¿Qué ocurre con el calor?

Por Carlos Sánchez Fernández
Miembro de la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública


Estamos en verano y hace calor, una situación asombrosa que se repite mas o menos todos los años. La mayoría de los medios, a falta de otras noticias abren sus informativos con el calor, la ola de calor.

La sorpresa no debería ser tanta, se conoce que con el calentamiento global la temperatura media del planeta no deja de crecer (0,85º en los últimos años) y obviamente eso supone veranos mas calurosos, pero también una meteorología mas irregular con episodios de calor extremo seguidos de otros de lluvias torrenciales e inundaciones (lo que esta sucediendo en España) y también de fríos extremos en momentos puntuales). Todo parece indicar que el tiempo va a estar revuelto en los próximos años y que estos vaivenes irán en aumento.

Como la tendencia va a ser a un aumento de las temperaturas habrá que tener cada vez más en cuenta  los efectos de los picos de incremento de calor sobre la salud que básicamente son dos, la deshidratación y el golpe de calor.

Con el calor aumenta la sudoración, que es un mecanismo natural de adaptación del cuerpo al calor para mantener la temperatura, pero que elimina agua y sales. Paralelamente los riñones para mantener el equilibrio corporal responden concentrando la orina y evitando así mas perdidas de ambos elementos, y la sensación de sed nos alerta de la necesidad de reponer las perdidas hídricas. Estas formas que tiene el cuerpo de responder al calor explican porque los dos grupos más susceptibles al calor son los niños pequeños y los ancianos. Los primeros porque durante los primeros meses de vida la capacidad de los riñones de concentrar la orina es limitada por la inmadurez de los mismos, y además porque no pueden, cuando tiene sed, ni expresarlo ni suministrarse líquidos, y los segundos, carecen de la sensación de sed por alteraciones que se producen con la edad en los centros cerebrales que la detectan. Es en estos últimos entre los en los que se producen fundamentalmente los síntomas de deshidratación y la mayoría de las muertes por el calor, 13.300 entre 2000 y 2009 en nuestro país, muertes que pasan casi desapercibidas porque se trata de personas muy mayores y porque la mortalidad es debida sobre todo al agravamiento que produce la deshidratación sobre las enfermedades que ya padecen (diabetes, insuficiencia renal, etc).

El golpe de calor, que es muy infrecuente, menos de 20 casos anuales, es el que aparece en las noticias porque suele darse en personas mas jóvenes y sanas y es fulminante, y se debe a la exposición a elevadas temperaturas de una manera aguda, generalmente trabajadores y/o personas que realizan ejercicio a pleno sol, y es motivado por un fallo del organismo que es incapaz de adaptarse a temperaturas y situaciones extremas.

¿Que podemos hacer?. Primero y obvio, actuar frente al cambio climático para prevenir los fenómenos extremos, que si no se cambia la situación irán en aumento.  Luego actuar para prevenir la deshidratación, tomando cantidad suficiente de agua y sales (el sudor también lleva sal), especialmente garantizando que las personas mayores toman entre 1 y 2 litros de líquidos como mínimo al día, y que los niños están suficientemente hidratados. Después evitar las exposiciones al sol durante las horas mas calurosas, “el buen turista va siempre por la sombra”, y por supuesto hacer ejercicio físico al sol en los momentos de mayor calor, bajar la temperatura corporal refrescándose, con agua es lo mas fácil, mantener las habitaciones en penumbra y estableciendo corrientes de aire, etc.

Otra cuestión a tener en cuenta es el hecho de que el aumento de las temperaturas favorece el crecimiento de los insectos que contagian enfermedades como el dengue, el zika o el chikungunya.

Por supuesto esta también el uso de aire acondicionado que en principio debe hacerse con prudencia porque los cambios bruscos de temperatura pueden agravar los efectos del calor, porque los aparatos bombean calor al exterior, que así aumenta su temperatura, y porque obviamente el consumo eléctrico que produce puede agravar el cambio climático si la electricidad no proviene de energías renovables, que es lo mas probable. Otros aparatos eléctricos como ordenadores, etc también producen calor y no conviene su uso durante momentos de mucho calor.

Otra medida importante, esta responsabilidad de las administraciones es la repoblación forestal, ya que el arbolado no solo atrapa CO2 que mejora el medio ambiente, sino que también provee de sombra y favorece las lluvias.

En resumen, hacer frente al calor de manera razonable se basa en buena hidratación, buscar la sombra y evitar ejercicio físico importante en las horas centrales del día. Son medidas de autoprotección, pero lo mas importante es actuar para revertir el cambio climático que es la causa que hay detrás del aumento inhabitual de las temperaturas en las situaciones extremas.


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