¿Quién se atreve a pasar una noche con Adela?

Un claustrofóbico, aunque en la mayor parte esté rodada en exteriores, viaje por una noche donde todo parece en contra de Adela, una trabajadora de la limpieza pública, que conduce un camión de la basura.

Por Angelo Nero | 12/09/2025

Casi dos horas de plano secuencia -aunque en realidad hay cinco cortes que son difíciles de detectar- han convertido a Una noche con Adela en una de esas películas que, dada su complejidad técnica, donde la historia se desarrolla y se graba en tiempo real, y su enorme esfuerzo actoral -que recae en esa brillante actriz que es Laura Galán -a la que descubrimos en Cerdita-, la candidata a convertirse en una película de culto. Eso si, para aquellos espectadores que quieran huir del cinepanettone y tengan estómago para sumergirse en una historia sórdida y brutal, en la que el director Hugo Ruiz nos arrastra a acompañar a Adela, a su particular descenso a los infiernos de la noche madrileña. Un claustrofóbico, aunque en la mayor parte esté rodada en exteriores, viaje por una noche donde todo parece en contra de Adela, una trabajadora de la limpieza pública, que conduce un camión de la basura (aunque podía conducir un tanque si lo tuviera a mano), en conversación permanente con una locutora de radio a la que va narrando sus traumas, mientras fuma, esnifa, golpea y emprende su propio día (o más bien noche) de furia.

Si en Cerdita Laura Galán nos sorprendió con su capacidad de transformarse y de convertirse de víctima en verdugo, en Una noche con Adela vuelve a confirmar que estamos delante de una actriz que no duda en sumergirse en el lado más oscuro del corazón, removerte las entrañas y arrastrar tu mirada más sórdida por las calles de un Madrid nada glamuroso. Adela parece movida únicamente por el rencor, y quizás pensemos que actúa de una forma impulsiva, pero esconde un plan maquiavélicamente trazado que nos noqueará en el momento en que ponga todas las cartas sobre la mesa.

El acoso sexual, los traumas familiares, el papel castrador de la religión, el racismo y la gordofobia, todo esto y algo más son los ingredientes de esta sobresaliente Noche con Adela que, según su director, es la primera parte de una trilogía que ya está escrita, cuya segunda parte se titulará Domingo, y estará focalizada en un taxi, y una tercera que se desarrollará en una ambulancia, a la que llamará Dante, y que también estarán rodadas en plano secuencia.

En la presentación de Una noche con Adela en el festival de cine de Tribeca, en Nueva York: “Nadie se movía al concluir y se quedaban todos al coloquio posterior a la proyección. Varias personas me dijeron que al principio le coges un asco tremendo a Adela, pero luego puedes entender la amargura del personaje. Hay que ponerse en sus zapatos para sentir su sufrimiento. He construido el rol para que se viera que ella tiene el control absoluto esa noche, porque jamás no lo ha tenido en su vida,” según cuenta su director, Hugo Ruiz.

Se el primero en comentar

Dejar un Comentario

Tu dirección de correo no será publicada.




 

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.