![]()
Este título se mueve entre el dandi narcisista de Karl Lagerfeld y el barbudo revolucionario de Karl Marx con una agilidad intelectual asombrosa, demostrando que este no es un libro de consejos para consumidores «responsables» o guías de estilo para periodistas «conscientes».
Por Dani Seixo | 14/09/2025
«Un pliego de acusaciones contra la industria de la moda podría rezar lo siguiente:
La moda refuerza el racismo, el sexismo, los estereotipos de género, la clase y las relaciones de poder desiguales. Explota seriamente a sus trabajadores y trabajadoras empobrecidos, y asfixia el progreso social y la libertad de asociación. También explota a sus clientes y clientas, fomenta los valores de la riqueza y la codicia, y promueve la inseguridad e insatisfacción corporales.
La moda es una industria monopolizada por grandes corporaciones que controlan tanto el mercado del lujo como el de masas. Estas corporaciones dominan las fábricas y las tiendas, las revistas de moda y los campos de algodón. La interminable búsqueda de beneficios por parte del sector hace que muestre siempre escasa consideración hacia las personas, los animales o el medio ambiente. La moda está destruyendo el planeta.
En una industria que se vende como promotora de la individualidad, su realidad no es otra que la de la conformidad: miles de millones de prendas de vestir basadas en tendencias, producidas como churros cada año y enviadas a tiendas idénticas desde Birmingham hasta Bangkok, mientras revistas en distintos continentes promocionan los mismos estilos.«
Antes de lanzarte a las próximas rebajas, antes de gastar un par de tus escasos euros en un abrigo que intente paliar tu soledad, un trabajo mal pagado o el último desengaño amoroso, antes de pensar que esos zapatos ecofriendly pueden ayudar a cambiar este planeta, acércate a tu librería de confianza y hazte con este indispensable título. Si al análisis del mundo de la moda nos referimos, este es un título que necesitas leer.
¿Indispensable? Absolutamente. Si alguna vez te has parado frente a tu armario atestado de prendas de dudosa procedencia, con una sensación de vacío que ni el más caro de los bolsos podría llenar, preguntándote por qué, a pesar de la profusión de nuevas tendencias, nunca tienes nada que ponerte, entonces este libro es tu billete a la cruda verdad. Pero ojo, no hay billete de vuelta en este viaje. Tansy E. Hoskins te arranca la venda de los ojos, te sacude sin miramientos y te arrastra por los oscuros y, permíteme decirlo, malolientes callejones traseros de la industria de la moda. Y sí, es un viaje que merece la pena, aunque al final te deje cuestionándote hasta la última fibra de tu atuendo y una profesión periodística que se presta a embellecer esta barbarie.
Olvídate de las revistas pulcras, de los influencers sonrientes con sus filtros perfectos y sus poses ensayadas. Olvídate de los desfiles de la Gala del Met, la alfombra roja, la fantasía de que la moda es arte puro y glamour inofensivo, olvídate de esas preciosas modelos que entre gramos y trastornos alimenticios, sobreviven como esclavas del capitalismo. Esa es la cortina de humo, el telón de terciopelo que esconde un espectáculo de horror digno de un matadero industrial. Hoskins no se anda con eufemismos: la moda no es solo tela y puntadas: es política. Es un manifiesto viviente de desigualdad, un eco ensordecedor de racismo estructural y la huella más fea de la crisis climática en este planeta agonizante.
¿Te sientes inadecuado? ¿Pobre? ¿Inútil? Bingo. Esa es la estrategia, la base del negocio de la moda. Las marcas no quieren que te sientas seguro en tu propia piel, buscan que te sientas deficiente. Te manipulan, te bombardean con imágenes de perfección inalcanzable y tendencias efímeras, para que corras, como un ratón en una rueda, a por lo nuevo, lo brillante, lo que supuestamente te hará «completo». Y mientras tú te consumes en ansiedades sobre tu talla o tu saldo bancario, los multimillonarios se frotan las manos, susurrando carcajadas mientras sus cuentas bancarias engordan con cada clic y cada compra compulsiva. ¿El secreto de su éxito? La explotación. La más descarada, la más brutal.
