Pablo González y Lorena Sopena, periodistas confinados en Armenia: “Se nos termina el dinero y el tiempo: estamos atrapados”

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Por Eulixe

¿CÓMO OS ENCONTRÁIS TANTO FÍSICA COMO PSICOLÓGICAMENTE?

-LORENA: Físicamente me encuentro bien. Tuve fiebre solamente durante 24 horas. Después de que bajara, pasé un día muy muy cansada y con dolor muscular. Posteriormente perdí el gusto y el olfato durante varios días. Sin embargo, ya los he recuperado casi completamente. En lo referente al impacto físico de la covid-19, se podría decir que lo he llevado bastante bien. He pasado gripes peores. Sin embargo, emocionalmente, si te digo la verdad, lo llevo bastante mal. Me pone muy nerviosa no poder cuantificar el tiempo. No sé cuánto tiempo tendré que estar aquí, ya que puedes dar una PCR positiva durante mucho tiempo. El no tener una fecha fija, es decir, ‘tienes que aguantar hasta este día y ya está’ me desespera y me pone muy nerviosa.

-PABLO: Físicamente ahora estoy mejor, pero tuve fiebre muy alta durante dos días, dos días y medio. Y luego pues un malestar general que ya no es lo mismo, es decir, lo estoy llevando un poco mejor a día de hoy. Perdí el olfato y el gusto, pero ahora parece que poco a poco están regresando. La incertidumbre es lo peor, sin embargo. El estar lejos de casa, estar pagando cada día por el alojamiento, distintos gastos etc. Estás lejos y no sabes cuándo vas a volver, y eso crea frustración y malestar. No está muy claro que procedimiento siguen con la PCR, es decir, no sabemos cuándo daremos negativo, puede ser mañana o dentro de semanas. No sabemos si podremos regresar a casa en breve o si tendremos que seguir aquí buscándonos la vida.

Por otro lado, en Armenia los médicos funcionan de una manera muy curiosa. El sistema sanitario es bastante peor que en el Estado español a todas luces. Y luego también es un caos para nosotros, ya que entre que no entiendes bien el idioma y no sabes por qué te están haciendo una prueba u otras, pues, uno se desespera un poco. Y se nota la falta de nuevas tecnologías. Por ejemplo, estoy hablando con mi médico de cabecera por WhatsApp, me ha llamado, se interesa por el caso etc. También he hablado con varios médicos (medio armenios medido españoles pero formados en el Estado español) que me han tranquilizado y me han explicado bien las cosas, ya que aquí no te explican nada, te recetan unas pastillitas unas vitaminas y a correr. Aquí la medicina existe, pero si pagas. La medicina universal gratuita y de calidad no existe. Si tienes dinero vas bien y si no, no. Todo esto te golpea psicológicamente.

¿CÓMO ESTÁIS LLEVANDO EL CONFINAMIENTO? ¿NOS PODRÍAIS DESCRIBIR VUESTRO DÍA A DÍA?

-PABLO: Lo primero recalcar que aquí nadie nos ha dicho que nos confináramos. El confinamiento lo hemos hecho voluntariamente y por responsabilidad. El 5 de julio me llamó un médico armenio para darme cuatro consejos y para preguntarme donde me había contagiado. Me ha llamado una semana después. Lo dicho, si nos hemos confinado ha sido por responsabilidad propia. Hemos recibido la ayuda de buenas personas de la diáspora armenia, ante todo la diáspora armenia en España. Nos han traído un termómetro, pastillas para la fiebre, comida…Gracias a ellos hemos podido confinarnos, sin su ayuda sería imposible.

-LORENA: Nuestro día a día es bastante aburrido. La Eurocopa nos ha dado un poco de vidilla, sobre todo a Pablo, y las fantásticas y maravillosas VPN para poder utilizar los servicios de Streaming también nos han ayudado.

-PABLO: Durante los primeros días, es decir, cuando me encontraba peor, dormía mucho porque entre la fiebre y la incapacidad no podía trabajar. Aquí hace muchísimo calor, por lo que solo puedes ventilar el apartamento durante algunas horas, ya que si lo ventilas durante todo el día te asas. Estamos encerrados, con las cortinas cerradas y a veces utilizamos el aire acondicionado. Los primeros días nos despertábamos, intentábamos comer algo, era imposible eso sí, y bebíamos mucha agua. Por ejemplo, he llegado a beber hasta 6 litros de agua y de media unas 4. Veíamos el futbol, alguna película y a dormir. Gracias a que estamos en contacto tanto con familiares como amigos la situación se hace un poco más llevadera, mensaje para arriba, mensaje para abajo etc. sin ese contacto estaríamos mucho peor.

¿CÓMO OS ESTÁN TRATANDO LAS AUTORIDADES ARMENIAS Y LA GENTE DEL PAÍS?

-PABLO: Las autoridades armenias no nos están tratando realmente. Si nos prestan algo de atención es por la intervención de la diplomacia española. Estos se han interesado un poco más. Tratamos con ellos anteriormente por otras cuestiones, y ellos han estado un poco más pendientes, aunque no han podido conseguir mucho. Nos dan más que nada apoyo moral, ya que hasta la fecha no nos han proporcionado ningún papel para volver al Estado español. Eso sí, no tengo dudas de que si nuestro estado de salud empeorara mucho intervendrían las autoridades diplomáticas españolas. Las autoridades armenias nos han proporcionado una consulta médica básica y ya está.

