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‘Pueden matarnos, pero no podrán vencernos. Porque no tenemos nada que perder’, declaraba Fatima Hassouna, con una sonrisa que se abría paso entre las grietas del apocalipsis.
Por Angelo Nero | 19/02/2026
Fatima Hassouna es una joven poeta y fotoperiodista palestina que documenta, desde el mismo corazón de Gaza, el genocidio de su pueblo, pero también la resistencia de los gazatís, ese empeño heróico en seguir habitando su tierra convertida en escombros, en mantener la dignidad de sus ritos funerarios, en documentar y alzar la voz contra la barbarie. Fatima captura con su cámara lo cotidiano del fracaso de la humanidad, dos millones de almas esperando su turno para el martirio, cocinando entre ruinas los restos del hambre, niños que hacen la señal de la victoria entre una escuela o un hospital destruido por un misil israelí, el éxodo permanente de un pueblo atrapado en la mayor cárcel a cielo abierto del mundo. “Pueden matarnos, pero no podrán vencernos. Porque no tenemos nada que perder”, declaraba Fatima Hassouna, con una sonrisa que se abría paso entre las grietas del apocalipsis.
Sepideh Farsi es una fotógrafa y directora iraní, que abandonó su Teherán natal a los dieciocho años, para afincarse en París. Autora de una docena de películas documentales, de ficción y de animación como Tehran Without Authorization (2009) Red Rose (2014), I Will Cross Tomorrow (2019), o La Sirène (2023). Farsi decidió documental el genocidio palestino y se desplazó a Egipto, para filmar a los refugiados gazatís que habían logrado escapar del infierno decretado por Netanyahu. Pero no le parecía suficiente, había que contar la historia desde dentro, hasta que uno de esos refugiados le dijo: “Hay una joven, es fotógrafa, es del mismo barrio que yo y la conozco bien. Está llena de energía, es brillante”.
La primera conversación entre la veterana cineasta iraní y la joven fotógrafa palestina duró una hora, y se estableció un vínculo que Farsi supo, desde esa primera llamada, que sería el germen de su siguiente película: Pon tu alma en tu mano y camina. A esa conversación le siguieron muchas, en las que Fatima, más allá de ese goteo de cifras de muertos de los telediarios, le ponía nombre a las víctimas, eran sus vecinos, sus familiares, sus amigos, habían bombardeado el barrio de al lado, el cerco de la muerte se estrechaba, y sin embargo, se negaba a pensar en abandonar su ciudad, su querida Gaza, “aunque no tengamos armas, podemos resistir”, decía Fatima.
La película está hecha con fragmentos de estas llamadas, algunas interrumpidas por el eco cercano de las bombas, con las impactantes fotografías de Fatima Hassouna, que han sido alabadas por la mítica agencia Magnum, y con los estremecedores poemas de la joven gazatí: “Mi muerte me ha atravesado, la bala de un francotirador me ha atravesado y me he convertido en un ángel. En medio de una ciudad inmensa, más vasta que mis sueños, me he convertido en una poeta sagrada.”
La peculiar grabación de esta película, según su directora, era este: “Durante casi un año estaba lista todos los días, todas las mañanas, con las baterías cargadas y mis discos duros, el ordenador, los teléfonos, todo. Lista para que ella me diera la señal de que estaba allí para conectarse. Y, entonces, la llamaba inmediatamente y empezaba a grabar. Y nunca sabía cuánto tiempo podríamos hacerlo, porque muchas veces la conversación se cortaba en medio de algo. Le enviaba un mensaje y ella me respondía, o a veces ni siquiera podía hasta la próxima vez que le fuera posible conectarse.”
Cuando la película ya estaba casi terminada, fue seleccionada para presentarse en el festival de Cannes, y Farsi le dijo que estaría muy contenta si pudiese contar con Fatima para el estreno. Uno de sus sueños era viajar, nunca había salido de Gaza. Esa fue la última conversación que tuvieron. El 16 de abril de abril de 2025 Fatima Hassouna y toda su familia, incluida su hermana embarazada, fueron asesinados en su casa del barrio de Al-Touffah, en la ciudad de Gaza, por un misil israelí. “Si muero, quiero una muerte ruidosa”, había escrito en sus redes sociales unos días antes. Pon tu alma en tu mano y camina es ese ruido atronador, que ahora suena en las conciencias del mundo por su muerte.
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