En este circo grotesco, ¿dónde queda el papel del supuesto «analista de prensa de moda»? Ah, la pregunta clave. Mientras Hoskins deshilacha la verdad, los que se dedican a observar este universo, se encuentran en una encrucijada moral. ¿Cuántas veces han asistido a cócteles glamurosos, fluyendo con champán y canapés, mientras en su fuero interno sabían que la elegancia de esas veladas era solo una pátina superficial sobre un lodazal? ¿Cuántas veces han teñido con su pluma de rosa un mundo cubierto de sangre, camuflando la cruda realidad de la desigualdad con adjetivos rimbombantes y análisis superficiales sobre el último «must-have»? Es fácil caer en la trampa, convertirse en un «cipayo de la pluma», un simple mercenario al servicio de las grandes marcas, lejos del periodismo crítico que se supone que debemos ejercer. Hoskins nos obliga a mirarnos al espejo, a reconocer que todas esas crónicas de pasarela y las entrevistas pre-aprobadas, son parte del engranaje que mantiene esta ilusión en movimiento.
Hoskins coge esos hilos brillantes que ves en la pasarela y los deshace, uno por uno, revelando la mugre que hay debajo. Es un viaje por las entrañas de las cadenas de suministro coloniales, donde los ecos de la esclavitud aún resuenan con una claridad escalofriante. Piensa en esa camiseta de bajo coste que adquiriste la semana pasada: ¿cuántas manos la tocaron? ¿A qué precio humano y ecológico? Este título de la Editorial Capitán Swing nos lo cuenta sin tapujos: trabajadores textiles con salarios de miseria, atrapados en fábricas que son, literalmente, trampas mortales, arriesgando sus vidas para coser tus caprichos. Imagina el hedor a químicos tóxicos, el polvo, el calor insoportable. Y si crees que esto es solo cosa de humanos, prepárate para el asalto animal: tortura, sufrimiento, vidas destrozadas en nombre de una cazadora de cuero «auténtico» o un abrigo de lana «de lujo». Y, por supuesto, la raíz de todos los males: la extracción incesante de combustibles fósiles, la contaminación que asfixia nuestro planeta, todo para que las colecciones de esta temporada puedan ser «frescas» mientras la Tierra se cuece a fuego lento.
«Pero, ¿y la moda ética?», preguntarás, con esa vocecilla de esperanza que todavía se atreve a balbucear. «¿Y el ecofriendly?». ¡Ah, el famoso greenwashing! La autora no tiene piedad con este lavado de cara. Es otra capa de barniz, otra mentira capitalista diseñada para hacernos sentir menos culpables mientras el sistema sigue girando, impávido. ¿Crees que un bolso de «materiales sostenibles» va a derribar al imperio? No nos engañemos. El capitalismo tiene una habilidad innata para devorar la disidencia, transformarla en un nicho de mercado y venderla de vuelta con una etiqueta más cara y una falsa promesa de redención.
Este título se mueve entre el dandi narcisista de Karl Lagerfeld y el barbudo revolucionario de Karl Marx con una agilidad intelectual asombrosa, demostrando que este no es un libro de consejos para consumidores «responsables» o guías de estilo para periodistas «conscientes». No, este es un grito de guerra. Es una declaración de que si queremos sentirnos cómodos con nuestra ropa, si queremos dejar de sentirnos miserables y explotados, no basta con cambiar nuestros hábitos de compra o escribir columnas más «éticas». Necesitamos transformar el sistema desde sus cimientos. Porque, como advierte el título de este libro, en un eco de esa angustia, si no lo hacemos, si seguimos mirando hacia otro lado, si seguimos siendo cómplices silenciosos, esta temporada podría ser, literalmente, la última. No solo para la moda, sino para todos nosotros. Léelo. Mejor ahora. Antes de que sea demasiado tarde.
![]()
Se el primero en comentar