¿Nos gobiernan mentes psicópatas?

Manuel López Arrabal

La respuesta a la pregunta que da título a este artículo es fácil y a la vez compleja. Por una parte, si observamos el mundo que nos rodea y el que diariamente nos muestran los medios de comunicación, podemos llegar a la íntima conclusión de que tal mundo percibido fuera de nosotros debe de estar regido por unas mentes poco inteligentes, tremendamente egoístas o patológicamente enfermas. Por otra parte, para poder dar una respuesta satisfactoria a la pregunta de si nos gobiernan o no mentes psicópatas habría que desentrañar una compleja red de círculos de poder que, intuyo, se extiende desde los niveles de poder planetario más elevados y alejados de la gran mayoría hasta los niveles más próximos a nosotros, siendo el modus operandi de todos ellos el mismo o muy parecido, quedando muy bien representada tal escala de niveles en el billete de un dólar americano.

Al final del artículo, compartiré el posible desenlace final de la trama de gobernantes psicópatas, para su completa desarticulación hasta su total desaparición, que debe ocurrir cuando adoptemos una nueva actitud ante tales personas egocéntricas y “enfermas” de poder y riqueza.

Para poder entregaros una información mínimamente fiable, trataré de fundamentarla en datos contrastables en relación a las presuntas mentes psicópatas que nos gobiernan en España, que supuestamente actúan con total impunidad en el territorio peninsular desde hace décadas. Esto, extrapolado al nivel internacional, nos hará comprender que sus numerosos y terribles crímenes, no son más que un reflejo de lo que ocurre en las más altas cúpulas del poder planetario, fundamentalmente instigados y promovidos desde esas alturas. Pero antes de entregaros la información que os acabo de mencionar, quiero compartir brevemente con mis lectores, a modo de introducción, una interesante información del campo de la psicología con tremendas repercusiones en el área de la política y, más concretamente, en el contexto de los gobiernos de todo el mundo. Me refiero a la ponerología política.

Hará unos tres años, tuve la oportunidad de leer un magnífico ensayo sobre dos disciplinas muy interrelacionadas, la psicología y la política. El libro “La ponerología política: una ciencia de la naturaleza del mal adaptada a propósitos políticos” del psicólogo polaco Andrzej M. Lobaczewski, contiene un interesante trabajo recopilatorio de una valiosa información procedente de un equipo de científicos sociales que investigaron la génesis del mal en el poder político hace más de 50 años. Inicialmente, su publicación fue censurada por el Régimen Soviético y perseguidos sus autores principalmente en Polonia. Cuarenta años más tarde, en el año 2005, por fin una editorial canadiense (Red Pill Press) se interesó en sacar a la luz esta obra. Tras su lectura completa, tuve una visión más clara de por qué acceden y cómo se perpetúan en el poder lo que Lobaczewski llama patócratas (psicópatas, caracterópatas y sociópatas), tan proclives a ocupar puestos de alta responsabilidad e influencia social, sobre todo en la política. Como fragmento de tan interesante obra quiero resaltar el siguiente:

“No ha de ser permanente el dominio absoluto de los patócratas en el gobierno de un país, pues los grandes sectores de la sociedad acaban rebelándose contra ese régimen y finalmente hallan el camino propicio para derrocarlo. Esto forma parte del ciclo histórico, fácilmente discernible cuando leemos la historia desde el punto de vista ponerológico. En una patocracia, todos los puestos de liderazgo deben ser ocupados por individuos con trastornos psicológicos que, por lo general, son hereditarios. No obstante, estas personas constituyen un porcentaje muy pequeño de la población, lo que las hacen aún más valiosas para los patócratas. Su nivel intelectual o sus aptitudes profesionales no conforman un criterio de selección útil, ya que resulta todavía más difícil encontrar personas con habilidades superiores dentro de esa minoría. Para cuando este sistema lleva ya varios años gobernando, el 100% de los individuos que presentan una psicopatía esencial están involucrados en la actividad patocrática; se les considera los más leales, aun si algunos de ellos formaron parte del partido político opuesto en el pasado. En semejantes condiciones, ningún área de la vida social puede desarrollarse con normalidad, ya sea la economía, la ciencia, la educación, la administración u otras. La patocracia lo paraliza todo progresivamente. Un sistema de gobierno semejante no puede hacer más que caer”.

