Siempre respeté y respetaré el sentimiento de todo el mundo, se sientan gallegas, catalanas, vascas, andaluzas, españolas o a quien no tenga ese sentimiento de pertenencia, comunidad, nación. Estamos ante una situación grave, que no llegó a este punto por casualidad, hubo y hay gente interesada en fomentar y alimentar este conflicto. A mí los himnos y las banderas me importan más bien poco, porque lo que me preocupa son las personas, mi patria o matria es la gente, cómo podemos vivir y convivir, cómo conseguir una vida digna seamos de Lugo, Coruña, Barcelona, Sevilla o Mali.
Tengo claro que no todo es blanco o negro, no tengo fe ciega en nada, intento juzgar si algo está bien o mal sin depender de que me lo diga uno “de los míos” o “de los otros”. Me da igual el pasaporte de la gente, si son de aquí o de allá, y puedo sentirme próximo y empatizar con el dolor o la alegría tanto de alguien de Ourense como de Figueres o de Dublín. Tengo claro y acepto que no todas debemos pensar lo mismo, que aburrido sería. ¿no? Pero respeto el pensamiento de los demás y espero que respeten lo que yo pienso, aunque sea todo lo contrario.
No queremos que decidan por nosotros. Aprendamos y seamos capaces de tener una sociedad basada en el respeto, en el diálogo, en la colaboración y en la construcción colectiva
Seguramente toda la gente que lea esta paja mental, tendrá una idea diferente de lo que es o debe ser España, pero deseo que podamos llegar a un punto de entendimiento. España no es solamente Rajoys y Cospedales, como seguro que Cataluña no es Pujoles y Mases, ni Galicia es Frijolitos y Baltares. Creo que somos muchas las que somos capaces de construir futuro con piezas diferentes de tamaño y forma, muchos que estamos cansados de corruptelas y chorizos, que estamos hartas de tertulianos incendiarios que mienten y señalan nuestras diferencias y muestran su poca altura moral y humana cuando fomentan rupturas, separaciones, y buscan incendiar todo y en todo momento. Somos muchas y muchos los que nos asustamos al ver banderas con aguiluchos que son alzadas sin complejos, y también nos asustamos al ver a niñas y niños de 4 o 5 años instrumentalizados y gritando consignas, sean del bando que sean. Somos muchísimas las personas que aún estamos en shock y nos da asco ver como, después de un acto tan atroz como el ocurrido en las Ramblas el 17-A, primero dan el pésame, y acto seguido ya intentaban sacar rédito político de las muertes y el dolor. ¡Vergonzoso! Mucha gente vemos como el periodismo se denigra a diario en los diversos canales de tv y radio siendo tan “objetivos e imparciales”.
Me asusto mucho cuando de manera sincera e honesta, te encuentras en el medio, propones entendimiento y recibes palos por todos lados, porque si no estás conmigo estás contra mí. Me niego a tener que elegir entre dos cosas que no me gustan, pero eso sí, debo señalar que siempre estaré con el derecho a decidir de las personas. ¿Estoy a favor de la independencia? No. ¿Estoy a favor del derecho a decidir? Siempre. Decidámoslo todo, lo grande y lo pequeño, lo común y lo extraordinario, decidámoslo absolutamente todo. No queremos que decidan por nosotros. Aprendamos y seamos capaces de tener una sociedad basada en el respeto, en el diálogo, en la colaboración y en la construcción colectiva.
Estamos en esta situación porque a alguien le interesa que estemos en esta situación, sólo atendiendo a sus propios intereses claro, nunca pensando en el 99%, pues si lo importante fuese solucionarlo, ¿por qué no sentarse a buscar una salida política?
Señores políticos de España y Cataluña, les pagamos por hacer política, y por cierto, pagamos bien, hagan su trabajo y encuentren una solución, una salida dialogada y acaben con esta locura. Por favor, pongan todas cuanto puedan de su parte, todas, sin excusas. Y por cierto… ¿Desde cuándo votar es un problema?
La palabra clave es empatía, tu lo has dicho, con eso solo ya avanzaríamos mucho