Memoria histórica y cine documental. De la matanza de Vitoria en 1976 a los Sanfermines de 1978

El 3 de marzo se cumplen 50 años de esta masacre, que ha sido abordada en el cine documental en distintos documentales, que de alguna forma nos recuerdan que la Transición no fue ni modélica, ni pacífica.

Por Raúl Navas | 5/03/2026

El 3 de marzo de 1976, la policía irrumpió violentamente en la iglesia de San Francisco de Asís del barrio de Zaramaga en Vitoria, donde se celebraba una asamblea de trabajadores en huelga. La policía lanzó gases lacrimógenos, pelotas de goma y también usaron sus armas de fuego. Pedro María Martínez Ocio de 27 años y Francisco Aznar Clemente de 17 años murieron en el lugar. Otros tres trabajadores mueren posteriormente a causa de las heridas de bala: Romualdo Barroso Chaparro de 19 años murió poco después, José Castillo García de 32 y Bienvenido Pereda Moral de 30. En total se producen 43 heridos de bala. Durante las protestas contra la violencia policial, murieron dos personas más, Juan Gabriel Knafo en Tarragona, y Vicente Antón Ferrero en Basauri.

El 3 de marzo se cumplen 50 años de esta masacre, que ha sido abordada en el cine documental en distintos documentales, que de alguna forma nos recuerdan que la Transición no fue ni modélica, ni pacífica.

Podemos empezar aludiendo Llach, la revolta permanent (Lluis Danes, 2007), que comienza con una locución de radio ante el 30º aniversario de los sucesos de Vitoria, relatando lo ocurrido e informado de que dicho día había convocada una manifestación para protestar por lo ocurrido aquel 3 de marzo de 1976.

En el documental intervienen trabajadores que explican los orígenes del conflicto laboral, las reivindicaciones de los trabajadores (aumento salarial lineal de 6.000 pesetas, jornada laboral de 40 horas, 100% salario en caso de accidente, etc.). Explican que pese a haber muerto Franco, continuaba la represión y seguían sin tener derechos tales como el de reunión. Reconstruyen lo ocurrido en Vitoria el 3 de marzo del 76, indicando había convocada una huelga general y que ya hubo heridos de bala a las 11 de la mañana antes de la asamblea que se iba a celebrar en la parroquia. Así como que la policía gaseó la iglesia en la que había niños y disparó a la gente que salía de ella con “intención de matar”.

Son entrevistados familiares de las víctimas: como la hermana y padre de Romualdo Barroso, el padre de Francisco Aznar, el hermano de Pedro María Martínez Ocio.  Los familiares relatan la angustia que vivieron ese día. Además intervienen personas que fueron heridas de bala aquel 3 de marzo, como Josu Ormachea. También aparece Andoni Txasko, portavoz de la asociación de víctimas del 3 de marzo. Algunos de los entrevistados señalan como culpables a empresarios, policía, Fraga y Martin Villa. Este último, Ministro de Relaciones Sindicales en aquel entonces, aparece en el documental, no solo autoexculpandose, sino culpando a los huelguistas, planteando que “si se hiciera una investigación a fondo seguro que habría más responsabilidades en las organizaciones de la huelga, que en los miembros de la policía. De eso estoy seguro”.

Además durante el documental se incluyen fotos y videos de la época como las cargas policiales y las barricadas de las calles de Vitoria. También podemos ver una rueda de prensa ofrecida por Fraga el 5 de marzo de 1976. Además se incluyen imágenes de una manifestación en marzo de 2006 en recuerdo de las víctimas, y al final un emotivo  concierto de Lluis Llach en homenaje, en el que canta Campanadas a mort. Antes de iniciar el concierto el cantautor expone que no se ha pedido perdón, ni se han reconocido los hechos y que la “matanza de vitoria fue el primer gran fracaso de la transición” y que esta no acabara hasta que no se pida perdón a las víctimas.

Democráticos tiranos (Willy Magariños, 2013), es otro documental que trata sobre Vitoria. Intervienen asistentes y huelguistas de aquel marzo de 1976. Una víctima relata que perdió un ojo al ser apaleado por la policía y denuncia: “Que treinta y siete años después no se hay hecho justicia, no se hayan reconocido los hechos, no se hayan reconocido a las personas asesinadas en su verdadera dimensión, pues eso crea una impotencia, una rabia…”.

