail molotov con patas, una mecha siempre encendida con una bomba a punto de explotar. Simplemente, un incomprendido que buscaba comprensión y sobre todo amor. 

Libro recomendado para los fans de la banda, y los que quieran asomarse por primera vez al universo de Nirvana. Una época irrepetible para el rock mundial, que tuvo como protagonista a un chico de pueblo, que se convirtió en universal y se quiso ir demasiado pronto. 


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