Nunca aprendemos de la historia

Por Xavier Tarazona | Ilustración de Iñaki y Frenchy


La situación social y política del mundo en estos momentos se asemeja demasiado a la de principios del siglo XX con las consecuencias del “crac” del 29: desigualdad social y económica, subida del fascismo, guerras de odio y destrucción, derrota social y económica para la mayoría de la población de Europa y de otros lugares del mundo. La reconstrucción y el nuevo modelo económico y social post-bélico del mundo occidental se cimentaron sobre un capitalismo más redistributivo, soportado por las inversiones de los estados, pero no tocando nada del modelo económico y social. A partir de los años 70 empieza a derruirse el pacto establecido con el modelo económico keynesiano a través de la aplicación de las las doctrinas neoliberales o neoconservadoras emitidas desde la escuela de Chicago por Milton Friedman, primero de forma experimental, con nefastas consecuencias sociales, en el Chile de la dictadura de Pinochet y posteriormente en los 80 en la Inglaterra de Theacher y los EE.UU. de Reagan, que nos han llevado a la situación actual.

La quiebra de 2007 con las hipotecas “subprime” y el estallido de las burbujas inmobiliarias y financieras por todas las partes del mundo capitalista y sus consecuencias para la población trabajadora, muestran el verdadero rostro del sistema económico del capitalismo global en su estadio especulativo y devorador de personas, recursos y riqueza, por encima de los estados y de la población, en beneficio de las élites económicas. Las consecuencias de esta quiebra nos han llevado a una situación galopante de pobreza y desigualdades parecidas a las de las épocas más duras previas a las 1ª y 2ª Guerras Mundiales, aderezadas ahora con un control mundial de la información a través de los medios de comunicación, el internet y las redes sociales, en manos de las élites capitalistas fuera del control de los estados.

En esta situación económica y social es donde se enmarca la actual escalada de la xenofobia, la discriminación racial y cultural, la violencia hacia los inmigrantes, las mujeres y los diferentes, el patriarcado galopante, la pobreza, la desigualdad económica y social, el analfabetismo funcional y demás lacras sociales, que nos llevan directamente a la confrontación, a la intolerancia, a la violencia, al populismo fascista, encuadrado todo ello por el nacionalismo reaccionario de las patrias excluyentes.

La situación económica de la población ha llegado a extremos de pobreza, desigualdad y precariedad laboral no conocidos desde principios del siglo XX

Está muy claro que algo no funciona en el ámbito social español, puesto que la situación económica de la población ha llegado a extremos de pobreza, desigualdad y precariedad laboral no conocidos desde principios del siglo XX, y no es una exageración, los datos lo ratifican y se pueden comprobar. Parece evidente que lo que no funciona es la conciencia social de la población. Es incomprensible, por ejemplo, que una sentencia del Tribunal Constitucional en contra de la banca por abusos en los contratos hipotecarios, que afectan a la mayoría de la población, fuera anulada inmediatamente por el mismo tribunal por la presión de la misma banca y que casi nadie salga a la calle para pedir explicaciones y dimisiones. Es incomprensible que se haya regalado a la banca 60.000 millones de euros para cubrir quiebras propiciadas por ellos, al tiempo que se ha abandonado a millones de personas en riesgo de exclusión por culpa de los mismos bancos y no se monte una movilización masiva para revertir la situación y pedir la devolución del regalo. Es incomprensible que se hayan tolerado reformas laborales en contra de las trabajadoras y trabajadores que han propiciado volver a salarios inferiores a los de hace 10 años, a una precariedad laboral total, a un abuso de las contrataciones temporales y a tiempo parcial y aquí no se haga una huelga general. Es incomprensible e intolerable que se haya robado dinero público a manos llenas y que continúen campando por la calle los ladrones y los responsables del saqueo sin haber devuelto ni un duro. Tan podrido está el sistema que estamos tolerando, y algunos incluso justificando, una mafia político-policial trabajando para el beneficio de los responsables políticos y policiales, personas que tendrían que estar ya en un juzgado por rebelión, puesto que son los que realmente van en contra de la misma constitución con la que se les llena la boca defendiéndola.

Vista la situación, lo único de lo que podemos estar seguros es que necesitamos cambiar el sistema económico y social, arrinconando a las élites económicas que destruyen a las personas y al planeta para obtener ganancias solo para ellos. Desgraciadamente esto no se puede hacer de un día para otro, es un trabajo a medio y largo plazo que necesita el conocimiento, la voluntad y el esfuerzo de muchas personas y un cambio total en la actuación de las instituciones de ámbito público. Independientemente de las medidas económicas y sociales a tomar inmediatamente para empezar a cambiar la situación, el eje fundamental del cambio a largo plazo ha de ser la educación social de toda la población, puesto que a estas alturas el sistema ha conseguido domesticar a las personas a través del fomento consciente del analfabetismo social y la transmisión de valores únicamente materiales frente a valores sociales de respeto, de igualdad, de solidaridad, de derechos y muchos más valores destrozados.

En estos momentos electorales que todo el mundo hace promesas de todo y después se quedan en nada, sería el momento de forzar un pacto educativo de base permanente, tanto para corregir la educación social actual de la población adulta, como para implementar en la enseñanza los valores sociales que deberíamos tener como base. No es necesario hacer grandes propuestas rimbombantes para llenar un papel, firmarlo y que se quede en papel mojado, simplemente hay que definir cuáles son los valores que queremos que tenga nuestra población para poder avanzar como sociedad y poder solucionar muchos de los problemas sociales, económicos y de convivencia actuales.

Con más formación social, con más formación crítica, no nos tomarían el pelo y la población podría impulsar un cambio social y económico

A nuestro parecer, el eje fundamental de los valores que tendríamos que fomentar para hacer viable esta propuesta es el valor de respeto, empezando para asumir el respeto por uno mismo y continuar con todos los otros: a las personas y su diversidad, al medio ambiente, a la naturaleza, a los animales, a los bienes públicos y demás temas relacionados con la convivencia entre personas. Concepto acompañado, además, de otros valores personales importantes como tolerancia, compromiso cívico, cooperación, solidaridad, cumplimiento de normas colectivas. Con más formación social, con más formación crítica, no nos tomarían el pelo y la población podría impulsar un cambio social y económico regenerador a favor de las personas, alejando los intereses de los que nos exprimen y nos llevan a la miseria.

“El conocimiento (y la educación) nos hará libres”, decían los clásicos, tenemos que hacerles caso de una vez e ir por este camino para conseguirlo.


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