Tanto Lobaczewski como otros autores, coinciden en que la prevalencia de los psicópatas esenciales o puros en la sociedad alcanza entre el uno y el dos por ciento de la población. Aunque su perversa y sutil influencia sobre otras personalidades, también egocéntricas y narcisitas como pudieran ser los caracterópatas o los sociópatas, hace que estos últimos superen con creces el porcentaje de los propios psicópatas puros. De hecho, según Iñaki Piñuel, profesor de la Universidad de Alcalá de Henares, solo en España puede haber hasta seis millones de personalidades psicopáticas, siendo un millón de ellos psicópatas puros. A la mayoría de estas personalidades, una vez han alcanzado las más altas posiciones del poder político e institucional (diputados, senadores, poder judicial, ejército, fuerzas de seguridad del Estado, …), además del liderazgo financiero y empresarial, las podemos llamar patócratas, por su poderosa y perversa influencia en la patocracia nacional (en España la llamamos “democracia”) en la que se mueven, llegando muchos de ellos a extender sus tentáculos de control y poder hasta los niveles de patocracia continental o global.

Antes de continuar, he de aclarar que no todos los hombres y mujeres influyentes del mundo de la política, de las instituciones públicas, los negocios y las finanzas son psicópatas, caracterópatas o sociópatas. Ni mucho menos. También abundan en tales posiciones de influencia (aunque actualmente son minoría) muchas personas de bien que trabajan de manera vocacional y con gran diligencia para tratar de contrarrestar o minimizar los efectos del tsunami patocrático que todo lo inunda. Lo que sí tengo claro, es que hoy por hoy, a lo más alto del poder internacional o planetario no puede llegar ni una sola persona de elevada consciencia, con altos valores, solidaria y altruista. Pero esto cambiará, al final veremos cómo.

Según Vicente Garrido, profesor titular de la universidad de valencia (donde imparte pedagogía y criminología), el psicópata es una persona muy narcisista que muestra una personalidad peculiar con capacidad de imitar las emociones morales que no siente, con gran facilidad para mentir, con poco miedo ante el castigo y muy manipuladora con propensión a la explotación del otro. Según explica, por razones biológicas y sociales, hay muchos más hombres psicópatas que mujeres. Concretamente menciona una relación de 5 a 1. Por otro lado, en un artículo de un periódico digital se afirma que entre los políticos hay 5 veces más psicópatas que entre el resto de los ciudadanos, cosa que no es de extrañar. A todas estas personalidades corrosivas, aparentemente “normales”, en su gran mayoría nunca se las descubre ni diagnostica, por lo que también se las denomina psicópatas integrados  o camuflados.

Por todo lo anterior, debemos desmitificar la imagen distorsionada que tenemos del psicópata que nos muestran las películas o de aquellas noticias que alguna vez nos llega de algún asesino psicópata en serie. Las personas generalmente asocian el término “psicópata” con violencia. Sin embargo, la psicopatía existe tanto en el mundo criminal como en el mundo civilizado, conviviendo entre nosotros la mayoría de psicópatas sin ningún historial de violencia, pues conocen perfectamente la ley y saben eludirla o superarla de múltiples maneras.

Dentro de los patócratas, podemos establecer varios niveles de malignidad, que ellos nunca reconocerán de este modo, pues seguramente ante sus actos con consecuencias dañinas para la sociedad se justificarán afirmando que son males menores o daños colaterales necesarios para poder alcanzar un bien mayor. Como ejemplo, tenemos a George W. Bush, Tony Blair y Jose María Aznar que decidieron apoyar la invasión y guerra de Irak, en contra del sentir de la gran mayoría de la población, porque aseguraban que allí existían armas de destrucción masiva y que, finalmente, nunca se encontraron. Como todos sabemos las consecuencias de tal guerra (como cualquier otra) para los millones de personas inocentes que la padecieron y la siguen padeciendo son terribles, beneficiando exclusivamente a quienes planifican y apoyan tales conflictos bélicos, por intereses de diversa índole: explotación y control de recursos naturales, crecimiento de la industria armamentística, acceso y sabotaje de ciertos lugares geoestratégicos, robo de documentos o material clasificado, creación de un nuevo gobierno que avale a los invasores en sustitución del gobierno derrocado, etc.

