No, nosotros no creemos en el cambio climático

Miles de investigadores y cientos de grupos especializados se han dedicado, durante décadas, al estudio y análisis de la variación en el estado del sistema climático terrestre.

Por Raúl Rodríguez Mateos | 23/03/2026

En la muy meritoria película española «Los domingos», como creo ustedes ya sabrán, se muestra el proceso de discernimiento de una adolescente de cara a su ingreso en la vida religiosa y cómo afecta esa decisión a sus familiares y allegados. Durante el visionado del film hubo una frase que me hizo rechinar los dientes y (re)volver(me) sobre ella. Pablo, la pareja de Maite, la tía atea opuesta al ingreso de Ainara en una congregación religiosa, espeta a esta, durante una discusión: «Ainara cree en Dios, cree. De la misma manera que vos creés en el cambio climático, ella cree en Dios». Dado que en la película la beligerante Maite no responde al evidente sofisma paulino, me he permitido la siguiente reflexión, a modo de réplica.

Nada habría que objetar a la primera parte de la proposición: En efecto, Ainara cree en Dios. Tiene fe, ha sentido la llamada luminosa de Jesucristo y le va a dedicar su vida. Estamos en el terreno de los sentimientos religiosos personales, en el que uno puede creer en Yahvé o Allah, otros hallarán algún consuelo en la transmigración de las almas y alguno buscará la intercesión de la Virgen de Lourdes para salud de los enfermos y consuelo de los afligidos. Es el terreno de la fe y la  creencia.

Cosa muy distinta (y hasta opuesta) ocurre en lo referido a la segunda parte del aserto: lo relativo al cambio climático. Miles de investigadores y cientos de grupos especializados se han dedicado, durante décadas, al estudio y análisis de la variación en el estado del sistema climático terrestre; han cotejado y contrastado todos los datos disponibles y han llegado a la conclusión indubitable de que este cambio climático actual tiene un origen antropogénico que se relaciona principalmente con las emisiones industriales de gases procedentes de la quema de combustibles fósiles. Aquí, pues, no estamos en el ámbito del sentimiento religioso y la creencia, sino en el del entendimiento y la racionalidad, en el que se avanza a partir de conocimientos obtenidos por la observación, la experimentación y el razonamiento.

Así que no, querido Pablo: Nosotros no creemos en el cambio climático.

Otro día hablaremos sobre la plaga, que no sé si calificar de bíblica, de manuales que prometen «las pruebas científicas de la existencia de Dios y/o Jesucristo». Solo diré que están colonizando las estanterías de «Divulgación científica», cuando deberían ofertarse en el colmado de las Autoayudas.

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