Por otro lado, en 2018 se estrenó la película Vitoria, 3 de marzo, dirigida por Víctor Cabaco. El crítico Javier Ocaña escribió que era “una de esas películas que, pese a sus imperfecciones, que las tiene, nos recuerda para qué sirve, entre otras cosas, el cine político: para presentar a las nuevas generaciones, y a las antiguas amnésicas o ignorantes, algunos de los más relevantes sucesos de nuestra historia reciente. Como la matanza de cinco personas por parte de la policía, junto a más de 150 heridos, durante el desalojo de una iglesia de la capital alavesa, aquel día de marzo del año 1976, en plena Transición” y que la película “acaba siendo un digno acercamiento a nuestra historia”[1]. En la revista Cinemanía, Fernando Bernal: “Otra vez a vueltas con la Transición (tan manoseada como agotada) pero a través de un hecho de esos que la historia ha preferido no recordar, en favor de pactos y movimientos de conciliación que se han preferido subrayar”[2].

También podemos citar Vitoria, marzo de 1976 (Luis E. Herrero, 2019)[3], un corto de 23 minutos de duración con material de archivo sobre la época, en algunos casos no incluidos en otros reportajes y documentales. Se aborda los cambios producidos en Vitoria en los años 70 en torno a la emigración, aumento de población, crecimiento industrial, así como las reivindicaciones laborales en aquellos años, etc. Se narran los hechos en detalle ocurridos aquel 3 de marzo con testimonios grabados y relatados en la época, insistiendo uno de ellos que “aquí se entró a matar”.

Además, hay otros documentales, que abordando diferentes temáticas de la transición, contienen referencias a la matanza de Vitoria de 1976. Un ejemplo temprano lo encontramos en Informe general sobre unas cuestiones de interés para una proyección pública (Pere Portabella, 1977). Entre otros ejemplos ya en décadas posteriores citamos a Víctimas de la transición (Santiago Torres y Lluís Montserrat, 2002) es un documental que abarca diversos acontecimientos políticos ocurridos entre 1975 y 1977, en el que se incluye numeroso material de archivo. En el mismo intervienen personalidades dispares: Pio Moa, Manuel Fraga, un policía antidisturbios de la época, y hasta el mismo Blas Piñar. Resulta conveniente reseñar que se aborda un epiosodio reprsivo ocurrido tambien en marzo de 1976 como fue el secuestro y tortura de José Antonio Martínez Soler, quien fue secuestrado y torturado en marzo de 1976 tras escribir y publicar un artículo sobre la guardia civil en el semanario Doblón. Él mismo cuenta, en primera persona, las torturas y que incluso le hicieron un simulacro de fusilamiento. También interviene Oscar Jaime Jiménez, investigador de violencia política en la Universidad de Navarra afirmando que en estos casos “no se investigaba porque no existía voluntad del poder político. No tenemos que olvidarnos que las fuerzas de seguridad eran parte de las fuerzas armadas. Hasta 1983 la policía nacional desfilaba el día de las fuerzas armadas”. El documental se detiene analizando la conflictividad laboral de principios de 1976, la militarización de Correos y Metro, y los sucesos de Vitoria del mes de marzo.

El entusiasmo (Luis E. Herrero, 2018), un interesante trabajo con abundante material de archivo sobre la CNT en los años 70, que incluye imágenes interesantes sobre Vitoria.  También de 2018 citamos a La causa contra Franco (Dietmar PostLucía Palacios), documental en el que se repasan algunos lugares y espacios de la represión, desde Badajoz, a la Puerta del Sol o la carretera de Málaga. También se hace referencia a las exhumaciones que se realizaron en la transición, con referencias a la represión de marzo del 76 en Vitoria, incluyendo el testimonio de una víctima, recordando que hubo 49 heridos de bala y que en esos momentos hubo incluso más represión que antes de morir Franco.

