Mañueco: el franquismo hereditario

Entre 1969 y 1971 ejerció de alcalde de Salamanca, y en los últimos estertores de la dictadura, el Gobierno de Arias Navarro lo nombró gobernador civil de Zamora y jefe provincial del Movimiento. 

Por Lucio Martínez Pereda | 15/03/2026

El padre de quien hoy aspira a presidir la Junta de Castilla y León pertenece a una estirpe perfectamente reconocible en la sociología del franquismo: la del devoto del fascismo español. Marcelo Fernández Nieto -ese era su nombre- fue, sin exagerar, un cuadro ejemplar del régimen, un “pata negra” del franquismo militante, de los que mostraban sin restricción su convencimiento, fidelidad y obediencia. Había nacido en 1915 y, movido por un temprano fervor religioso -al menos así se supone- probó suerte bajo los hábitos dominicos, aunque la disciplina de los claustros no le impidió pronto descubrir que había mejores formas de obtener beneficios de la dictadura.

En 1936 se alistó sin dudas en el bando sublevado, enrolándose en el requeté carlista y combatiendo -según la retórica del momento- “por Dios y contra el marxismo”. Terminada la Guerra, su fidelidad al “Nuevo Estado” fue total: falangista convencido, afiliado al Frente de Juventudes, juró lealtad al Caudillo y comenzó una impecable carrera de funcionario del régimen. Fue juez en Salamanca, presidente de la Audiencia de Zamora, procurador en Cortes por el tercio familiar entre 1967 y 1977. Entre 1969 y 1971 ejerció de alcalde de Salamanca, y en los últimos estertores de la dictadura, el Gobierno de Arias Navarro lo nombró gobernador civil de Zamora y jefe provincial del Movimiento. Cesó, como tantos otros, con la llegada de las urnas en 1977.

La propia prensa de la época retrataba sin disimulos su intenso compromiso con la dictadura : “figura destacada y activista del franquismo”. No era un funcionario anónimo ni un cargo político de segunda fila sino un convencido de larga vinculación biográfica con todos los valores constitutivos del fascismo español . Un hombre que se definió a sí mismo como “ adicto en todo al nuevo Estado” franquista.

Como resumen que sirva para enlazar el conocimiento histórico con la realidad política actual es necesario recordar que el padre del aspirante a presidir democráticamente Castilla y León encarna la sociología perfecta del franquista ideal : un adicto confeso al Estado del 18 de julio, con su biografía entera tejida en todos los valores que singularizaron al fascismo español.

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