Por tanto, el nivel de malignidad de los patócratas será mayor en tanto su posición de responsabilidad y poder sea más elevada. Para ello, han configurado y perfeccionado minuciosamente un sistema patocrático que no es nuevo puesto que viene de muy atrás. Quienes deseen trepar a lo más alto, deberán demostrar cierto nivel de inteligencia, una gran lealtad y compromiso con quienes se encuentren en las esferas de poder más elevadas, además de una gran frialdad en la toma de decisiones que deberán llevar a cabo sin que les tiemble el pulso a pesar de que ello suponga la destrucción de vidas inocentes o el sufrimiento de grandes poblaciones humanas, cada vez más esclavizadas ante los perversos intereses de sus opresores. A estos elevados niveles de poder corrupto, desde siglos atrás, se puede trepar a través de sofisticados y estudiados sistemas de pertenencia a determinadas hermandades o sociedades secretas, donde una vez se entra y se alcanza cierto grado, difícilmente se puede dar marcha atrás, por peligrar la vida de quienes lo pretendan o la de sus familiares.

Como ejemplo de pertenencia a una orden secreta, de las miles que existen, que luego permite elevar a sus componentes a posiciones de poder político, judicial, militar, financiero o empresarial, tenemos a los Skull&Bones (calavera y huesos) con sede desde 1832 en la Universidad de Yale (EEUU) y a la que pertenecieron en su etapa de estudiantes universitarios varios presidentes de los EEUU como son Willian Howard Taft o los George Bush padre e hijo, además de numerosos jueces de la Corte Suprema o senadores como John Kerry (Secretario de Estado durante el mandato de Barak Obama).

Skull and Bones, la sociedad secreta de Yale

En España también han estado presentes numerosas ordenes secretas, la mayoría de ámbito internacional, muchas de ellas vigentes hoy día con gran capacidad de atracción de personalidades de distintos ámbitos del poder fáctico nacional. Por nombrar las más conocidas, estarían la Masonería, los Rosacruces, el Opus Dei, el Priorato de Sion, etc. Además, muchos influyentes españoles, al igual que la mayoría de las más influyentes personalidades planetarias, pertenecen simultáneamente a varias órdenes o sectas y acuden periódicamente (previa invitación) a las famosas reuniones periódicas de grupos de inmenso poder como son el Club Bilderberg, la Comisión Trilateral o el CFR (Council on Foreign Relations).

Y ahora, quiero hacer mención de algo que me ha llegado a través de varias fuentes. Y es que, al parecer, existe numeroso material audiovisual que contienen grabaciones macabras, llenas de sadismo y de atrocidades inimaginables, con las que se negocia y se ponen a disposición de quienes estén dispuestos a pagar por ellas. Me estoy refiriendo a las películas o vídeos snuff, que son grabaciones de asesinatos, violaciones, torturas, suicidios, pedofilia, necrofilia, infanticidio, entre otros crímenes reales, con la finalidad de distribuirlas comercialmente para el “disfrute y entretenimiento” de mentes enfermas. Al parecer, este sucio negocio funciona a través de la Deep web (internet profunda, invisible u oculta), donde para acceder se necesita de ciertos navegadores no convencionales como Tor (The Onion Router), realizándose las transacciones económicas en estos lugares a través de las criptomonedas (como los bitcoins). Al parecer, la Deep web podría representar la parte oculta de un gran iceberg donde la pequeña parte que asoma a la superficie sería el internet convencional que todos conocemos. Los mayores secretos ocultos de toda clase de mafias clandestinas, organizaciones secretas y naciones de todo el mundo, se almacenan en este enorme y oscuro espacio cibernético por grandes expertos informáticos al servicio de las mentes más perversas y oscuras.

Y ahora es el momento de sacar a la luz algunos terribles y espeluznantes hechos que han ocurrido y siguen ocurriendo en nuestro país que, como dijimos antes, no son más que el perfecto reflejo de lo que ocurre a gran escala a nivel planetario. Realmente, mi idea de escribir este artículo surgió a raíz de una denuncia pública realizada a través de youtube el pasado día 7 de marzo por el abogado asturiano Mario Díez Fernández que, según manifiesta en el vídeo, ejerce la acusación particular en defensa de ocho adolescentes víctimas de violación y pornografía infantil. Hace un llamamiento, con nombres y apellidos, a conocidas personalidades del mundo de la política, de la judicatura y del periodismo para ponerse a disposición de ellos y tratar de encontrar una solución al gravísimo problema que denuncia. Días más tarde manifiesta en otros videos su agradecimiento por los cientos de mensajes de apoyo y solidaridad, pero que ninguna de las personalidades convocadas (a las que afirma haber dirigido personalmente el primer vídeo) ha respondido a su llamamiento. Lo que sí ha obtenido es la denuncia de doce víctimas más del mismo presunto violador y pederasta para el que Mario Díez lleva solicitando desde hace más de dos años la inmediata prisión preventiva.

