Poesía crítica | Constitución 1978 (renace Federal y laica)

Por Javier DG | Ilistración ElKoko

Con el disfraz de constitucionalista

hecho a medida tras la modélica Transición

de clase,

adecuado atuendo en nuestros días

para visitar Catalunya y olvidar

            la igualdad de oportunidades.

 

Con Carlos Marx -y Hegel-

en huida despavorida de Suresnes.

Con una buena ración de periodistas

sin escrúpulos, reclutados en tus filas.

Con algún empresario puesto de perfil

que se asome a tu ventana,

resultará sencillo, amigo neoliberal,

podar las ramas de un árbol

pensadas para cobijar al más desprotegido

de nuestros hermanos sin techo, sin sanidad,

sin ocupación laboral o educación

en barracones de hielo y fuego.

 

Si cuentas con el permiso de la autoridad

competente, el Kempis o Camino.

Si antaño aplaudías el régimen franquista

y hoy te pliegas a los mercados.

Si acudes fiel a los oficios, en la cripta

del Valle de los Caídos.

Si encuentras y te asiste algún capataz

que te guie por un camino de acequias

a medio perforar, lleno de larvas

que devoren derechos

como si el mañana fuese ayer, entonces,

amigo mío, entre quiebros y derrotes,

serás capaz de esquivar el espíritu de la letra

y sostener parásitos caballeros, tan inútiles,

como un decorado de atrezo.

Serás orgulloso promotor de una educación

financiada sin reglas,

una educación concertada a la carta

para unos pocos. Para el resto,

muestras de laboratorio

en probetas.

 

Querida Constitución, pilar en que se asienta

el Estado Social sobre arenas movedizas,

la última noche que te leí,

pude colocar tus páginas en una cesta

entrelazada con nudos de seda.

Desperté al amanecer de un lejano

quince de mayo, y al dirigir la mirada

junto al mullido lugar

en que hace un instante, dormías serena,

encontré 135 estrellas fuera de sitio,

la cesta vacía, y los nudos,

con la Soberanía desecha.

 

Querida Constitución inacabada y pequeña,

¿no te dejan crecer los mercados, los políticos,

los presidentes retirados

o sus edecanes de campo?

 

Querida hija de los padres que te pensaron

en corto,

querido texto que, para mi asombro,

invocan hoy los eructos franquistas

de la derecha más rancia y fascista.

 

Querida Constitución,

guárdate de quien se ponga el disfraz

de caballero constitucional

y en la primera subasta, te venda

al gestor alemán.

 

Querida mía, guárdate del jinete taurino

y su discurso inhumano, tan feo, amargo,

y nada cristiano.

Y guárdate de un jefe de estado

que irrumpió en la democracia

de la mano de esas élites añejas

a las que mi voto,

como tu mandato imperativo,

les importa un carajo.

Guárdate, amiga mía,

de los Idus de marzo.

 

 

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