Pero Vitoria no fue un hecho aislado, ni una excepción. Hubo una innumerable lista de sangrientos episodios represivos que siempre quedaron impunes. Poco tiempo después de la matanza de Vitoria, el 9 de mayo de 1976 tuvieron lugar los llamados «sucesos de Montejurra», en los que murieron Ricardo García Pellejero y Aniano Jiménez Santos, y se produjeron varios heridos por disparos de un grupo de ultraderechistas. Los crímenes de Montejurra han sido abordados en distintos documentales sobre la transición en los que se tratas distintos temas. Por el contario, apenas existen documentales específicos sobre estos hechos, pudiendo citar la excepción Montejurra 76. Claveles rojos para un adiós (Iratxe Pérez, 2016). Si son hechos abordados con cierto detalle en Víctimas de la transición (Santiago Torres y Lluís Montserrat, 2002), que incluye una entrevista a José Ángel Pérez Nievas, jefe del Partido Carlista de Navarra en 1976, y explica entre otras cuestiones que se avisó a las autoridades de la presencia de ultraderechistas, así como se produjeron los tiroteos, por parte del llamado “hombre de la gabardina”, que era un oficial retirado del ejército. Dice “la guardia civil, allí vio al hombre de la gabardina con la pistola, ni se incautó de la pistola, ni lo detuvo para una indagatoria. Nada, de nada de nada”. El documental incide en que pese a la presencia policial no se efectuó ninguna detención. También interviene hablando el general Sáenz de Santamaría, por entonces jefe del estado mayor de la guardia civil dando su versión: “se organizó desde el ministerio del interior, y el CESED, que entonces era servicio central de documentación, que fue el antecesor del CESID, pues una operación para tomar Montejurra, reconstruir Montejurra para el carlismo oficial. Marques de Prado empezó a aparecer por la dirección de la guardia civil. Entonces Masques de Prado pidió a Campano, que para el día de Montejurra le dejase las comunicaciones, o sea los teléfonos, radio teléfonos, al personal que iba a poner allí. Porque de acuerdo con el CESED habían empezado a contratar personal en los ultras de los partidos fascistas europeos, italianos, había incluso argentinos. Había armamento y medios de trasmisión. El CESED también repartió entre todos estos mercenarios que iba contratando, cachabas, bastones, decían que para ayudar a la subía al cerro. Pero en realidad era para la confrontación que se preveía que estuvieran dando cachetazos. Vi que se montaba la operación. Yo me opuse y aconseje a campano de que no podía dejarse los elementos de la guardia civil. Los medios de trasmisión de la guardia civil los llevan los guardias civiles. No se pueden dejar los medios de cuerpos y fuerzas y cuerpos de seguridad del estado a personal civil y que los manejasen ellos”. Incluso dice que posteriormente continuaron existiendo “mercenarios ultraderechistas” ayudados por policías y guardias civiles y pagados con fondos reservados. Además, se hace mención a mas victimas de fuerzas policiales o la ultraderecha, como el caso de Javier Verdejo Lucas, estudiante de 18 años matado a tiros por la guardia civil cuando pintaba en la pared las palabras “pan y trabajo”. También se aborda el atentado contra Antonio Cubillo en 1978 en Argelia, según sentencia judicial organizada por servicios policiales españoles, siendo entrevistado el mismo Cubillo.

