Los rockers están de luto, pero el rock and roll no ha muerto

Aunque distanciados por la compleja geografía de la península ibérica, los dos compositores crecieron al calor de un asfalto que aún faltaba a tramos en las periferias de aquella España nacionalcatólica.

Por Jayro Sánchez | 12/12/2025

La segunda semana de diciembre ha sido una de las más tristes del 2025 para España. Anteayer, el líder del grupo Ilegales, Jorge Martínez, moría en un hospital de Oviedo víctima de un cáncer de páncreas. Y, pocas horas después, el mítico cantante de la banda Extremoduro, Robe Iniesta, fallecía en la ciudad extremeña de Plasencia por causas todavía desconocidas.

Aunque distanciados por la compleja geografía de la península ibérica, los dos compositores crecieron al calor de un asfalto que aún faltaba a tramos en las periferias de aquella España nacionalcatólica. Eran los últimos años del franquismo y los primeros de la democracia.

El panorama cultural español bullía con efervescencia.

Después de tres décadas regidas por la censura y el tono grisáceo de la dictadura, escritores, músicos, pintores y muchos otros artistas e intelectuales querían colorear las calles del país con sus proyectos y vivencias.

En el terreno musical, el rock and roll anglosajón conseguía entrar con lentitud en los escenarios nacionales. Entre los 1950 y los 1970, y gracias a las nuevas relaciones con EE. UU. y a la apertura al turismo del régimen, los jóvenes pudieron empezar a adquirir —de diferentes formas, incluida la del contrabando— los discos que estaban poniendo del revés al resto del mundo.

A base del aprendizaje de ritmos y estéticas, así como de algunos ajustes e invenciones de propio cuño, nacieron bandas maravillosas como: Leño, Burning, Triana, Asfalto, Topo o Cucharada. Grupos formados por chicos de barrios y pueblos obreros que hablaban sobre sus problemas, preocupaciones, expectativas y sueños.

Esta fue la cultura en la que Jorge y Robe empezaron a dar sus primeros pasos. Y la que luego contribuyeron a desarrollar con sus propios temas. El primero un poco antes que el segundo, ya que era 7 años más mayor que él.

Los dos eran tipos rebeldes e incomprendidos con poco que decir y mucho que contar. Sus letras hablaban sobre delincuentes, marginados, prostitutas y drogadictos. En ellas reflexionaban acerca de: amores imposibles, pérdidas irreparables y existencias desencantadas.

Los rockers están de luto. Es probable que no vuelva a haber nadie como los dos músicos. Ni tan macarra y puro como Jorge —en una entrevista de 2016, comentaba que le había llegado un aviso de denuncia de un bufete de abogados y que, antes de meterlo de nuevo en el sobre y devolverlo, se había limpiado el culo con él— ni tan poético y profundo como Robe —que admiraba a grandes literatos como Miguel Hernández y Antonio Machado—.

A pesar de ello, el rock and roll no ha muerto. Igual que ellos aprendieron de los grandes de su tiempo, muchos jóvenes se educan en la actualidad con sus propias canciones. Escriben letras, tocan instrumentos y esperan el momento y el lugar adecuados para reiniciar el ciclo.

1 Comment

  1. Los «rockers» fueron (son) una tribu urbana identificados x un estilo de música y una forma de vestir y vivir que tiene como marca al propio Elvis. Tupe, patillas, chupa de cuero y Harley Davison/cadillac (a ser posible con rubia/o incluida/o)
    Ni uno ni otro de los protagonistas fueron rockers… Rockeros si acaso, y cada uno de su padre y de su madre. Robe, rockero urbano y Jorge, afterpunk. DEP.
    Larga vida al rock’n’roll.

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