Al parecer, los vídeos de pornografía infantil con los que se sigue lucrando el acusado del señor Díez, siguen estando disponibles en internet para quienes quieran pagar para verlos, a pesar de haberse solicitado reiteradamente su retirada de la red tanto a la policía nacional como a los jueces y fiscales correspondientes, con las denuncias y pruebas pertinentes de algunas de las víctimas que aparecen en dichos vídeos. En nuestro código penal, sin embargo, se establece el cierre o bloqueo inmediato de dichas webs de contenido ilícito pero que “misteriosamente” no terminan cerrándose. También declara Mario Díez, que todo tiene una explicación plausible, y es que detrás de todo esto también hay políticos, banqueros, jueces y empresarios de inmenso poder que participan en este tipo de delitos desde hace décadas. Según dice, su fuente de información le ha revelado los nombres y apellidos de muchos de ellos, también puestos a disposición de la Fiscalía General del Estado. Inclusive, este valiente abogado ha sido sancionado y amenazado por defender tales casos, dejando constancia al final de su vídeo-denuncia que, si atentaran contra su vida, toda la información de la que dispone está en manos de un albacea testamentario con instrucciones muy precisas.

Por otro lado, está el famoso caso de las “niñas de Alcasser”, Miriam, Toñi y Desirée, que desaparecieron el 13/11/1992, apareciendo sus cadáveres con graves lesiones y mutilaciones dos meses más tarde. Tras un largo proceso mediático y judicial del caso, finalmente se condenan como autores del crimen a Miguel Ricart y a Antonio Anglés. Sin embargo, según el periodista y criminólogo Juan Ignacio Blanco, el análisis forense efectuado por el doctor Frontela concluye que las tres niñas fueron sometidas a torturas extremas antes de ser asesinadas y que al menos 7 personas participaron en el crimen debido a los vellos púbicos encontrados, sin que ninguno de ellos perteneciera a Anglés o a Ricart. El crimen de Alcasser, dice el señor Blanco, presenta un “alto grado de crueldad que implica a personajes importantes y muy influyentes de la alta cúpula de poder del Estado español”.

En otros vídeos de entrevistas y conferencias de Juan Ignacio Blanco le he escuchado decir que el caso de las niñas de Alcasser es solo una isla en medio de un océano de crímenes parecidos o peores, que en la mayoría de los casos nunca llegan a conocerse. Habla de la trata de niñas adolescentes que vienen a España procedentes de Brasil o Rumanía, a las que se explota sexualmente y que, en el peor de los casos, terminan en las redes de ciertos grupos sádicos que realizan con ellas horribles ritos satánicos o misas negras, supuestamente para “engrandecer” o “expandir” la perversa conciencia de sus participantes, que con sus propias manos infligen a sus víctimas las peores aberraciones y torturas que nos podamos imaginar. También afirma Juan Ignacio que, según el Ministerio del Interior entre los años 2010 y 2012 se denunciaron 29.706 desapariciones, resolviéndose posteriormente el 92% de los casos, quedando desaparecidos sin rastro alguno el 8% restante, es decir, 2.427 personas en tres años, o lo que es lo mismo, 67 desaparecidos al mes, algo más de 2 al día. Posiblemente, o eso espero, la mayoría de ellos no habrán terminado como las niñas de Alcasser, pero otros, lamentablemente sí. En un fragmento de entrevista de radio, Juan Ignacio afirma que existe una red de pederastia internacional cuyos ricos y poderosos integrantes son propietarios de muchas agencias de adopción que les vincula con centros de menores y orfanatos de todo el mundo, de los que se sirven para adoptar niños legalmente para luego usarlos en sus detestables propósitos. Llega a decir, también, que ha visto cadáveres a los que les han arrancado las orejas, los labios, la nariz y la lengua… ¡en vivo!