23 disparos (Jorge Laplace, 2017) reconstruye e investiga en profundidad la muerte del joven trabajador de 18 años Manuel Jorge García Caparros por un disparo de la policía en una manifestación en favor de la autonomía de Andalucía el 4 de diciembre de 1977 en Málaga[4]. En el documental intervienen manifestantes e incluso policías que intervinieron en aquella manifestación, periodistas, un ex militante de Fuerza Nuevas y las hermanas de García Caparros. Se incluyen fotografías de aquel 4 de diciembre, y locuciones de Radio Juventud, así como conversaciones por radio de la policía en las que se dice “hemos dado leña de verdad”. El documental reconstruye la manifestación con diversas fotos y testimonios. Además se señalan diversas incógnitas en torno a lo ocurrido, como que el conductor que llevo a Caparros al hospital nunca fue identificado, que se intentó en un primer momento de culpar de lo ocurrido a un accidente, etc. Aparecen personas que participaron o estuvieron presentes en la autopsia, explicando que no entienden que el cadáver llegara manipulado y con la bala extraída. Un ex inspector de policía califica de “chapuza” el análisis balístico y que “se pudo conocer el hombre del autor del disparo y eso no se hizo”. Las hermanas en sus intervenciones denuncian que no hayan podido acceder a la información y que su padre “luchó para conocer quien mayo a su hijo. Todas las puertas se le cerraban. Eso era como si fuera tabú” y que “nunca le dieron ninguna explicación”, archivándose el caso en 1985 sin ningún imputado. También inciden en que se las haya negado la documentación de la comisión de investigación que se hizo en su momento, habiéndola conseguido únicamente 40 años después y con tachaduras. El periodista  Rafael Rodríguez denuncia que “la investigación judicial ha sido la mayor chapuza intencionada que puede haber a lo mejor en la justicia española, no. Porque desde el primer momento desde las estructuras del estado, aquello había que taparlo, aquello había que llevarlo al silencio y al olvido. Se fue averiguando policías de los que habían intervenido que habían hecho uso de su arma reglamentaria y de pronto estaban de baja, de pronto estaban de vacaciones. Fue un quitar de en medio absolutamente todo para que el sumario no prosperara y se le diera carpetazo lo antes posible. Fue silencio y olvido por completo para todo lo que ocurrió aquellos tres días. Es como como si no hubiera ocurrido nada en Málaga. Y se hubiera quitado para la historia. Eso es lo que se hizo desde el poder político y el poder judicial”. Algunos policías entrevistados indican que no hubiesen delatado a sus compañeros de haber visto quien disparo a García Caparros. Uno de ellos dice que eran bastante conservadores y que “todos estaríamos a favor del policía, seguro”. Al final unos subtítulos exponen que “591 españoles murieron por violencia política entre 1975 y 1983” y que “40 años después de su muerte, sus hermanas siguen pidiendo justicia”.

Por ultimo hacemos mención a que el 8 de julio de 1978 el militante de la LKI, Germán Rodríguez, con 27 años, murió a causa de disparos de la policía[5] durante cargas policiales ocurridas en las fiestas de Sanfermin. Hubo unos 150 heridos, 11 de ellos de bala[6]. Las manifestaciones de repulsa se multiplican[7] y al día siguiente en una manifestación de protesta por la muerte de German en San Sebastián, un joven de 19 años llamado Juan Ignacio Barandiaran, murió también por disparos de la policía. Una huelga general paralizó Navarra y las fiestas de San Fermín fueron suspendidas[8]. El 12 de julio también se conocieron episodios de violencia policial en Renteria[9]. Hablamos de unos sucesos del que apenas se ha reflejado en el cine o la televisión. En 2010, parte de la trama del capítulo 200 de la serie de TVE Cuéntame, abordó aquel 8 de julio en Pamplona. Pero cinco años antes, en 2005 se estrenó el documental San Fermines 78 (Juan Gautier, José Ángel Jiménez. 2005), que fue presentado en el  Festival de Cine Español de Málaga, y acabo siendo el segundo documental más taquillero del año 2005, con un presupuesto de tan solo presupuesto de 3.000 euros[10]. Hablamos de un excelente reportaje de investigación sobre la y violencia y actuación policial en las fiestas de San Fermín de 1978. El documental de más de una hora de duración trata aquel episodio negro y sangriento que tuvo lugar cinco meses antes de la aprobación de la Constitución Española.  En el mismo podemos ver numerosos y destacados testimonios con entrevistas de interés: Fermín Goñi (periodista de El País en 1978), Ángel Ruiz Erenchun (abogado de la comisión investigación 1978), Jorge Nagore (fotógrafo del diario Deia en  1978), Miren Egoña (amiga de German),  Miguel rubio (comisario en Pamplona en 1978), Jaime Ignacio del Burgo (Senador por UCD en 1978), Ignacio Llano (Gobernador civil en 1978), etc. También se incluyen locuciones de radio del momento, imágenes de archivo de TVE, telediarios de la época, y  otros inéditos de la televisión francesa que TVE solo emitió en julio de 1978 y que desaparecieron de los archivos del ente público[11]. Concretamente hablamos de un video en color de la policía entrando en la Plaza de Toros de Pamplona, con momentos de tensión y enfrentamientos impactantes, en el que vemos a personas con la cara ensangrentada (incluso una niña), y heridas sin poder salir por su propio pie de la plaza.   El documental narra y describe lo ocurrido aquel 8 de julio en Pamplona, situando el contexto histórico de la época. Se relata la evolución cronológica de los hechos, desde que unos manifestantes entrar en la plaza con una pancarta pidiendo la amnistía, y a continuación la policía interviene por la fuerza produciéndose enfrentamientos y cargas, dentro y luego fuera de la plaza. Se incide en que la policía hizo uso de armas de fuego provocando un muerto, de forma que la indignación se extendió y se multiplicaron las protestas. En el documental podemos ver testimonios que defienden versiones e interpretaciones distintas que ponen de manifiesto la polarización y conflictividad política de la época. Hemos señalado anteriormente que el documental contiene imágenes de archivo, con entrevistas a testigos y protagonistas. En este sentido entre el material incluido destaca la rueda de prensa en directo en TVE del ministro Rodolfo Martín Villa, donde afirma que podía ser “desafortunada o inoportuna la entrada de la fuerza pública en la plaza de toros”, aunque matiza con aquella famosa y dura frase: “Lo nuestro serán errores, lo otro son crímenes”. Afirmaciones que de alguna manera quedan en evidencia cuando en el documental se emiten conversaciones originales de la policía en las que se escucha “Tirad con todas las energías… y lo más fuerte que podías. No os importe matar”.

