Masih Alinejad y la revolución del velo

Por Ana de Blas

La foto de una mujer con un vestido blanco estampado de pájaros en vuelo, que mira de frente y deja sus brazos y sus rizos al aire, no debería tener un alto significado político. Pero Masih Alinejad es iraní y así se presenta en sus redes sociales, con una imagen que es en sí un manifiesto. Solo una pequeña flor adorna su cabeza. Esta mujer nacida en 1976 es periodista y activista y vive fuera de su país desde hace años. Actualmente trabaja desde EE.UU. para La Voz de América y sin embargo, gracias a sus miles de seguidores, Alinejad puede continuar teniendo protagonismo en Irán. Ella es la responsable del lanzamiento de una campaña tras otra contra el uso obligatorio del hiyab desde que creara, ya en 2014, la plataforma “My Stealthy Freedom” –“Mi Libertad Sigilosa”–.

Masih Alinehad. Foto: Kambiz Foroohar.

Pero luchar por la libertad no es gratis: “mi familia en Irán se enfrenta a la presión y he recibido muchas amenazas de muerte. El ministerio de inteligencia iraní ha usado a mis padres como parte de su propaganda contra mí. Intento no pensar en las amenazas, aunque no es fácil”, responde cuando se le pregunta si ha sufrido represalias o tiene miedo por ello. Al contactar con otra mujer residente en Teherán, la respuesta a la periodista española es clara: prefiere no hablar porque le han dicho que tenga cuidado.

Ilustración de Vida Movaded difundida en redes sociales.

Tras el triunfo de la revolución islámica de 1979, las ciudadanas persas deben cubrirse el pelo en público, pero miles de mujeres como Masih –y también muchos hombres– entienden que esto debería ser una opción personal. Por eso la periodista y escritora creó ese movimiento por la “libertad sigilosa” en el que compartir fotos sin usar los hiyabs, o la invitación de los miércoles a usar un velo blanco en la cabeza o en la muñeca ese día de la semana, como señal de paz y libertad. Para muchas jóvenes, esta es una forma de manifestar su postura sin demasiado riesgo de enfrentarse a la policía.

“La campaña “My Stealthy Freedom” tiene cuatro años y han pasado muchas cosas en ese tiempo”, aclara. “Al principio, las mujeres se quitaban su hiyab obligatorio en zonas apartadas, en montañas o en el bosque y otras áreas. Luego, cuando comenzó la campaña, las mujeres se volvieron más valientes y se revelaron en lugares públicos. Por supuesto, realizamos una serie de campañas más pequeñas, como “Debemos ver a Irán sin hiyab” y “Hombres con hiyab”. En mayo pasado, elevamos la temperatura, por así decirlo, cuando lanzamos la campaña “White Wednesdays” –“Miércoles blancos”–, llamando a las mujeres a salir sin velo a la calle cada miércoles o usar un chal blanco como señal de protesta. De esta manera, ya no podríamos ser etiquetadas como una campaña en línea, sino que estábamos presentes en las calles”.

Imagen de “My Stealthy Freedom”.

 

Armadas con un palo y un pañuelo

El pelo suelto, las alas, las flores, los pájaros, el color blanco, son el repertorio simbólico de estas mujeres de la revolución del velo en Irán. La más conocida de ellas es la llamada “chica de la Avenida Enghelab”, que significa precisamente “Avenida de la Revolución”. El 27 de diciembre pasado –un miércoles–, una mujer de 31 años, madre de un hijo, se subió sobre una caja de distribución eléctrica de esa céntrica calle de Teherán. Desde allí arriba agitó su pañuelo blanco en el extremo de un palo, dejando sin ataduras su larga cabellera negra. Ella es Vida Movaded, ahora ya todo un icono de la revuelta de las mujeres, y su perfil inspira carteles e ilustraciones en todo el mundo. Por subirse en aquel cajón Movaded fue detenida ese día y no fue liberada hasta el 28 de enero, pero poco después de su gesto otras muchas la siguieron, por toda la capital y otras ciudades, también fuera de las fronteras. Al comenzar febrero, las autoridades cifraban en 29 las detenciones practicadas. Gota a gota, las activistas desafían al presidente Hassan Rohani y a las autoridades religiosas chiítas.

Vida Movaded, “la chica de la Avenida Enghelab”, el pasado 27 de diciembre.