De la misma forma, y cambiando de caso, me he encontrado con la trama del caso Bar España de Benicarló, en la provincia de Castellón, del que se hizo un reportaje que se llegó a emitir a través de Antena 3. En el vídeo, se dice que los jóvenes entrevistados eran los niños de la residencia de menores Baix Maestrat de Vinarós, que fueron supuestamente violados y filmados por Carlos Fabra, Giuseppe Farina, … y otros muchos personajes influyentes. Esta trama pederasta, en algunos casos con rituales satánicos y asesinatos, parece ser que fue descubierta por encontrarse unos cadáveres de niños enterrados en el patio trasero del citado Bar España. Los tres jóvenes entrevistados cuentan sus terribles historias de violaciones y vejaciones que sufrieron de niños mientras permanecieron en el centro de menores (en algunos casos hasta más de 10 años), donde acudían con regularidad un grupo de personas procedentes de distintos ámbitos del poder político, religioso y empresarial español. A los niños y niñas que se resistían, los medicaban o drogaban. Jordi, uno de los tres jóvenes entrevistados, llega a manifestar su peor pesadilla en una noche en la que los pederastas les propusieron un juego. Literalmente, las palabras que dice Jordi en la grabación son: “Esta noche os hemos preparado un juego nuevo. Es matar a uno, y verlo. A ver si os gusta. Nos pusieron a todos en redondel. Primero nos dijeron mirad la estrella. Mirad, contad las puntas que tiene. Y tal y como terminamos de contar la última punta de la estrella, escuchamos ¡pum, pum! Y cayó. Luego enseguida lo taparon para que no lo viéramos.”

Al parecer, las cámaras suelen estar presentes en las violaciones y torturas de los niños, por lo que las víctimas de tan atroces vejaciones en muchos casos experimentan crisis de ansiedad o de pánico cuando ven una cámara. Por tales vídeos los pederastas son capaces de pagar cifras millonarias para obtener este material prohibido. Según cuenta Jordi, cada grabación donde había muerte sangrienta las pagaban al doble de precio.

En el mismo reportaje de Antena 3, en una entrevista con cámara oculta, un traficante de drogas que colaboró durante un tiempo con una red de pederastas afirma que “la pederastia da más dinero que la droga”. Por otro lado, Miriam, desde los 9 años sufrió numerosas violaciones y tuvo que abortar hasta en 4 ocasiones. Según dice la brutalidad de las agresiones sexuales no tenía límites. Se nombra en el vídeo a distintos autores de tales hechos, pero a quién más, con diferencia, es a Carlos Fabra, de quiense dice que en algunas ocasiones llevaba una túnica negra y una cruz invertida, usando también el pentagrama invertido o pentáculo (simbología del satanismo o de la Iglesia de Satán).

Por último, destacaré que en el reportaje también se dice que “según decenas de testimonios, muchos niños son prostituidos, utilizados en rituales o asesinados durante décadas por una mafia criminal que abarca a todos los estamentos del Estado español”.

Tras estos datos escalofriantes (de los que no puedo dar fe que sean totalmente ciertos) que acabo de compartir después de mis cortas y rápidas investigaciones al respecto, lo que pretendo es sacar a la luz lo peor de lo que es capaz el ser humano y con lo que casi nadie querría encontrarse en su vida: la esencia del mal con la que algunas personas llegan a identificarse tan plenamente y que, incomprensiblemente, tanto disfrutan cuando la llegan a materializar. Con esto, no quiero causar temor ni desasosiego entre quienes lean este artículo, sino más bien deseo transmitir mi gran confianza en que las acciones de amor en el mundo predominan sobre los actos que provocan dolor y sufrimiento. Una vez escuché que por cada acción destructiva ocurren diez acciones constructivas y, personalmente siento que es así, aunque los medios de comunicación nos muestren lo contrario. Y si no lo fuera, porque supongamos que realmente existieran más acciones egoístas que altruistas, pues entonces podría decir que una sola acción que nace del amor incondicional es, por lo menos, 100 veces más poderosa que una acción nacida de lo que llamamos el mal (ya sea por venganza, ira, avaricia, celos, miedo, etc.).

Como recta final para este artículo, puedo afirmar, al igual que hace Andrzej M. Lobaczewski en su libro Ponerología política, que la solución del problema ponerológico pasa por el perdón. Sí, habéis leído bien. Perdonar de corazón a los patócratas, es el principio de la solución definitiva a esta lacra social. Y diréis, ¿cómo es posible perdonar a quienes tanto dolor y sufrimiento han producido y siguen produciendo? ¿sería posible que las víctimas o sus familiares perdonasen a sus verdugos? En ambos casos, puedo decir que sí, que es posible. Aunque perdonarlos no significa que se les permita seguir cometiendo sus atroces crímenes o, en el mejor de los casos, que sigan lucrándose económicamente a costa de la precariedad y el sufrimiento de la mayoría social. Por supuesto que, si está en nuestras manos, también impediremos que sigan actuando impunemente, tal y como nos lo demuestra el valiente letrado asturiano, antes mencionado, Mario Díez Fernandez según se puede comprobar en su vídeo-denuncia, donde se observa que, con serenidad y buen hacer, trata por todos los medios posibles a su alcance que se cumpla la legalidad y que se haga justicia.

