¿Quién segará la espiga?

Aníbal Martín

Para escribir sobre mujeres del medio rural no me hace falta documentarme, solo tengo que mirar fotos de mi abuela paterna o hablar con mis tías o sus vecinas. La mitad de mis genes proceden de la Huetre, en las Hurdes, una de esas zonas de España que a pesar del incremento del turismo se van despoblando por la ausencia de oportunidades laborales, por la falta de inversión, por la dejadez política.

Como he dicho, no tengo que documentarme, porque recuerdo a mi abuela, con más de setenta años levantándose de madrugada en verano para ir a regar —a soltar la pesquera—; porque la recuerdo volviendo de echarle de comer al burro y a los cerdos cuando yo me despertaba; y encaramada a un cerezo con las caderas ya frágiles por la edad; y también debajo del olivo y aviando el almuerzo para el día de faena.

No tengo que documentarme, porque pienso en mi tía —una de las mujeres más jóvenes del pueblo—, que trabaja en la residencia de mayores cocinando para esa generación de supervivientes que morirán con tierra bajo las uñas. ¿Cocinará algún día alguien para mi tía?

Mientras tanto, los techos de pizarra se vienen abajo, las zarzas cubren los caminos, la maleza crece en los solares vacíos y ya no hay que organizar tanto el riego en verano porque el agua sobra, porque se cultiva menos, porque hay menos gente. Mi primo es el único niño del pueblo; tiene trece años y solo pasa allí los fines de semana.

No tengo que documentarme, porque aún hay muchas mujeres en el medio rural sacando proyectos adelante, con inventiva, con trabajo duro; porque aún siguen alimentando al ganado y haciendo surcos y segando la espiga y abriendo restaurantes y hoteles y negocios de todo tipo.

Echémosles una mano, pero no una mano abstracta, sino una cargada de apoyo institucional, de financiación, de visibilidad y de ayuda en lo que necesiten con el objetivo de que cada vez sean más; no se entiende la lucha contra la despoblación sin luchar por estas mujeres.

Así que no tengo que documentarme, no tenéis que documentaros: solo tenemos que escucharlas.


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2 Comments

  1. Ahí están tus raíces, nuestras raíces. Las mujeres de las HURDES son duras, como las piedras. El mundo rural está en crisis. La falta de oportunidades está vaciando los pueblos. Debe haber una apuesta decidida por favorecer porque las mujeres tengan futuro en el medio rural. Con mujeres hay vida, por eso hay que cuidar a las que cuidan a todos. Gracias por pensar así. Saludos.

  2. Además de escucharlas habrá que trabajar por todas estas mujeres ejemplares, aunque también por los hombres del medio rural. Es necesario darles financiación para que puedan modernizar sus granjas, poner en valor sus productos naturales y potenciar sus hoteles y restaurantes rurales. Seguro que tu tía tendrá quien le cocine cuando sea mayor y seguro que tu primo no tendrá por qué marcharse del pueblo, porque además de escucharles habrá más gente que pensarán y apostarán por ellos como lo haces tú.

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