Madres buscadoras en México: otra asesinada

Las madres lo que buscan no es solo justicia, sino verdad y dignidad. Su objetivo principal es encontrar a sus hijos e hijas, vivos o muertos, para terminar con la incertidumbre.

Por Isabel Ginés | 1/09/2025

En México, se les llama madres buscadoras a aquellas mujeres que, ante la desaparición de un hijo o hija, deciden encabezar su propia investigación y unirse a colectivos ciudadanos que recorren el territorio en busca de rastros, fosas clandestinas o cualquier indicio que permita dar con el paradero de sus familiares.

Son mujeres que transforman el dolor en acción: se convierten en investigadoras, defensoras de derechos humanos y voces incómodas frente a un Estado incapaz de dar respuesta a la crisis de desapariciones que vive el país.

El trabajo de una madre buscadora es múltiple y va mucho más allá de la búsqueda física. Entre sus principales tareas están:

• Rastrillar terrenos y localizar fosas clandestinas. Caminan con palas, varillas y palos, aprendiendo a identificar la tierra removida o los olores que delatan la presencia de cuerpos.

• Recabar testimonios. Hablan con vecinos, posibles testigos, o incluso con fuentes anónimas que les ofrecen información.

• Presionar a las autoridades. Exigen que la Fiscalía abra carpetas, se realicen operativos y se investiguen las desapariciones.

• Acompañar a otras familias. El dolor compartido se convierte en fuerza colectiva. Los colectivos funcionan como redes de apoyo emocional y social.

• Visibilizar la violencia. Participan en marchas, conferencias y actos públicos para denunciar la magnitud de la tragedia de los desaparecidos.

Lo que buscan no es solo justicia, sino verdad y dignidad. Su objetivo principal es encontrar a sus hijos e hijas, vivos o muertos, para terminar con la incertidumbre. Buscan nombres en registros, rastros en el campo, huellas en la burocracia estatal. Pero también buscan memoria, para que el país no normalice la violencia ni el silencio.

La mayoría de estas mujeres se agrupa en colectivos de búsqueda, que funcionan como células autónomas en distintas regiones. Ejemplos son: Madres Buscadoras de Sonora, Guerreros Buscadores de Jalisco o Siguiendo tu rastro con amor Zacatecas, al que pertenecía Aída Karina Juárez Jacobo.

Su organización suele ser horizontal y comunitaria: comparten información, se capacitan entre ellas, coordinan brigadas en terrenos y gestionan comunicación con autoridades. Además, mantienen vínculos con organismos de derechos humanos y asociaciones internacionales para protegerse y dar mayor fuerza a su labor.

El caso de Aída Karina Juárez Jacobo

El 25 de junio de 2025, Goretti Guadalupe Juárez Jacobo desapareció en Guadalupe, Zacatecas. Desde entonces, su madre, Aída Karina, se unió al colectivo Siguiendo tu rastro con amor para buscarla. Como tantas madres, asumió la responsabilidad que el Estado no cumplió.

El 26 de agosto, Aída Karina fue privada de la libertad en la colonia Real de San

Ramón. Tras su desaparición, autoridades realizaron cateos en Guadalupe y Trancoso, asegurando vehículos alterados y deteniendo a dos personas. Sin embargo, el 28 de agosto fue hallada sin vida en San Luis Potosí.

Su asesinato provocó indignación nacional: se convirtió en la tercera madre buscadora asesinada en 2025, después de Teresa González Murillo (abril) y María del Carmen Morales (abril). Según Amnistía Internacional, desde 2010 al menos 28 buscadores han sido asesinados en México, 16 de ellos entre 2019 y 2025.

El colectivo al que pertenecía Aída Karina exigió justicia y protección inmediata para las familias que buscan a sus desaparecidos, declarando un estado de alerta por la inseguridad que enfrentan.

Por su parte, autoridades estatales de Zacatecas y San Luis Potosí confirmaron detenciones y aseguraron que habrá coordinación en la investigación.

El asesinato de Aída Karina muestra con crudeza la vulnerabilidad en la que viven las madres buscadoras: mujeres sin escoltas, sin recursos y expuestas a los mismos grupos criminales que desaparecieron a sus hijos. Su caso confirma que en México buscar a un desaparecido es un acto de riesgo, pero también un acto de amor radical.

Las madres buscadoras son, al mismo tiempo, víctimas y heroínas: enfrentan amenazas, pobreza y criminalización, pero siguen caminando bajo el sol con varillas en la mano y fotografías en el pecho. Ellas recuerdan al país que cada desaparecido tiene un nombre, una historia y una familia que no se rinde.

Se el primero en comentar

Dejar un Comentario

Tu dirección de correo no será publicada.




 

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.