Necesitamos más camas hospitalarias

Carlos Sánchez Fernández
Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública

Si acudimos a las urgencias de un hospital cualquier día de estos nos encontraremos las salas de observación y puede que hasta los pasillos repletas de enfermos que después de que los médicos han indicado su ingreso, se encuentran esperando a encontrar una cama disponible en el hospital, y mientras tanto malviven en situaciones a veces degradantes (obligados a hacer sus necesidades o las labores elementales de higiene sin ninguna privacidad, etc) en cualquier sitio (pasillos, salas de espera, etc). Este fenómeno que se repite todos los años en los momentos en que hay un pico de la demanda contrasta con la evolución de los recursos de camas hospitalarias en el país.

Tradicionalmente España ha tenido menos camas/1.000 habitantes que la mayoría de los países desarrollados y por supuesto que el promedio de estos (OCDE, UE, Europa), y esta situación con ser llamativa lo es más aún si se tiene en cuenta que la tendencia ha sido a disminuirlas cada vez más.

Así, las 3,42 camas/1000 habitantes de 2010 se han convertido en 3,3 en 2017, y aunque la diferencia puede parecer muy pequeña (0,12 menos) en realidad si la consideramos con su valor real supone una disminución de 12.079 camas en 7 años en el total del país. Todo ello como ya se ha dicho antes en una situación crónica de déficit de camas hospitalarias (media de la OCDE 4,7 y de la UE 5,21 camas/1000 habitantes). Pero el asunto es aún mas preocupante si nos fijamos en las camas en funcionamiento, porque no todas las camas están disponibles durante todo el año, y suelen producirse cierres de camas, plantas enteras, etc, durante periodos limitados de tiempo, de esta manera se paso en el mismo periodo de tiempo de 3,15 camas en funcionamiento a 2,98, es decir 14.862 camas menos en funcionamiento.

Además la dotación de camas hospitalarias es muy distinta según las diferentes CCAA, y va desde 2,46 en Andalucía a 4,16 en Cataluña, sin embargo descendió en todas ellas excepto en Murcia y la Rioja (ambas en 2017 ligeramente por encima de la media con 3,37 camas/1000).

Por otro lado, un hecho muy llamativo es la baja dotación en camas de media y larga estancia de un país en el que las administraciones públicas no cesan de señalar que esta envejeciendo de una manera importante, y el hecho de que estas camas disminuyeron entre 2010 y 2017 (0,32 /1000 habitantes en 2010 y 0,29 en 2017). La dotación baja llama especialmente la atención si la comparamos con la media de la UE 1,25/1000 y de la OCDE 0,6/1000), de nuevo con una gran dispersión entre autonomías (desde 0,01 en Andalucía a 1,02 en Cataluña). 

Como siempre hay casos espectaculares como el de la Comunidad de Madrid donde después de abrir 11 hospitales disminuyo el número de camas hospitalarias   nada menos que en 2.616 camas lo que evidentemente es un record mundial como se ha señalado reiteradamente desde la FADSP, por otro lado existe un hospital, el antiguo Puerta de Hierro ubicado en la ciudad de Madrid que permanece cerrado y deteriorándose progresivamente pese a que el gobierno de la Comunidad ha prometido cuando menos en 4 ocasiones su conversión en un centro de media y larga estancia.

¿Porque se produce esta disminución de camas hospitalarias? Existen varios motivos pero los dos principales tienen que ver con los recortes presupuestarios a que se ha visto sometida la Sanidad Pública que en 2017 tenia el 81,1% del total de las camas del país, y con la deriva privatizadora a que se ha sometido al sistema sanitario, ya que cerrar camas favorece la huida de enfermos al sector privado y abre un nicho de negocio al mismo.

Para paliar la situación deberíamos exigir cuando menos situarnos entre 4,5 y 5 camas /1000 habitantes lo que supone entre 55.000 y 79.000 camas más de las que la mayoría deberían ser de media y larga estancia (unas 45.000), garantizando que ninguna comunidad autónoma este por debajo de 3 camas /1000 habitantes y por supuesto  las nuevas camas hospitalarias tendrían que ser camas de titularidad y gestión pública.

Hay que hacer un esfuerzo inversor en la Sanidad Publica para conseguirlo, pero no necesariamente tan importante como podría parecer porque en los hospitales públicos existen muchos espacios sin utilizar que podrían ponerse en funcionamiento con inversiones comparativamente menores. Tenemos que esforzarnos para acabar con la indignidad de las personas “aparcadas” en los pasillos de los hospitales y las excesivas listas de espera, dotarnos de una cantidad suficiente de camas es un paso necesario para conseguirlo.


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