Por otro lado se incluye unas emotivas  declaraciones de la hermana de German por radio en 1978, pidiendo responsabilidades. También aparecen militantes de la LCR/LKI y de UGT en 1978, incluso un herido de bala de aquel 8 de julio. Hablan personajes que ejercían responsabilidades de gobierno e incluso policiales en 1978.  Miguel rubio, comisario en Pamplona en aquellos momentos intenta demostrar que no tuvo culpa de lo sucedido. Ignacio Llano, Gobernador civil en 1978, quien no duda en reconocer la relación entre la ultraderecha y la policía, asegurando que “la actuación de las fuerzas de orden público respecto a estas personas era bastante pasiva hasta épocas en las que no estaba en gobernación civil”.

Por otro lado se aborda que ocurrió después de julio de 1978 en relación a la muerte de Germán Rodríguez, aportando datos de interés. Los abogados relatan las dificultades que se encontraron para intentar juzgar y condenar a los culpables. Hablan abogados que participaron en una Comisión de Investigación, uno de ellos, José Antonio Urbiola dice afirma: “nos tropezamos con un absoluto muro”. El documental también trata la mentalidad de los cuerpos policiales de la época, y algunos testimonios abordan críticamente el papel del PCE y las carencias y límites de la transición. Por tanto encontramos patrones que se repiten en documentales que abordan sucesos represivos durante la transición: el amparo policías a las bandas fascistas, la indignación debido a que los culpables no se han arrepentido y no fueron juzgados, relatos sobre la violencia policial y ultraderechista, y dificultades para reivindicar la memoria, reparación y dignidad de las víctimas. Además, entre los testimonios encontramos personajes que militaban en organizaciones a la izquierda del PCE y PSOE, como ocurre en otros documentales que abordan hechos ocurridos en la transición desde una perspectiva diferente a la que ha sido habitual durante décadas. Algunos plantean que los sucesos en los Sanfermines de 1978 tuvo el efecto de acelerar el cierre del pacto constitucional, generando frustración y un freno en el movimiento obrero.  En los minutos finales del documental distintos testimonios opinan sobre si conviene o no recordar lo sucedido. Unos opinan afirmativamente, incluso haciendo un balance crítico considerando un error el silencio guardado durante y después de la transición, y otros se inclinan por lo contrario. Además se incluyen actos de homenaje 25 años después en lo que el orador dice “Nosotros no olvidamos”. El final del documental es contundente cuando aparecen los siguientes subtítulos en la pantalla: “Tras los sucesos las peñas de Pamplona crearon una comisión de investigación. Recogió numerosas pruebas[12] y testimonios que puso a disposición judicial.  Se abrió un sumario pero nunca hubo juicio. Durante la transición decenas de personas murieron por acciones de las fuerzas de seguridad y de grupos ultraderechistas. Todavía hoy estos crimines no son reconocidos como actos de violencia política y muchos de ellos han quedado impunes. Solo familiares y amigos mantienen vivo el recuerdo”