Nos ha tratado muy bien la diáspora armenia, la gente que ha seguido nuestro trabajo, la gente que Lorena conoce de Barcelona, la gente que conozco de redes sociales etc. nos han tratado muy bien, porque sí que han estado más presentes, nos han dado consejos, nos han ayudado directamente en algunas ocasiones. De hecho, cuando estábamos peor, nos proporcionaron un termómetro y pastillas para bajar la fiebre. También nos han traído la comida que hemos consumido estos días. Las autoridades armenias no nos han proporcionado ni PCRs gratis, ni ningún tipo de ayuda gratis, ni ninguna visita médica a domicilio etc. Las opciones médicas que nos han dado son de pago, y la verdad es que el precio es elevado para la calidad que estamos acostumbrados.

-LORENA: Estoy totalmente de acuerdo con lo que ha dicho Pablo. No se nos ha hecho ningún tipo de seguimiento del confinamiento, ni de la sintomatología etc. No sabían si estábamos confinados o donde estábamos confinados. Nadie se ha puesto en contacto con nosotros hasta ahora. Ni un mensaje, ni un email. ¿Cuánto dura el confinamiento en Armenia? Nadie nos dice nada.

-PABLO: Aquí hay un descontrol completo. No sé si hay estadísticas oficiales, pero si las hay no creo que muestren la realidad. Hay muchos extranjeros, los locales salen mucho también, nadie utiliza mascarilla etc., no se respetan las medidas de seguridad. Por esta zona del mundo, el espacio personal es mucho más reducido de lo que estamos acostumbrados en Europa occidental etc. Por todas estas cuestiones, parece que aquí no existe el coronavirus, pero ahí está, y nuestro caso es la prueba de ello.

-LORENA: Hay una tasa de vacunación muy baja entre la población, pero no hay medidas para evitar los contagios. Aquí se han relajado las medidas, pero no se hace nada para evitar los contagios.

-PABLO: Ayer [5 de junio] empezamos con todo el papeleo para conseguir el pasaporte europeo que certifique que hemos pasado el covid-19. Según la legislación europea, una vez trascurridos 11 días del primer positivo, se considera que ya has pasado la covid-19. Obtener ese pasaporte se está convirtiendo en algo un poco difícil, sin embargo. Estamos en contacto con nuestros médicos de cabecera etc. porque a distancia no funciona nada. Se nos termina el dinero, se nos termina el tiempo, tenemos trabajo y cosas que hacer y estamos atrapados. Tienes que estar presionando y si no fuera por los familiares y amigos la situación sería bastante desesperada.

¿CÓMO VAN LAS CONVERSACIONES CON LA DIPLOMACIA ESPAÑOLA?

-PABLO: Por desgracia, los diplomáticos no nos pueden ayudar mucho. Armenia es un país que está muy mal comunicado en el sentido que no tiene vuelos directos con el Estado español. Por ejemplo, en mi caso, para ir a Bilbao tengo combinaciones de 30 horas donde el billete sale muy caro, unos 600 euros. Además, tendría que cambiar de compañía en varias ocasiones, hacer PCRs etc. Los dos tenemos vuelos desde Georgia, que es más barato y con combinaciones de una escala. Tenemos que cruzar a Georgia, pero para ello necesitamos una PCR negativa. Si no la tenemos esta semana tendremos un problema.

-LORENA: Yo he hablado con el Departamento de Exteriores de la Generalitat de Cataluña. Pero me dijeron que no podían hacer nada. Me comentaron que cogiera un vuelo que va desde Ereván hasta París, que vale unos 500 euros, pero que asuma yo los costes. Lo cual no me es viable ahora. Además, teniendo en cuenta que ya tengo un vuelo cogido. En Georgia por ejemplo tienes que estar confinado durante 12 días. Si estuviéramos en ese país la situación sería diferente. No habría ningún problema. La OMS marca las directrices, pero no tiene poder para imponer las normas. Cada país interpreta y pone las medidas como decide. Ni España ni Cataluña han podido hacer nada para facilitarnos nuestro tránsito a Georgia.

¿ALGUNA COSA MÁS QUE QUISIERAIS SUBRAYAR?

-PABLO: En líneas generales esto es un descontrol. Realmente la mayoría de los profesionales del periodismo no estamos cubiertos. Con el dinero que ganamos no podemos hacer un buen seguro que nos permita una evacuación ipso facto. Para eso tienes que trabajar para una empresa muy grande y no hay nadie que conozca que lo haga en esta profesión. Muchas veces la sociedad se queja de que no hay información etc. pero lo que ocurre es que cuando vas no estás cubierto y si te pasa algo pues simple y llanamente te fastidias. Te fastidias, tal cual. Por las redes sociales hay gente que te dice cada país tiene sus reglas, coged un coche y salid como podáis etc. La gente es muy lista… Debido a las pésimas condiciones de trabajo que hay en este sector, veremos que un día solo existen la televisión pública, que está politizada, los medios anglosajones y ciertos medios internacionales.

Va todo estupendamente, justo-justo la verdad, si todo va bien. Pero si te ocurre algo como lo que estamos viviendo pierdes tu dinero, pierdes tu tiempo, pierdes la salud y, además, no te lo agradece nadie. Han vacunado, por ejemplo, a los periodistas que han ido a los juegos olímpicos o vacunaran a algunos más que tengan tareas primordiales, pero a muchísimos nos tienen abandonados y es lo que hay. A veces nos dicen que si no nos gusta lo que hay que vayamos a trabajar a una fábrica. Quizá un día lo hagamos, y cuando nos demos cuenta de que somos una sociedad subdesarrollada por la falta de información, que es algo primordial, pues nos quejaremos.

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