Ophir: la rebelión en las minas del Rey Salomón

“No fue solo por ellos mismos. Fue una lucha por el mundo. Fue una lucha por cosas fundamentales de alguna manera. Y eso es bastante único. Lo que también es único es el hecho de que los revolucionarios, como algunos los llaman, ganaron la guerra»

Por Angelo Nero

Bougainville es la más grande de las islas que forman el archipiélago de las islas Salomón, en la Melanesia, aunque no pertenece al estado soberano de las Solomon Islands, si no al de Papúa Nueva Guinea, que alcanzó la independencia de Australia en 1975, uno de los países con más diversidad cultural del mundo, donde se hablan más de 800 idiomas, aunque solo tres de ellos son reconocidos como oficiales. Actualmente, junto con la isla de Buka y las islas de Carteret, Bougainville constituye una Región Autónoma, aunque se prevé que en dentro de cinco años, en 2027, se convierta en el estado más joven del mundo, después del referéndum de independencia realizado en 2019, en el que la población votó por estas dos opciones: Estoy de acuerdo con que Bougainville tenga: (1) Mayor autonomía, (2) Independencia. Con una participación muy elevada, el 87,59%, la primera opción, la de mayor autonomía dentro de Papúa Nueva Guinea, consiguió sólo 3.043 papeletas, esto es un exiguo 1,69%, mientras que la segunda, la que se decantaba por la independencia, obtuvo 176.928 votos, con un porcentaje del 98,31%.

La raíz del sentimiento independentista en Bougainville se remonta a la lucha que su pueblo protagonizó contra las compañías mineras australianas, en especial contra la CRA, subsidiaria de la Conzinc RioTinto, dueña de más del 50% de la Bougainville Copper Limited, que explotaba la mina de oro y cobre de Panguna, junto al gobierno central, un proyecto minero que causo graves daños medioambientales y fracturó a la sociedad de la isla. Lucha que se inició en 1969, y se agudizó en 1972, con movilizaciones multitudinarias en la población.

El 1 de septiembre de 1975, 15 días antes de que Papúa Nueva Guinea se convirtiera en un estado independiente, las autoridades locales de Bougainville proclamaron su propia independencia con la denominación de República de Salomón del Norte, aunque a mediados de 1976 la efímera república se disolvió tras un acuerdo político por el cual formaría parte de un estado federal.

Sin embargo las tensiones independentistas no tardarían en volver a desatarse y a finales de los ochenta se desencadenó una auténtica guerra civil en la isla entre los independentistas del Bougainville Revolutionary Army (BRA), liderados por el carismático Francis Ona, que en 1990 declararía la independencia de la República de Me’ekamui, y entre las fuerzas del gobierno de Papúa Nueva Guinea, apoyados por Australia, mercenarios anglosajones al servicio de la CRA, y las tribus los Nasiois, que formaron la Bougainville Resistance Force. Las guerrillas del BRA llevaron a cabo varios sabotajes contra la mina de Panguna, llegando a destruir la fuente de suministro de energía, y logrando que esta se cerrara en 1989. A pesar de ello la guerra civil, en la que se denunciaron continuas violaciones de los derechos humanos por parte de las fuerzas gubernamentales, se alargó hasta 1997. Se estima que el conflicto, al que los habitantes de la isla se refieren como la Crisis, costó entre 10.000 y 15.000. A finales de 1996, los partidarios de Francis Ona tenían en su poder el 90% de Bougainville.

Aunque Ona fue marginado en las conversaciones de paz, que dotaron de un alto grado de autonomía a la isla, prometiendo un referéndum de autodeterminación a realizar en 2019, mantuvo el control de la región de Panguna, un territorio que abarcaba una cuarta parte de la isla, durante los siguientes 16 años, hasta su muerte, a causa de la malaria. Su influencia en Bougainville era tan grande que cuando se celebraron las elecciones al Gobierno Autónomo en el que no creía, solo fueron a votar el 3% de los electores. “Ya hemos tenido otras formas de autonomía. El sistema de gobierno provincial en 1975 nos prometieron. A los habitantes de Bougainville se les prometió que después de 5 años o unos pocos años, el gobierno provincial será reemplazado por la nación independiente de Bougainville. Entonces, con esto en mente, con esta historia pasada, ya no confiamos en Papúa Nueva Guinea”, señaló entonces.

En 2020 Olivier Pollet y Alexandre Berman contaron la historia de Bougainville en “Ophir”, centrada en la lucha de sus habitantes por preservar su cultura, su identidad y su tierra, amenazada por una multinacional que saqueó sus recursos naturales durante las últimas décadas del siglo pasado, y que amenaza con volver a destruir su medio ambiente, su forma de vida ancestral, y volver a sembrar la división entre su población. La terrible herida abierta en la tierra de Panguna, en la mina ahora abandonada, es el símbolo de la Crisis, del terrible conflicto que arrasó a esta isla anclada en el océano Pacífico de poco más de 200.000 habitantes, y que sigue latente.

El interés en explotar los recursos de Bougainville han despertado la mirada tanto de China como de Taiwan, que han generado también un conflicto abierto en las vecinas islas Salomón, donde hace un año se generaron disturbios después de que su primer ministro pusiera fin a 36 años de apoyo diplomático a Taiwan a favor de China. También la antigua potencia colonial, Australia, y los EEUU, están interesados en la enormes reservas de cobre y oro que alberga el corazón de Bougainville.

Sin embargo para muchos de sus habitantes, la tierra, que tradicionalmente ha pertenecido a las mujeres, es algo más que un recurso a explotar, y la consideran sagrada -el 70% son católicos- al considerar que Bougainville (que debe su nombre a un navegante y explorador francés) es en realidad Ophir, la tierra que donde, según el Génesis, se extrajo el oro para la construcción del Templo del Rey Salomón.

No fue solo por ellos mismos. Fue una lucha por el mundo. Fue una lucha por cosas fundamentales de alguna manera. Y eso es bastante único. Lo que también es único es el hecho de que los revolucionarios, como algunos los llaman, ganaron la guerra. Cuando miras los fundamentos de esta historia, esta revolución, se conecta con todas las partes del mundo”, señaló en una entrevista el co-director Alexandre Berman.

A lo largo de siete años Berman y Olivier Pollet recorrieron las huellas de este conflicto -que tiene como antecedente “Bougainville: Our Island, Our Fight”, rodada en 1998, y que a punto estuvo de costarle la vida a su director, Wayne Coles-Janess- en busca de los testimonios de aquellos que mantienen la llama de la lucha medioambiental, pero también acercándonos a la cultura de un pueblo que camina firme para convertirse en estado 194 del mundo.

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