Con la suficiente confianza en que todo irá a mejor, con el compromiso en la búsqueda de soluciones, con una gran perseverancia para llevarlas a cabo y con la necesaria paciencia para observar los resultados, encontraremos cómo hacer para que los maquiavélicos patócratas empiecen a perder su capacidad de ejercer el mal. Sus mentes depravadas difícilmente se convertirán en mentes humildes con capacidad de arrepentimiento y de restitución de los daños producidos, aunque quizá sí sea posible en determinadas circunstancias. Al parecer estas personas tienen graves carencias afectivas y unos cerebros algo diferentes a los de la mayoría. Por tanto, el perdón y el amor de corazón hacia ellos, siento que sería la mejor respuesta. Sin que ello signifique que nos tengamos que quedar con los brazos cruzados. Con tal actitud compasiva también deberían surgir las acciones que nos llevarán a investigar y descubrir sus delitos, a darlos a conocer y a tratar de que se haga justicia y se pongan los medios necesarios para que nunca más los vuelvan a cometer.

Actualmente, el escenario mundial está cambiando, porque vamos conociendo cada vez mejor la esencia y los planes de estos pocos y poderosos “adversarios” patócratas. Ellos mismos se están desenmascarando y nos están dejando ver claramente sus absurdos intereses de poder y control. En realidad, ellos nos están dando la oportunidad de despertar y evolucionar hacia un estado de consciencia superior. Ellos, sin querer, están acelerando nuestra evolución colectiva y asimismo propiciando que nos vayamos uniendo masivamente para la construcción de un mundo mejor, donde ya hemos empezado a establecer las reglas de juego de la nueva sociedad fraternal que se acerca aceleradamente. El Nuevo Mundo resultante se desarrollará en base a grandes valores como son: la Justicia, la Paz, el Compartir, la Cooperación, la Fraternidad, la Libertad, el Perdón y por supuesto el Amor y la Compasión.

En relación a nuestros “adversarios” patócratas, tenemos a nuestro favor que somos muchos más, que estamos despertando y que un gran número de personas muy cualificadas y comprometidas con el bien común, están trabajando diplomáticamente en la alta política y en la mayoría de las instituciones que los patócratas dominan. Tales personas de bien, trabajan pacientemente y de forma coordinada hasta que, llegado el momento, puedan dar el salto que les permitan tomar los principales puestos de responsabilidad política, judicial, militar, mediática, religiosa e, incluso, empresarial. Por lo tanto, debemos tener paciencia y actuar con confianza en nuestros respectivos entornos sociales y, en su momento, nos uniremos y cooperaremos para establecer las firmes bases de la nueva sociedad fraternal emergente, que a su vez impedirá y desmoronará los inviables planes que desea implantar “la élite patocrática global” para su nuevo orden mundial.

Por tanto, no debemos luchar, ni ir en contra de tales “adversarios”, más bien podemos desear que salgan de la tenebrosa oscuridad en la que están sumidos para que dejen de ejercer el mal. Si llegamos a perdonarlos y a amarlos de verdad, experimentaremos una gran paz interior, a la vez que actuaremos con firmeza y serenidad ante ellos si fuese necesario. Mientras tanto, no les demos más poder. No hagamos lo que ellos quieren que hagamos. No les tengamos miedo. Pongamos las debidas precauciones. Y centrémonos en mantener la paz interior a la vez que vivimos la vida con confianza y alegría. En definitiva, somos cada uno de nosotros los que debemos discernir y decidir qué hacer al respecto, con la tranquilidad de que nuestra sabiduría Interna nos guiará por el buen camino.

 

One thought on “¿Nos gobiernan mentes psicópatas?

  • 31/03/2018 at 6:53 pm
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    Totalmente de acuerdo en lo del Amor Incondicional.
    Somos Amor.
    Nos movemos en el Campo Infinito del Amor

    Reply

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