En junio de 2006 el documental fue emitido en TVE[13], incluido en el programa El laberinto español, dividido en 13 episodios en los se incluya la proyección de un documental seguido de un debate. En todo caso, reiteramos que la represión ocurrida en los Sanfermines del 78 apenas ha sido tratada en el cine. Hablamos de unos hechos sobre los que continúan apareciendo noticias, pese a que en 1983 la Audiencia de Pamplona dictó el sobreseimiento del sumario. El 18 de enero de 2018 el Parlamento de Navarra aprobó una resolución instando al gobierno española a desclasificar la información existente sobre los Sanfermines de 1978. El 8 de mayo de 2018, el Congreso rechazó la propuesta con los votos de PP, PSOE y Ciudadanos[14]. En octubre de 2020 el Juzgado de Instrucción número 5 de Pamplona archivo la denuncia interpuesta por familiares de German.

Este artículo fue publicado originalmente en Viento Sur

 

[1] Ocaña, J: “Una masacre en la Transición”. El País,  06/05/2018.

[2] Bernal, F: “Vitoria, 3 de marzo”. Cinemanía, 30/04/2019.

[3] “La transición pendió de un hilo: los asesinados por la Policia en Vitoria en 1976 se convierten en documental”. Publico, 12/10/2020.

[4] Marín, J: “Tensión en Málaga por la muerte del joven manifestante”. El País, 06/12/1977.

[5] Jesús Aznarez, J: “Un muerto en violentos enfrentamientos con la policia en Pamplona”. El País, 09/07/1978.

https://elpais.com/diario/1978/07/09/espana/268783207_850215.html

[6] Ariztegui, M: “Han pasado 40 años desde que alguien dio o consitió la orden No os importe matar”. Eldiario.es, 01/07/2018.

https://www.eldiario.es/navarra/ultimas-noticias/pasado-alguien-consintio-orden-importe_1_2045971.html

[7] “Sigue la tensión en la capital navarra. Pamplona, paralizada tras los sucesos del sábado”. La Vanguardia, 11/071978, pg. 12.

[8] Aznarez, J.J “El ayuntamiento da por finalizados los sanfermines”. El País, 12/07/1978.

[9] “El día 12 se desarrollaron actos de pillaje y vandalismo en Renteria protagonizados por la Policía Armada, integrada por doscientos agentes, que se dedicaron a asaltar comercios mientras tomaban la calle, destrozar las vitrinas de los comercios y saquear escaparates, mientras disparaban a las ventanas de las casas pelotas de goma y botes de humo”. En Sánchez Soler, M (2010) “La transición sangrienta. 1975-1983”. Península, Barcelona. Pg. 336.

[10] https://www.europapress.es/nacional/noticia-tve-emite-viernes-documental-sanfermines-78-debate-entonces-anexion-navarra-pais-vasco-20060613110804.html

[11] “Los Sanfermines más tristes”. La Vanguardia, 07/07/2018. https://www.lavanguardia.com/hemeroteca/20130708/54376518855/transicion-politica-sanfermines-1978-navarra-fuerzas-del-orden-policia-victimas-mortales.html

[12] Sanchez, E: “Sobre el trafico San Fermin de 1978. Las peñas de Pamplona presentan su informe”. La Vanguardia, 19/08/1978, pg. 10

[13] “El laberinto español emite Sanfermines 78, que revista uno de los episodios mas oscuros de la Transición”. El País, 16/06/2006.

[14] “PP, PSOE y Cs rechazan desclasificar los papeles de los Sanfermines de 1978 en los que hubo un muerto a disparo de un policía”.  Público, 08/05/2018.

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