“Después de eso, comenzamos dos nuevas campañas, la primera “Caminando sin velo”, invitando a las mujeres a ir sin cubrir cualquier día de la semana y no solo esperar a los miércoles. Simplemente estamos empujando los límites todos los días”, continúa su relato la periodista. “La otra campaña, llamada “My Camera is My Weapon” –“Mi cámara es mi arma”–, hace un llamamiento a las mujeres para filmar a los hombres que las molestan y las acosan, y especialmente para filmar la violencia por parte de la policía de la moral. Esta movilización ha creado conciencia sobre la violencia sexual y la brutalidad policial”, explica.

Mujeres iraníes desafiando al uso obligatorio del hiyab.
Una imagen de los “White Wednesdays”. Al fondo, sobre la fachada, el retrato del Líder Supremo, Alí Jamenei.

En el régimen iraní, desde final de año las mujeres denunciadas por llevar “inconscientemente” vestimenta inadecuada –no es solo el velo: todo el cuerpo debe cubrirse y la ropa no puede ser ajustada– ya no son encausadas judicialmente, sino que deben ir a clases obligatorias de islamicidad impartidas por las agentes de la policía de la moral. La policía allí está reforzada por miles de mujeres no uniformadas –enfundadas en sus chadores negros, la vestimenta integrista– que patrullan por los centros comerciales, cines, teatros o calles para denunciar a otras mujeres que no se tapan lo suficiente. Incluso dentro de los coches el hiyab debe estar bien colocado, o se exponen a ser llevadas a comisaría y generalmente recibir una multa.

El logotipo de “White Wednesdays”.

La vicepresidenta para Asuntos de Mujer y Familia, Masoumeh Ebtekar, ha expresado la necesidad de “escuchar las demandas de nuestras jóvenes en el tema del hiyab” y ha pedido la mínima intervención policial, mientras que la defensa de algunas detenidas habla de golpes y malos tratos. “Uno de nuestros vídeos”, continúa la activista Masih Alinejad, “en el que la policía de la moral golpeaba violentamente a cuatro mujeres jóvenes en un parque público se volvió viral y fue visto por millones de personas. Las reacciones fueron tan fuertes que tres ministros del gobierno pidieron una investigación y denunciaron a la policía”. No es la primera vez que el gabinete de Rohani intenta desvincularse de los poderes religiosos y políticos más conservadores del país.

El vídeo de la agresión a unas jóvenes en un parque de Teherán ha sido visto en todo el mundo y ha provocado incluso la reacción del gobierno iraní.

 

Un movimiento cogiendo fuerza

“El movimiento contra el hiyab obligatorio está cogiendo fuerza”, asegura Alinejad. “Tenemos muchas acciones diferentes, todas bajo “My Stealthy Freedom”, para crear conciencia en Irán. Es casi imposible que alguna persona en el país no esté al tanto de ello. Incluso algunos pensadores y políticos reformistas han venido a decir que la política de hiyab obligatorio ha sido un error. Hemos ganado los argumentos intelectuales y está claro que en un Irán libre, una clara mayoría apoyaría la libertad de elección sobre cómo se vistan las mujeres”. La periodista responde así a una encuesta publicada por el gobierno en febrero pero realizada hace cuatro años, antes de todo el movimiento, que mostraba a la sociedad dividida prácticamente por la mitad en su opinión sobre el uso obligatorio o voluntario del velo.

“Las nuestras son más fuertes”, captura de twitter en apoyo al movimiento.

“El desafío es que el régimen tiene la fuerza bruta para imponer su voluntad. El Líder Supremo –el ayatolá Alí Jamenei– claramente se ha pronunciado a favor del hiyab obligatorio”, remarca. “La sociedad iraní no solo está lista para mayores libertades para las mujeres, sino que se está moviendo hacia ellas. Cuando las mujeres participan diariamente en la desobediencia civil y salen en público sin sus hiyab, la gente se está acostumbrando a ver mujeres sin velo. El hiyab obligatorio simplemente se marchitará porque la gente se acostumbrará a ver mujeres sin hiyab”.

Ilustración con la imagen de Masih Alinejad realizada por Lili Lotfi, dibujante iraní.

Tras la sencilla hazaña de Vida Movaded, las autoridades de la República Islámica de Irán decidieron cambiar un poco esas cajas de distribución de las calles. Soldaron una pieza triangular sobre ellas para que las mujeres no puedan ponerse de pie encima, lo que ha llenado las redes sociales con burlas a la “solución” con fotos del antes y el después. Las mujeres del chador negro han sido, desde hace casi cuarenta años, uno de los iconos más reconocibles de la patria de los ayatolás. Una imagen que empieza a desdibujarse con el movimiento de los pañuelos que agitan estas mujeres atados a un palo, como pájaros blancos que esperan solo un pequeño impulso para volar.

Ilustración para “White Wednesdays”.

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