EXILIO IV – Campo de Argelès-sur-mer
Sin barracas, sin agua potable, sin electricidad, sin comida, sin servicio médico, sin letrinas, sin lo mínimo para la supervivencia humana, el campo se convirtió para los refugiados en un infierno en el que tenían que intentar sobrevivir. El rancho durante los primeros días consistía en mendrugos de pan que les lanzaban desde un camión y legumbres que cocinan con agua de mar.